El Arcipreste de Hita regresa a Malangosto con la romería más alta de Europa
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El puerto de Malangosto ha vuelto a reunir a cientos de personas para celebrar la romería más alta de Europa. A casi 2.000 metros de altitud, este histórico paso de montaña no solo acoge una celebración religiosa, sino que también revive una de las escenas más conocidas del Libro de Buen Amor, obra fundamental de la literatura medieval española.
Sin embargo, la jornada comienza mucho antes de alcanzar la cumbre. Los romeros a pie de montaña y emprenden desde allí el ascenso. Aunque todavía hay quienes realizan el recorrido a pie (un grupo ya casi minoritario), muchos optan por llegar en bicicleta, a caballo o en coche hasta la pradera donde nace el río Cambrones, junto a la Fuente del Merendero. En este enclave se encuentra también el Chozo de Malangosto, donde se custodian las imágenes del Cristo y la Virgen que, poco después, encabezarán la procesión.


Malangosto, la romería que revive el Libro de Buen Amor
Es precisamente desde este punto donde arranca la romería. Al son de la dulzaina y el tamboril, los participantes afrontan un desnivel de más de 100 metros hasta alcanzar la Cruz de Malangosto, situada a 1.968 metros sobre el nivel del mar. Allí se celebra la misa y el resto de actos previstos, entre los que destaca el nombramiento de La Chata y del Arcipreste de Hita. Ambos protagonizan posteriormente la representación del célebre pasaje del Libro de Buen Amor en el que una mujer serrana obliga al arcipreste a pagar un peaje para poder cruzar el puerto camino de Sotosalbos.

En esta edición, la representación ha corrido a cargo de Belén Molleda Conde, jefa de Economía Digital de la Agencia EFE y colaboradora de Telemadrid, quien asumió el papel de La Chata en sustitución de Teresa Herranz Contreras, directora de El Adelantado de Segovia, que no pudo asistir por motivos personales. Junto a ella participó Carlos Tejedor Lázaro, presidente ejecutivo del Grupo Tejedor Santos, encargado de interpretar al Arcipreste. Aunque el desenlace es bien conocido por todos los asistentes, la escena vuelve a despertar, año tras año, las risas y los aplausos del público.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó con el reconocimiento a los romeros de menor y mayor edad. La romera más joven fue la pequeña Vega, de tan solo tres meses, mientras que el participante de mayor edad volvió a ser Ángel, de 90 años, que revalidó por segundo año consecutivo este simbólico reconocimiento.

Como novedad, la romería incluyó este año la suelta de cuatro jóvenes aves rapaces: dos milanos negros y dos cernícalos primilla. Según explicaron los organizadores, era la primera vez que estos ejemplares entraban en contacto con la naturaleza, ya que habían sido criados en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de Madrid tras ser encontrados cuando aún eran polluelos caídos del nido.
Tras este acto tuvo lugar el tradicional lanzamiento de caramelos, que puso el broche a la celebración en la cumbre antes del descenso hasta el Chozo.

La jornada concluyó con una comida campestre en la pradera. Pero, más allá de los alimentos que cada familia llevó consigo, el verdadero protagonismo fue para la convivencia, la alegría y el sentimiento de pertenencia que, un año más, volvieron a convertir la romería de Malangosto en una de las tradiciones más singulares de la sierra.

