Dibaq Diproteg, matriz del Grupo Dibaq, confía en mantener un crecimiento “lento pero sostenible” durante los próximos años, una vez superada la fase de convenio del concurso voluntario de acreedores en el que entró hace trece meses, tal y como ha indicado la agencia de noticias Ical. Un proceso del que saldrá con sus redes internacionales “intactas” (tiene presencia en más de medio centenar de países), aunque ha reducido la plantilla de su empresa de cabecera a la mitad, tras la supresión de 90 puestos de trabajo, y ha aplicado una rebaja media de salarios del 15 por ciento para encajar la pérdida de más de un 60 por ciento de su volumen de negocio.

La empresa de nutrición animal con sede central en Fuentepelayo (Segovia) parte en esta nueva etapa con un capital humano de 73 trabajadores; a ellos se sumarán los 17 afectados por un expediente de regulación de empleo suspensivo antes de julio del próximo año, y cuenta con una “previsión de crecimiento y generación de nuevos puestos de trabajo a partir de 2015”, avanzó hoy el presidente ejecutivo de la compañía, Carlos Tejedor, quien reconoció que “quizá” no supieron “leer a tiempo la gravedad de la situación financiera del país”.

Sin embargo, Dibaq Diproteg dispone ya de un flujo de caja positivo desde el pasado mes de abril e incluso ha conseguido saldar el tercer trimestre de este año con un crecimiento interanual “importante” que empieza a compensar el desplome del pasado ejercicio, si bien todavía necesita un apoyo financiero adicional que incluye la próxima renovación de los avales que la Junta le concedió a principios de año por valor de 750.000 euros, explica Ical.

Tejedor apuntó que la empresa de cabecera del grupo terminó 2012 con una facturación de entre 32 y 33 millones, cuando en ejercicios anteriores llegó a rebasar los 70; este año cerrará “en 23 o 24” y “lo normal” será que en 2014 registre de nuevo cifras similares a las de 2012, “pero con un enfoque estratégico distinto, adaptado a la situación y el entorno de mercado que tenemos ahora”. Y sobre todo, con perspectivas de seguir creciendo. En cuanto al Grupo Dibaq en su conjunto, que emplea a 340 personas, fuentes de la empresa precisaron a Ical que la caída interanual de 2011 a 2012 alcanzó el 39,04 por ciento, al pasar de 146 a 89 millones de euros.

La superación de la fase de convenio del concurso, con más de 700 afectados, se produjo en la asamblea de acreedores celebrada el pasado jueves en los juzgados de Segovia, donde la empresa obtuvo un respaldo del 90,5 por ciento de las entidades financieras implicadas y del 65 por ciento de la parte de los proveedores. Desde el punto de vista formal, el apoyo fue del 70,1 por ciento, según cifras provisionales, aunque Tejedor subrayó que no hubo un solo acreedor que se opusiera al convenio, sólo abstenciones.

La apertura voluntaria del proceso concursal tuvo lugar el 5 de septiembre del año pasado. Como recordaba hoy Tejedor, la empresa no pudo conseguir los 3,5 millones de euros que necesitaba para mantener su actividad después de perder en muy poco tiempo a sus principales pilares financieros: así, la desaparición de Caja Segovia y Caja Burgos, “el cambio de enfoque” del Banco Sabadell y la “enorme transformación y evolución” de Caja Duero dejaron a Dibaq Diproteg “sin sangre” y con el concurso de acreedores como única alternativa de supervivencia en busca de una viabilidad que cree haber encontrado.

 

“Nueva Dibaq”

La aprobación del convenio se ha conseguido en apenas trece meses: “Aparentemente no ha sido mucho, teniendo en cuenta lo que suelen durar estos procesos, pero para nosotros ha sido especialmente duro y difícil”, reconoció el presidente ejecutivo de Dibaq Diproteg. “Entre todos, porque ha sido un esfuerzo colectivo, hemos sido capaces de alguna forma de dar la vuelta un poco a la empresa, hemos buscado un enfoque estratégico muy centrado en la diferenciación y diversificación geográfica, y estamos trabajando con una compañía que nosotros incluso internamente llamamos nueva Dibaq, potenciando unas ventajas competitivas que están directamente relacionadas con la calidad del producto, con la calidad del servicio y con el valor al cliente”.

“La empresa se ha reducido de forma muy significativa en cuanto a facturación, pero eso nos está permitiendo aumentar el valor añadido, e insistiendo en esas palancas competitivas, poco a poco seremos capaces de ir consiguiendo que la compañía vaya obteniendo un crecimiento, probablemente lento, porque no esperamos crecimientos significativos en un futuro próximo, pero sí sostenible en el tiempo para avanzar en el plan que tenemos diseñado no solo para cumplir con los compromisos con nuestros acreedores, sino con la función social de mantenimiento de los puestos de trabajo tanto directos como indirectos”, prosiguió Tejedor. El primer ejecutivo de la firma segoviana matizó incluso que todas las empresas participadas por Dibaq Diproteg “trabajan con normalidad, están intactas e incluso han obtenido un pequeño crecimiento”.

“Estuvimos cayendo en picado todo el año pasado, en caída libre, al perder las posibilidades de financiación”, relató. “Conseguimos la primera financiación de un proveedor estratégico y de referencia a finales de octubre, en la segunda quincena de noviembre obtuvimos la financiación del resto de entidades financieras, y en el primer trimestre de 2013 conseguimos también cierta ayuda de financiación por parte de la Junta (avales por 750.000 euros), que fue cuando se completó todo el paquete de medidas financieras”.

“Comparando datos interanuales, estuvimos cayendo hasta julio de 2013 y ya a partir de entonces la compañía está creciendo en relación a 2012 de forma importante”. De hecho, “julio, agosto y septiembre han sido los primeros tres meses en los que Dibaq Diproteg ha empezado a crecer en relación a los mismos meses del año anterior, y entendemos que esa tendencia es la que se va a mantener en los próximos meses”.

De ser así, y de acuerdo con las previsiones que barajan para 2015, 2016 y 2017, Tejedor cree que “en algunos casos” podrán reincorporarse al proyecto trabajadores que han perdido su puesto en el último año, si es que no han conseguido otro para entonces: “Les deseo que lo encuentren, pero si no, a partir de 2015 estaremos en disposición de volver a contratar a personas que están con extinción de contrato laboral”.

Tejedor también explicó que la financiación obtenida se está destinando a cubrir las necesidades de capital “circulante”, es decir, el periodo que transcurre desde “la compra de materiales, fabricación, el poco stock de las fábricas (trabajan con el sistema ‘just in time’) y el envío al cliente”, hasta que éste paga. De momento deberán seguir contando con esa financiación adicional y se mantiene un ERE de reducción salarial que en algunos puestos alcanza hasta el 45 por ciento, aunque la media es del 15.

Y sigue vigente el citado expediente suspensivo para 17 personas que volverán al trabajo antes de julio de 2014. Son, en resumen, los primeros pasos de un enfoque empresarial depurado y, en principio, adaptado a un nuevo escenario que debe permitir a Dibaq recuperarse de las pérdidas de los últimos ejercicios y afianzar su vocación de líder europeo de su sector, a la vez que mantiene su fábrica de México e incluso no descarta sus proyectos en Egipto, ahora “en stand by” por la fuerte inestabilidad que vive ese país desde hace más de dos años, concluye la agencia Ical.