Había tensión en el ambiente horas antes del inicio de la ceremonia de entrega de los XXVII Premios Goya, ante la posibilidad de que se repitiera la estigmatización del cine español que derivó tras la gala de hace diez años, la del ‘No a la guerra’ de Irak. Quienes dudaban si la profesión levantaría su voz contra los recortes de servicios sociales o los casos de corrupción, o miraría hacia otro lado siguiendo las ‘sugerencias’ de no instrumentalizar los premios del presidente de la Academia, Enrique González Macho, encontraron la respuesta a sus dudas en el mismo arranque de la velada, cuando la segoviana Eva Hache irrumpió en el escenario.

Quince minutos después, el tiempo que duró su monólogo inicial, todos los temas que copan los telediarios en los últimos meses habían sido repasados por la humorista con su acidez habitual. El rescate financiero (“Cuando nos rescaten va a haber dinero hasta para los científicos”, dijo en tono de hipérbole), el ministro Wert (“Recibamos a las autoridades como se merecen. Bueno no, recibámoslas bien”, le saludó), el presidente del Gobierno (“Hoy os voy a presentar un programa lleno de sorpresas, como diría Rajoy”, le dedicó), la amnistía fiscal (“Depardieu, hijo, ¿por qué te haces ruso para escaquearte de Hacienda con lo bien que te habríamos acogido a este lado de los Pirineos?”, apuntó), o la Casa Real (“por qué el príncipe no viene a los Goya y sí va a los partidos de balonmano, con el daño que le ha hecho el balonmano a este país”, lanzó en alusión al caso Noós) fueron algunos de los protagonistas.

La segoviana, que eligió un vestido negro y con la parte de arriba en vinilo verde, largo y sin mangas diseñado por la burgalesa Amaya Arzuaga para su segunda intervención, volvió a parecer ante el público en repetidas ocasiones, además de meterse dentro de diversas secuencias de las cuatro finalistas con más candidaturas, como ya hizo en la pasada edición, cuando debutó como maestra de ceremonias.

Cincuenta minutos después del inicio, las opciones del también segoviano David Pinillos de conseguir su segundo Goya por el montaje de ‘Invasor’ (de Daniel Calparsoro) se desvanecían en detrimento de ‘Lo imposible’, de J.A. Bayona. Lo mismo le sucedería ya hacia el final de la noce al madrileño Eduardo Chapero-Jackson, que recreó en Soria buena parte de su personal visión sobre los mundos de Antonio Machado en ‘Los mundos sutiles’, que perdió en la categoría de Mejor Documental en detrimento de ‘Hijos de las nubes. La última colonia’, dirigida por Álvaro Longoria.

 

Pinillos, a las puertas de un nuevo Goya

El director de cine segoviano David Pinillos se quedó sin un nuevo Premio Goya durante al ceremonia celebrada en el Centro de Congresos Príncipe Felipe. Junto a Antonio de Frutos, el segoviano consiguió la nominación al mejor montaje por la película ‘Invasor’, pero no ha podido ser. Este hubiera sido el segundo “cabezón” que el cineasta podría haber conseguido tras ser galardonado en el año 2011 con el Goya al mejor director novel por la película ‘Invasor’.

Haciendo gala de la buena relación que mantiene con la prensa de su ciudad natal, Pinillos consideró el anuncio de su nominación el pasado 8 de enero, “un lujo”, como destacó en declaraciones a Segoviaudaz.es. El segoviano aseguró que  el anuncio fue una noticia que tanto familiares como la capital segoviana, acogieron con “gran alegría”. Para Pinillos, este es el camino que puede animar a otras personas a dedicarse a lo mismo. “Aparte de noticias malas, también hay buenas”, aseveró.

Asimismo destacó la “complejidad” de la película en un panorama del cine español que no está acostumbrado a las grandes dosis de acción, o secuencias “espectaculares” cargadas de efectos especiales. En este sentido, el director segoviano insistió en el reconocimiento a la parte técnica del film, que ha propiciado la candidatura al premio más prestigioso del cine nacional.

El largometraje por el que nominado David Pinillos, sitúa la acción durante un conflicto en Irak en donde Pablo, médico militar, es enviado en misión de paz durante la guerra de 2003. Tras el ataque de un convoy él y otro de los personajes, Diego, deciden refugiarse en una casa desahibitada a partir de cuyo momento verán sus vidas en serio peligro.

 

Una muchachita de Valladolid 

Fue a las 23.00 horas, cuando se cumplía la primera hora de una ceremonia sin interrupciones publicitarias, cuando entraba en pantalla un tierno montaje de tres minutos donde se repasaban los mejores momentos del centenar de películas protagonizadas en cine por la actriz vallisoletana más popular, Concha Velasco. Diversos planos de sus actuaciones junto a compañeros como ‘Saza’, Closas o Tony Leblanc a lo largo de tres minutos hicieron que el auditorio del Centro de Congresos Príncipe Felipe de Madrid se pusiera en pie para recibir sobre el escenario a una de las grandes protagonistas de la noche, galardonada con el Goya de Honor.

Tras dejar su butaca en la primera fila, donde estuvo toda la noche flanqueada por sus hijos Manuel y Paco, escuchó dos minutos de ovación ininterrumpida mientras apenas podía articular una emotiva palabra: “¡Gracias!”. Recompuesta del momento, fue su sobrina Manuela, quien le hizo entrega de la preciada estatuilla, un momento que le sirvió para recordar con sorna a los académicos la frustración que sintió cuando cinco años atrás le dieron a su joven familiar el Goya a la Mejor Actriz Revelación por la primera entrega de ‘[REC]’, mientras ella tenía que seguir esperando su momento en los premios.

Así enlazó Velasco con una de las secuencias de su musical ‘Yo lo que quiero es bailar’, escrito por José María Pou y Juan Carlos Rubio, donde aludía a la ceremonia de entrega de los Goya de 1997, cuando se levantó dispuesta a recibir el premio a la Mejor Actriz Protagonista por su labor en ‘Más allá del jardín’, pese a que desde el atril se había anunciado que la ganadora era Emma Suárez por ‘El perro del hortelano’. La actriz se metió al auditorio en el bolsillo recreando en clave de humor las palabras de Antonio Gala (autor de la novela original que adaptó Pedro Olea): “No te lo van a dar por tu empeño en salir en la tele”, y su aplaudido monólogo dejó paso a un popurrí musical donde Amaia Salamanca, Mar Regueras, Andrea Duro, Miguel Ángel Muñoz, Fernando Tejero y Antonio Garrido reinventaron la letras de los temas principales de ‘Las chicas de la Cruz Roja’ o ‘Una chica Ye-ye’ para homenajear a ‘una muchachita de Valladolid’.

 

El triunfo de Tadeo

Media hora más tarde, ya cerca de la medianoche, hubo que esperar para que otro paisano suyo, Enrique Gato, viera convertida en algo tangible la primera de las cinco candidaturas que había conseguido con ‘Las aventuras de Tadeo Jones’, su primer largometraje.

Inma Cuesta anunció el Goya al Mejor Guion Adaptado y Javier Barreira, Gorka Magallón, Ignacio del Moral y Jordi Gasull subieron al escenario, recordando a su compañero ausente y coguionista Neil Landau. “No nos lo esperábamos. Gracias a Enrique Gato y a Nicolás Matji por introducirnos a todos en el mundo de Tadeo. Ellos lo crearon y nos hicieron partícipes a todos”, apuntaron antes de que Del Moral citara al vallisoletano Luis Alonso de Santos como su “maestro”.

Pasada la medianoche, fue el propio Enrique Gato quien subió al escenario tras imponerse a la salmantina Isabel de Ocampo como Mejor Director Novel, haciendo historia al ser el primer director de animación que conquistaba el galardón. Su tocayo Urbizu fue el encargado de anunciarle como ganador, y el cineasta vallisoletano dio las gracias a la Academia “por demostrar que se han podido quitar todos los complejos de encima y todos los prejuicios que muchas veces se les achacaban porque las películas de animación nunca hubieran llegado a este tipo de categorías”. “Hace doce diseñé en un papel a Tadeo y nunca me hubiera imaginado que ahora me iba a encontrar a críos que juegan a ser Tadeo. Es de las cosas que más ilusión me hacen de la película, y es a ellos a los primeros a los que quiero dedicarles el Goya”, añadió antes de recalcar que “el equipo se ha echado a cuestas un proyecto que sobre el papel no se podía hacer, y han hecho una película muchísimo mejor que la que estaba escrita”.

A las 0.40 horas el aspirante a arqueólogo aventurero remató la velada convirtiéndose en la tercera película con más premios tras ‘Blancanieves’, de Pablo Berger (10), y ‘Lo imposible’ (5), con tres estatuillas, al conquistar el galardón a la Mejor Película de Animación según anunciaron Daniel Guzmán y Gracia Querejeta. Los seis productores subieron a por el trofeo y Nicolás Matji, productor de todas las películas de Tadeo desde el primer corto, agradeció “al equipo que ha hecho la película, y muy especialmente a Enrique Gato, por su compromiso y por su dedicación”. “Cada fotograma de esta película rezuma el amor que le habéis puesto”, sentenció.

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