El campo de La Albuera se preparaba para vivir un emocionante partido entre dos equipos fuertes. Los aficionados subieron al estadio con el ánimo de ver buen fútbol, una ilusión que se truncaba a los pocos minutos de comenzar el partido. Los jugadores gimnásticos saltaron al terreno de juego cargados de energía, con ganas de luchar por los tres importantes puntos que debían conseguir ante la Arandina.

En el minuto 11 llegaba el primer gol del equipo burgalés de la mano de Mario, pero la Segoviana no se achantó. En el minuto 13 igualaba el marcador Fran Dorado. Un 1-1 que dejaba el encuentro de nuevo en iualdad de condiciones. Una igualdad que duró poco tiempo. La protesta de Fran por una falta al jugador de la Arandina, Adri, traía como consecuencia su expulsión en el minuto 34. Esta misma acción también supuso la expulsión del jugador segoviano Roberto, que veía su segunda amarilla y salió expulsado. Poco fútbol se pudo ver desde entonces, con una clara inferioridad de la segoviana en el terreno de juego.

Los azulgranas no tiraron la toalla, y en la segunda parte salieron con la defensa reforzada. Los primeros 25 minutos de la segunda parte se aguantó el tipo, pero ya se notaba el agotamiento del conjunto gimnástico. En el minuto 72, Gustavo marcaba el segundo gol para la Arandina en una jugada que dejó con dudas por ser un posible fuera de juego. Los ánimos se vinieron abajo en los locales con la expulsión de Chema por doble amarilla. El encuentro dejó un mal sabor de boca entre todos los que vivieron en primera persona un encuentro que prometía ser apasionante.

Impresiones

El entrenador de la Gimnástica Segoviana, Paco Maroto, apenas daba crédito a lo sucedido en el encuentro. «Esto no ha sido un partido de fútbol», apuntaba. «El árbitro sabía perfectamente a lo que venía». Con esta declaración pedía un poco más de seriedad y respeto a la gente que había acudido al campo a disfrutar del partido. Asimismo, Maroto señaló que a pesar de las avdersidades «los jugadores han defendido la camiseta como leones».

El entrenador de la Arandina, Carlos Rivero, no quiso entrar en el polémico arbitraje y señaló que para ellos era muy importante ganar a la segoviana para mantener la distancia en la tabla. «Se ha visto muy buen partido mientras han sido 11 contra 11», manifestaba. Asimismo, reconocía que como entrenador «es la primera vez que me ha pasado ésto, jugar contra 8».