Con la llegada de los meses de mayo y junio la provincia de Segovia comienza a celebrar un apretado calendario de fiestas patronales, religiosas y lúdicas que se prolongarán ya prácticamente hasta finales de verano. Dentro de estas celebraciones destacan las diferentes romerías que sirven para mostrar la devoción de los pueblos por sus santos y la convivencia que entorno a estas imágenes se viven. 

Es tiempo de celebrar la llegada del sol y de comer al aire libre con los familiares y en muchos casos, con las amistades. Si hace días hablábamos de las localidades de Bernardos, Carbonero el Mayor o Cantalejo, ahora es el turno de Abades y su fiesta conocida como ‘Cuatrojunio’, una fiesta que cumple ya 132 años.

Resulta interesante, sin embargo, descubrir por qué se celebra esta fiesta del 4 de junio, en la que se recuerda lo ocurrido un día como este pero del año 1878, cuando una tormenta de granizo convirtió la localidad en una zona catastrófica. Cuatro años después, los vecinos decidieron honrar a la Virgen de los Remedios para que esto no volviese a ocurrir. Desde aquel entonces, la imagen sale en procesión desde la iglesia a la ermita que lleva su nombre, emplazada en una amplia pradera que dista 2km del propio municipio, al son de la dulzaina y el tamboril.

Ésta es una costumbre de hace siglos y que aún persiste en Abades, el hecho de trasladar a la Iglesia parroquial cuando hacía falta lluvia u otras necesidades, consiguiéndose siempre remedio a dichos males, según cuentan los vecinos del municipio.

Esta costumbre va ligada también al ofrecimiento de dinero por parte de los devotos por poner a la Virgen en su trono o poner a los niños de uno a dos años en las andas de la imagen, costumbres que perduran aún.

 

Programación

La primera llamada a la convocatoria popular la pondrá el grupo de música tradicional Los Tocinillos desde primera hora de la mañana con un tradicional pasacalles, que anunciará la posterior procesión o traslado de la imagen de la Virgen de los Remedios hasta su ermita, situada en el paraje de Perocojo. A la llegada a la ermita, y una vez acogida la virgen, todos los asistentes degustarán un refresco y aperitivo ofrecido por el Ayuntamiento de Abades.

Los actos religiosos continuarán por la tarde, con el oficio del Rosario y procesión por la pradera que rodea a la ermita y el canto de la Salve. Un emocionante momento roto también por el repique de las campanas realizado manualmente desde su espadaña. Los mayordomos y mayordomas de la Virgen enaltecerán la carrera por el entorno a la vez que se propagaban las jotas entre los devotos con la imagen de la santa como testigo.

Antes, estos mayordomos eran las parejas de recién casados, ahora esta es una de las costumbres que sí se ha perdido y son los matrimonios los que se van sumando de forma aleatoria, según preferencias.

En el exterior de la ermita, donde desde hace muchos años atrás y siempre que el tiempo lo ha permitido, los vecinos y devotos toman la pradera para comer y merendar, el público disfrutará de diversos puestos de bebida, juguetes y atracciones infantiles, poniendo el punto final a esta fiesta, la orquesta Fussion, con una amena verbena para todos los asistentes.

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