La primera vez que probé una tarta crumble de este tipo fue en un verano que pasé en Inglaterra, viviendo con una familia autóctona, cuando era adolescente. Pongamos algo así como finales de los 90. Uf. Se llevaban los pantalones de campaña y nadie sabía quien era Bin Laden. En fin, como pasa el tiempo bla bla bla. El caso es que fue el postre de mi primera noche allí y me acuerdo que cuando hablé por teléfono con mi madre le dije que había probado una tarta de manzana que estaba muy buena pero que era muy rara, porque estaba “como al revés”: la base de galleta arriba y el relleno de manzan abajo. El caso es que no era galleta si no una cosa llamada crumble.

Bueno, pues he aquí mi versión de esa tarta crumble, palabra inglesa que significa algo así como desmenuzar o hacer miguitas. El crumble es una masa mezcla de harina y mantequilla que en vez de quedar de una pieza hay que desmenuzar hasta hacer miguitas. Tiene tanto aplicaciones dulces, como es nuestro caso, como saladas, según podéis comprobar en esta receta de Su que cualquier día me animo a hacer, y tiene la ventaja de que puede congelarse y tenerse a mano en cualquier momento de necesidad. Y digo necesidad porque es muy socorrida, muy fácil de manejar, muy versátil y muy resultona (parece que has hecho mucho y en realidad no has hecho nada).

Dicho lo cual, vamos al lío. Tiempo estimado de realización: 30 minutos, pero 20 son de horno así que no cuentan. Ingredientes: Fáciles, de andar por casa, excepto las reinetas que no se tienen si no se compran a posta para algo concreto, pero también se pueden hacer con manzanas amarillas de toda la vida y creo que con las verdes verdes verdes quedaría un toque ácido muy interesante. Con las cantidades que pongo, sale un tarta como para cuatro raciones, pero si viene más gente a comer, lo ideal es multiplicar por dos todos los ingredientes.

Tarta crumble de manzana.

Ingredientes para una tarta pequeña.

– 100 gr de harina

– 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente (la sacas de la never 1 horita antes y listo)

– 50 gr de azúcar

– 2 manzanas reinetas (de las de asar en el horno)

– Azúcar moreno (opcional)

– Un poco de canela

– 1 huevo

– Medio vaso de leche

 

1. Encemos el horno y ponemos a 180º.

Hacemos el crumble. En un bol de cristal ponemos la harina, la mantequilla y el azúcar y mezclamos con la mano. Cuando consigamos mezclarlos bien vamos desmenuzando la masa poco a poco hasta que quede algo así. (Esta receta vale para hacer crumble salado, pero, evidentemente, hay que suprimir el azúcar por un pizca o dos de sal).

 

 

Pelamos, descorazonamos y partimos en cuatro las manzanas. Con la mandolina o a mano cortamos en rodajas finitas y ponemos en un bol. Sazonamos con un poco de azúcar moreno y una cucharadita de canela. Mezclamos con la mano bien.

En un molde hacemos una cama con la masa crumble.

Cubrimos con las manzanas troceadas.

 

Cubrimos las manzanas con el resto del crumble. En un bol pequeño, batimos el huevo con la leche y echamos la mezcla sobre el crumble.

Se mete al horno unos 20-30 minutos, según hornos. Es posible que en el último tramo de la cocción, los últimos 5-10 minutos, tengáis que cubrir el molde con un poco de papel de aluminio si véis que la tarta no está cocida del todo pero la superficie ya está tostadita.

Y listo.

Se puede comer fría o caliente, con una bolita de helado de vainilla.

¡¡¡DELICIOSA!!!! Más fácil, imposible. Me ha gustado tanto que esta primavera-verano voy a explorar las posibilidades del crumble con otras frutas como la fresa, el limón, los albaricoques, etc además de la versión salada de Su con pimientos asados. Ya os contaré.