Tras dos décadas recorriendo los escenarios de toda España, y los tres últimos lustros especializados en montajes infantiles, la compañía segoviana Teatro Mutis ha recalado por quinta vez en la Feria de Teatro de Castilla y León. El Teatro Nuevo Fernando Arrabal ha sido el escenario elegido para presentar a nivel nacional la adaptación para sala de su último montaje, ‘El espantapájaros fantasma’, que se estrenó en su formato callejero el pasado 15 de junio en el pueblo asturiano de Arriondas.

“Nuestro trabajo se reparte casi al 50 por ciento a lo largo del año entre los recintos cerrados y el aire libre. En verano hacemos muchas cosas en la calle y trabajamos más de continuo, pero al final del año quizá trabajemos algo más en sala. Si no trabajásemos en las dos estaciones no sería suficiente para que la compañía se mantuviera”, explica a Ical el autor y director del montaje, Carlos Hernández Camacho.

Boquiabiertos quedaron los jóvenes asistentes de la función matinal, al sumergirse en el mágico mundo que envuelve la granja que presidía el escenario, donde transcurre toda la acción. La tía Gregoria, anciana que vive en el lugar, lleva varios días desaparecida y en el pueblo cercano corren rumores de que algo extraño está sucediendo. Los pequeños espectadores son los afanosos cómplices en la aventura que vivirán Cora y Jano, dos niños que se verán sorprendidos por un entorno donde los objetos más insospechados cobran vida, en esta puesta en escena para todos los públicos, que mezcla intriga, fantasía y humor en partes iguales.

Hernández Camacho desvela que su punto de partida para crear este montaje era el de una película de terror clásica, para “tratar un tema como el remordimiento” y reflexionar sobre “cómo éste funciona como control moral”. Sobre ese concepto fue trabajando hasta convertir la historia en algo mucho más luminoso y positivo: “Una niña ha recibido un encargo, lo ha realizado pero ha cometido un error que conlleva unas consecuencias. Entonces tendrá que luchar por solucionarlo, porque se siente responsable de lo que ha hecho, y acaba con un amigo metida en un berenjenal, en una casa donde suceden cosas extrañas, y juntos viven una aventura intensísima, que es lo que les gusta a los chavales”.

“Para mí es muy importante el tema, pero los niños lo que quieren es la aventura”, reflexiona el autor, que confiesa que a la hora de escribir el texto, “lo que esperas es que de un modo casi inconsciente vayan descubriendo y acercándose a ciertos valores y comportamientos que admiren. El modelo de conducta que tú les plantees, poco a poco puede ir haciendo su sitio en sus cabezas si lo ven reforzado en otros aspectos. Está bien que conozcan otros patrones en la fantasía, en la literatura, en los cuentos o en el teatro, porque muchas veces en la sociedad no se encuentran tan descaradamente. Que por lo menos tengan la experiencia, aunque sea en el mundo artístico, de ese tipo de vivencia y de comportamiento”.

Todo ello, rodeado de universos cercanos al imaginario de los más pequeños, como por ejemplo el animismo. “En este espectáculo hay objetos inanimados que cobran vida, y poder ver y sentir eso, sin que sea a través de una pantalla de cine o televisión sino de una forma matérica delante de sus ojos, es maravilloso. Es algo que casi pueden tocar, y por eso les sorprende y les atrae muchísimo”, detalla.

 

Un ambiente especial

Desde Teatro Mutis reconocen la importante labor pedagógica que, desde hace años, están desarrollando desde Cívitas Animación Teatral en la Feria de Teatro de Castilla y León, con propuestas destinadas a los más pequeños como Divierteatro. “Durante los días de la Feria se percibe un ambiente de efervescencia muy importante; se siente en todo Ciudad Rodrigo, y ves a los niños participando en los talleres y yendo a las funciones”, explica Carlos. Además, recalca que desde que comenzaron a trabajar como compañía, también han percibido una evolución muy positiva a nivel nacional en el comportamiento de los espectadores durante las funciones, algo que atribuye a “una labor de años de educación realizada en todo el país, que ahora estamos en riesgo de que se corte, desgraciadamente, por la crisis”.

Hernández Camacho aplaude también la visibilidad que la Feria le brinda a las compañías participantes, tanto de difusión mediática, como de acercamiento a programadores de la Comunidad y de otras regiones españolas, que durante los días del certamen tienen la oportunidad de conocer de primera mano “y en buenas condiciones técnicas” el trabajo que ellos realizan. “Hemos participado en otras cuatro ediciones y el paso por la Feria siempre nos ha servido para establecer nuevos contactos que luego pueden derivar en contrataciones, y para que los contactos que ya tenemos puedan contemplar en persona nuestros espectáculos”, comenta.

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