La belleza y encanto de muchos pueblos segovianos es indiscutible, sobre todo, para los amantes de la naturaleza, la riqueza patrimonial o gastronómica, sin olvidar a las gentes que dan vida los pueblos.

Es difícil escoger solo unos pocos pueblos, pero hemos hecho una selección de cinco pueblos encantadores en Segovia para perderse en Navidad y olvidarse de todo.

Ayllón

Empezamos la ruta en Ayllón, considerado como uno de los pueblos más bonitos de España y característico por su tono rojizo. Declarada Conjunto Histórico Artístico, la villa tiene orígenes celtibéricos, romnaos, visigodos, godos o árabes. Cuenta con un rico patrimonio como el Palacio del Obispo Velosillo, un arco medieval o la Casa de la Torre.

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Fuentidueña

La villa de Fuentidueña, en la ribera del Río Duratón, está amurallada en sus lados Norte, Sur y Oeste por una muralla edificada y por el lado Este por una muralla natural que es un cortado sobre el río. Como en otras ciudades, sus muros se «aprovecharon» para la construcción de edificios. Actualmente, se conservan tres puertas de acceso. En ambos extremos de la cara norte, se encuentran la «Puerta del Palacio» y la «Puerta de la Calzada», y en su cara Sur, se sitúa la «Puerta de Alfonso VIII». Su construcción debe situarse entre los siglos XII Y XIII.

Pedraza

También se encuentra entre los pueblos más bonitos de España. Se trata de una Villa medieval de una belleza incomparable, que invita a callejear por sus calles para disfrutar de cada rincón. A cada paso se encuentran palacios, casas nobles, la barbacana que fue cárcel pública, el castillo, entre otros monumentos. Pedraza rezuma historia en cada calle. Está preciosa en cualquier época del año. Si la visitas en verano, no pierdas la oportunidad de ver los famosos Conciertos de las Velas de Pedraza.

Turégano

El castillo de Turégano se alza imponente, siendo una de las fortalezas más importantes de España y de las más singulares por su carácter de iglesia fortificada inexpugnable. Cuenta la historia que el primer obispo, Don Pedro de Agén, consideró que el antiguo castro, edificado sobre una suave colina, era el lugar idóneo para emplazar la nueva iglesia. Embutida de este modo en el castillo, la iglesia de San Miguel atestigua, por las construcciones adosadas y superpuestas al templo, que hubo dos castillos o fortificaciones sobre ella: el que construyera en su día el obispo Arias Dávila y otro, más primitivo, del que quedan infinidad de restos arquitectónicos, como recoge la web Segoviaturismo.

 

Turégano desde su Castillo

Villacastín

La localidad de Villacastín quizá no es tan conocida como las anteriores pero tiene una vasta historia a sus espaldas. La iglesia parroquial de San Sebastián fue declarada Monumento Nacional en 1944, y es de visita obligatoria. Bautizada por el Marqués de Lozoya como la Catedral de la Sierra por sus colosales dimensiones, se construye sobre los restos de una antigua iglesia románica, de la que solo se conserva el trazado del camposanto y una pila bautismal hecha en granito. El  inicio de su construcción puede datarse en 1529, y el proyecto y los planos de la obra sería del maestro Rodrigo Gil de Hontañón, maestro también de la Catedral de Segovia, por lo que encontraremos alguna similitud entre ambos edificios como la cabecera trapezoidal. El estilo gótico del interior, con un magnífico retablo, tampoco deja indiferente al visitante.