La emoción, la nostalgia y la ilusión por lo que está por venir volvieron a encontrarse en una de esas ceremonias que quedan grabadas para siempre en la memoria de quienes las viven. La promoción de Bachillerato de 2026 se despidió de las aulas en un acto cargado de abrazos, discursos, recuerdos compartidos y mensajes dirigidos a quienes ahora comienzan un nuevo camino.
Un total de 103 alumnos protagonizaron una graduación marcada por las referencias al esfuerzo, al crecimiento personal y a la incertidumbre inevitable que acompaña a quienes están a punto de dar el salto hacia una nueva etapa vital. Familiares, profesores y compañeros acompañaron a los estudiantes en una ceremonia en la que no faltaron las lágrimas, las sonrisas ni las referencias al camino recorrido durante todos estos años.
Entre las autoridades presentes estuvieron el director provincial de Educación, Diego del Pozo, y el coordinador general de la entidad titular de los Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago, Simón Cortina.
Uno de los discursos más simbólicos fue el del director del centro, Juan José Raya, que utilizó el ciclismo como metáfora de la vida académica de los alumnos. Desde aquellas primeras “pedaladas con ruedines” hasta esta “etapa reina” final, recordó a los estudiantes que ahora les toca cambiar de equipo, subir de categoría y afrontar nuevos retos, aunque llevando siempre consigo el recuerdo de todo lo vivido.
También hubo mensajes dirigidos al futuro. Diego del Pozo pidió a los jóvenes que sean valientes, curiosos y fieles a sí mismos, mientras que Simón Cortina recordó que la vida “no está hecha de certezas”, sino de caminos que se construyen paso a paso.
La representación de las familias aportó uno de los momentos más emotivos de la tarde, con palabras de agradecimiento hacia el profesorado y una mirada emocionada hacia todos los años compartidos. Del mismo modo, las profesoras Mª José Nieto y Anabel Llorente, ambas en su último curso en el centro, aprovecharon la ocasión para despedirse de quienes han sido sus alumnos durante años.
La ceremonia terminó entre aplausos, fotografías y bromas compartidas por los propios graduados, que repasaron con humor algunas de las escenas vividas durante su paso por las aulas antes de afrontar el siguiente gran desafío: la PAU.