“¿Recuerdas cuando te dije que tenía que trabajar hasta tarde? ¡Pues me fui sola a ver la nueva de Crepúsculo!”. Así es como Emily le confiesa a Cal que está atravesando la crisis de los 40 y que necesita separarse, darse un tiempo para reflexionar y comprobar qué es lo que no funciona. Así en como empieza Crazy, stupid love, el último trabajo de Glenn Ficarra y John Requa tras Philip Morris, te quiero!

Últimamente he visto varias comedias románticas muy poco afortunadas, como Con derecho a roce, un insulto para todos los pagan 8 euros por entrar a una sala cine. Simple, facilona y vulgar. Sin compromiso, con Natalie Portman y Ashton Kutcher tampoco mejora. Pero Crazy, Stupid love supera la media con creces. Es divertida, inteligente y con actores muy bien elegidos y grandiosas tramas secundarias.

Reírse a carcajadas en el cine cada vez es más difícil y por eso valoro las películas que lo consiguen, como La boda de mi mejor amiga, en la que no paré. La historia que nos ocupa también consiguió que la sala se riera y mucho. Otro punto a favor.

Ahora repasemos el reparto. Steve Carell (Virgen a los 40, Como la vida misma) interpreta a un hombre que se ha dejado llevar por la rutina. Lleva con Emily desde los 17, viste siempre igual, apenas conoce a sus hijos y es incapaz de darse cuenta de que su mujer se acuesta con otro… Tampoco sabe reaccionar cuando ella le dice que tiene que irse de casa. Simplemente hace la maleta y se va. Y entonces conoce a Jacob, un hombre atractivo, maduro, consciente de sus cualidades, que le ayuda a cambiar. Le enseña algunos trucos en las artes amatorias y le renueva el armario. El nuevo Cal ha llegado!!

Crazy, Stupid love dura dos horas. Dos horas de comedia en las que no se baja la guardia. Se alterna la historia de Cal, con la de Jacob, la de Emily (y su amante) y la de su niñera (un chica de 17 años enamorada de Cal). La evolución de los personajes, los cambios en sus comportamientos, son creíbles y divertidos. El guión es honesto y a la altura de lo que promete el trailer. Julianne Moore (Las horas, Magnolia) y Steve Carell hacen una excelente pareja cinematográfica, al igual que Ryan Gosling con Emma Stone (dos actores de moda que tienen muchas pelis por estrenar, les vamos a ver mucho en los próximos meses). Stone aporta la ingenuidad y timidez que le falta a Gosling y más de una agradecerá la escena en la que él se quita la camiseta. Otro punto a favor.

No quiero desvelar nada del final, pero hay un golpe de efecto que merece la pena ver en pantalla grande. Una escena en la que todas las tramas se convierten en una sola y que no defrauda en absoluto. Ahí queda mi recomendación.