Una tesis defendida el pasado 12 de marzo en el Campus de Soria ha demostrado, tras investigaciones desarrolladas con ratones adultos, que si se aumenta la ingesta de calcio procedente de la leche en la dieta se pueden reducir los depósitos orgánicos de grasa. La investigación ha sido realizada por Marta Gómez Sánchez en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y Fisiología, bajo la dirección de Lucía Luisa Pérez Gallardo de la Universidad de Valladolid y Francisca Serra Vich de la Universidad de las Islas Baleares, por la que la doctoranda obtuvo la máxima calificación.

La tesis “Efecto del calcio de la dieta sobre el peso corporal y características del perfil energético y mineral en ratones” se ha basado en un estudio desarrollado con ratones adultos a los que se les ha administrado una dieta enriquecida en calcio procedente de la leche e hiperlipídica (propia de los países desarrollados). Las recomendaciones dietéticas establecen que el 50-60 por ciento del valor calórico debe proceder de los glúcidos (hidratos de carbono); el 10-15 por ciento, de las proteínas, y el 30 por ciento, de los lípidos. Frente a ello, en el experimento se utilizó una dieta en el que el porcentaje de los lípidos se incrementó hasta el 43 por ciento, mientras que las proteínas y los glúcidos representaban porcentajes del 41-43 y 22 por ciento, respectivamente, valores muy propios de los que actualmente se ingieren en los países más avanzados.

Entre las conclusiones, cabe destacar que la ingesta de una dieta hiperlípidica enriquecida en calcio procedente de la leche se acompaña de una menor ganancia de peso corporal respecto a los animales control alimentados con una dieta de la misma composición pero con una concentración de calcio estándar.

Este estudio viene precedido por otros que habían observado una asociación inversa entre el peso corporal y la ingesta de calcio y por estudios epidemiológicos que habían puesto en evidencia que el calcio de la dieta puede desempeñar un posible papel en la regulación de las reservas adiposas, sobre todo si el calcio procede de la leche y de productos lácteos.

Además, la tesis concluye afirmando que esta dieta hiperlipídica suplementada con calcio disminuye los depósitos grasos sin alterar su composición y sin causar alteraciones notables en el peso de otros órganos principales (corazón, hígado y riñón), aunque sí disminuyó la concentración de triacilglicéridos en el hígado.

Tampoco se halla alterada la concentración total de minerales calcio, magnesio y zinc en este órgano y en los huesos largos. Por otro lado, si bien no se observan alteraciones en la ingesta de energía, existen ciertas adaptaciones del sistema gastrointestinal que implican una mayor masa estomacal y un alargamiento en la longitud de intestino delgado. Los animales suplementados con calcio presentan un aumento en la excreción mineral en orina y en heces que concuerda con una mayor absorción mineral en los animales suplementados.

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