La ermita segoviana que esconde una ciudad de muertos
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El en cerro de Sacramenia, la Ermita de San Miguel no solo ofrece vistas espectaculares, sino que esconde un pasado subterráneo que salió a la luz hace pocos años.
Construída sobre tumbas de piedra
En 2008, una excavación arqueológica reveló un secreto bajo el suelo del templo: una necrópolis altomedieval. Se encontraron más de una veintena de sepulcros antropomorfos (con forma humana) excavados directamente en la roca.
Los constructores del siglo XIII eligieron este lugar sagrado que ya llevaba siglos siendo un cementerio.

Cuevas con vida
El cerro de San Miguel está lleno de cavidades con historia. En las cuevas que rodean la ermita se descubrió un eremitorio rupestre. Al igual que en las Hoces del Río Duratón, antiguos monjes vivieron aquí en soledad absoluta, tallando sus celdas en la propia montaña.
De la «Lista Roja» a la salvación
En 2007 fue incluida en la Lista Roja del Patrimonio debido a su estado crítico de abandono. Por suerte, tras varias obras para consolidar sus muros y cubiertas, en 2015 logró pasar a la lista verde, certificando que su estructura está finalmente a salvo.
El misterio del nombre «Sagramenia»
La historia de este poblado no comienza con la ermita, sino mucho antes. El nombre de la localidad ya aparece documentado desde el año 934 d.C. bajo la denominación de «Sagramenia» en el Voto de San Millán. Aunque el pueblo ya era importante en el siglo X, la Ermita de San Miguel se levantó tiempo después, en el siglo XIII. Los arquitectos no fueron desconocidos, siguiendo el monumento fielmente el estilo del prestigioso Taller de Fuentidueña, conocida esta por sus alquivoltas.

