Parece que viene a cuento hablar de alternativas, más o menos reales (en eso no entramos) al Palacio de Congresos que, promovido por la Diputación Provincial, ha levantado muchas voces a favor y en contra del proyecto en La Faisanera Golf de la sociedad Segovia 21. Algunos opinan que en el futuro Círculo de las Bellas Artes y la Tecnología (CAT), otros abogan por uno en el caso histórico, otros prefieren continuar con las opciones de los Paradores de La Granja o la capital segoviana, y por supuesto, hay quienes opinan que la opción planteada a 6 kilómetros de Segovia en la Finca Quitapesares es la idónea.

El arquitecto Óscar Tusquets ya buscó sus soluciones en 1999 para un edificio congresual en pleno casco histórico y en el olvidado Teatro Cervantes de la conocidísima como calle Real de Segovia. Con una superficie proyectada de 4.800 metros cuadrados el arquitecto subraya que “intentamos sacar el máximo partido de la singularidad del lugar”.

Su equipo, compuesto por el coordinador Carles Díaz, el arquitecto Marcos Roger y los encargados de la estructura Jesús Jiménez y Enric Torrent parten de la vista rectangular a través de una fotografía aérea del emplazamiento. “Lo vemos allí, encajonado, casi huérfano de fachada a la calle, pero con un lateral sobre el bello patio que comparte con la espectacular Casa de los Picos”, señalan para explicar que “por el otro lateral, lo vemos apoyado en la impresionante muralla que se extiende mucho más allá, cruza el legendario acueducto, y se convierte en una de las señas de identidad que singularizan tan bella ciudad”.

Otorga un protagonismo indiscutible a la Muralla de Segovia asegurando que el techo de la sala flotaría libre sobre la muralla, sin tocarla. Entre ambos se abre una grieta de cristal que permite la entrada de un estrecho rayo de sol durante el día, y durante la noche deja la coronación característica de la muralla a contraluz.

El autor del proyecto asegura que así se conseguiría alargar la muralla de Segovia en unos 70 metros haciéndola llegar hasta una de las puertas de entrada a la antigua ciudad. “Por este motivo proponemos que la fachada del Cervantes recupere su carácter pétreo, porque es la auténtica muralla, liberada por fin en toda su altura, no una de las casas adosadas, con fachada de estuco, que se le han ido adosando en la parte más baja”, aseveraron.

El patio como eje central del edificio, una cubierta visible y la muralla como “elemento definidor” son por lo tanto los tres pilares sobre los que se asienta el proyecto de Tusquets para el Palacio de Congresos de Segovia en el Teatro Cervantes.

Así lo explican ellos mismos:

1) Aprovecha el patio como una extensión visual de la sala y como fuente de luz tamizada. La sala va a resultar inevitablemente algo angosta, pero si la abrimos al patio con una gran vidriera la haremos mucho más amplia y luminosa. La orientación de esta vidriera es prácticamente Norte por lo que recibiremos la luz matizada y constante del estudio de un pintor. El patio es íntimo y de nuestra propiedad, por lo que no provocará molestias visuales y acústicas a los ocupantes de la sala; incluso puede ser utilizado para actos al aire libre y, naturalmente, como un agradabilísimo espacio de descanso durante el buen tiempo. El patio nos sirve además como vía de acceso alternativa y como imprescindible vía de evacuación, en caso de emergencia.

2) Aprovecha su emplazamiento estratégico haciendo su cubierta visitable. Podemos imaginar el impresionante panorama que desde esta plaza elevada se podrá divisar, desde el centro de la ciudad histórica, hasta la campiña circundante, y la estricta geometría del acueducto cortando el paisaje como un estilete.

3) Aprovecha la muralla como un elemento definidor tanto desde fuera como desde dentro. En el actual teatro no somos conscientes en absoluto de que uno de sus laterales está directamente apoyado en la muralla de la ciudad. Estamos convencidos de que es una pena que así sea, por esto proponemos redescubrir este monumental muro, sea por la porción de su exterior que las casas que se le han ido adosando aún deja aparente, sea por toda su cara interior. Así conseguiremos una sala única en el mundo, donde uno de sus laterales es una obra de siglos, en su estado primigéneo, con los grandes bloques pétreos a la vista, su corredor superior y sus almenas.