Os propongo un sencillo pero, en mi opinión, ilustrativo juego;

Reuníos con un amigo vuestro. Pongamos por ejemplo que nosotros mismos somos el “amigo A” mientras que nuestro amigo será el “amigo B”.

Durante aproximadamente una semana el amigo A amanecerá cada mañana con la sintonía de la cadena COPE. Y mientras hunde las magdalenas en el café y escucha ávidamente los argumentos y comentarios de los tertulianos de dicho dial, simultáneamente, el amigo B escuchará cada mañana las voces y argumentos radiofónicos de la cadena SER.

A lo largo de la mañana, cuando el trabajo lo permita, el amigo A leerá de cabo a rabo el diario La Razón o bien El Mundo. Paralelamente el amigo B hará lo propio con el diario El País.

Transcurre el día y durante el camino de vuelta a casa cada uno de los amigos retorna a su hogar escuchando su emisora favorita (a estas alturas ya sabe cada uno cual es).

Llegan a casa y mientras degustan una deliciosa cena el amigo A optará pos seguir la actualidad sintonizando en su televisor Intereconomía. A su vez el amigo B optará por seguir los informativos de Cuatro o La Sexta.

El día va tocando a su fin. Se acerca la hora de irse a la cama y descansar. Pero antes de ello el amigo A sintonizará la tertulia de la COPE mientras que el amigo B despedirá el día escuchando la SER.

Y así transcurrirá la semana. Y cada uno de los dos amigos deberá seguir escrupulosamente el guión marcado como buen españolito de a pie que es. Importante!; nunca caer en la demoniaca tentación de leer, ver o escuchar los medios del enemigo!.

Cuando transcurra esta apasionante semana quedáis con vuestro amigo (después de todo hará al menos una semana que no sabeis de él) para tomar un café. Hablaréis con él sobre la más rabiosa actualidad, sobre la noticia del momento, sobre las preocupaciones de la sociedad… Os garantizo que nunca hasta ese momento habréis tenido una sensación tan certera de haber vivido durante una semana en un planeta remotamente alejado del de vuestro amigo.

¿Es esta la sociedad de la información a la que aspiramos?. ¿Es esta la libertad de expresión por la que tanto se ha luchado?. ¿De verdad este galimatías puede denominarse pluralismo?

En lo que a mí respecta solo unas palabras puedo dedicar a la información objetiva, a la verdadera información: Requiescat in Pacem!