El presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, ha asegurado que la compañía y el Ministerio de Fomento presentarán en enero la nueva política comercial que afectará a los servicios convencionales y los de alta velocidad. Explicó que se ofrecerán precios “competitivos” para que el AVE llegue a la “mayor parte” de los ciudadanos, estableciendo diferentes categorías y fórmulas.

Gómez-Pomar, que asistió a la clausura del décimo congreso del sector ferroviario de CCOO, se refirió a estos cambios en la oferta de Renfe, que anunció la ministra del ramo, Ana Pastor, durante una entrevista en televisión. El presidente de la compañía explicó que se establecerán nuevas tarifas y esquemas de cálculo para transformar el AVE en un servicio que utilice gran parte de la sociedad. El objetivo es “que venga siempre lleno a Valladolid”, dijo.

Pastor sostuvo que el AVE es “rápido” y “eficaz”, pero señaló que todavía es “muy caro». «Vamos a ajustar precios», dijo la titular de Fomento. Además, resaltó que invertir en alta velocidad «no es tirar el dinero», sino «todo lo contrario» porque de todo el sector ferroviario es «el que mejor resultados da». Se trata de un «transporte rápido y eficaz» por lo que «ahora estamos trabajando en los precios» ya que «son altos y hay muchas personas que no pueden acceder al AVE».

Sobre los nuevos destinos a los que llegará el tren de alta velocidad, la ministra anunció que «antes de las hogueras de San Juan «llegará el AVE a Alicante y que se ha avanzado considerablemente en el último año, pese a la coyuntura económica, en los trazados hacia Galicia y Extremadura.

Asimismo, Pastor recordó que en enero se abre el tramo Barcelona-Figueras por lo que va a llegar el AVE a Girona y Figueras y «el año que viene, en el primer semestre» se homologarán los trenes de españoles en Francia y viceversa por lo que pronto «podrá haber un AVE de Madrid a Francia».

Por otra parte, la titular de Fomento aseguró que se trabaja para hacer viable a Renfe, pero «garantizando la movilidad» de los ciudadanos. Si bien indicó que no puede ser que haya 174 estaciones en las que, en lo que va de año, han tenido uno o ningún viajero ni casos, como ahora, en los que el Estado paga por cada billete más de 120 euros.