El fin de semana me puse sofisticada y eché mano de esta recetilla que hago muy de vez en cuando, cuando… bueno, cuando me pongo sofisticada. Una o dos veces al año, calculo. Decir que a mi futuro marido le gusta es quedarse corta y decir que a mí me gusta es quedarme corta. Por eso sólo la saco a pasear una vez al año, para no desgastarla y hacerla vulgar o cotidiana. El plato está muy bueno y gusta a todo el mundo siempre y cuando te gusten los sabores agridulces. ¿Solomillo de cerdo y mango? Sí, puede parecer una combinación extraña pero funciona muy bien. Ideal para una cenita romántica o una comida de verano. El mango es una fruta tropical muy dulce que es habitual encontrar en todos los supermercados desde hace unos años. El solomillo que yo he utilizado era «algo pequeñito» (jejeje), pesaba algo más de 300 gr y pensé que me sobraría, pero no. No sobro nada.

Dicho lo cual, al lío.

Ingredientes para dos:

– Spaghetti al gusto

– Unos 300 gr de solomillo de cerdo

– 2 cucharadas de harina

– 2 cucharadas de azúcar moreno

– Un mango

– 3 ó 4 cucharadas de ron (Havanna 7, por favor)

– 2 cucharadas de pasas de uva.

-Aceite de oliva

– Como una hora antes de empezar a cocinar, ponemos en un cuenquito el ron y las pasas, para que éstas se hidraten cogiendo el sabor rico rico de mi Habana buena. Las de la foto ya llevaba una hora cogiendo sustancia.

-Ponemos en una olla grande mucha agua, con sal y un chorretón de aceite de oliva y cuando hierva, añadimos los spaghettis que se cuecen respetando escrupulosamente el tiempo de cocción que indique el paquete.

– Troceamos el solomillo en dados de unos 2-3 cm.

– Terminada la operación carnicería, pasamos a la operación rebozado. Ponemos como 3 ó 4 cucharadas de aceite de oliva en una sartén y calentamos a mucho fuego. Mientras coge temperatura, preparamos la carne. Si algo me he enseñado Julia Child en esta vida es que la carne hay que secarla con papel de cocina antes de freírla. Al parecer, esto hace que la carne coja cierto tono dorado así que pasamos cada trozo por un papel de cocina, dejándolo bien sequito.

– Una vez secos los trozos, los pasamos por la harina dejando una finísima película blaca, y a la sartén. Freímos dando la vuelta a cada trozo de vez en cuando durante unos 5-10 minutos. Hasta que la carne esté bien doradita. La retiramos a un plato y reservamos.

– Pelamos el mango que se pela igual que una manzana y troceamos en cuadraditos.

– Ponemos la sartén a calentar otra vez y añadimos los trozos de mango y el azúcar moreno. Mezclamos bien y dejamos que la fruta vaya caramelizándose a fuego medio durante unos 5-10 minutos, removiendo de vez en cuando y con cuidado de que el azúcar no se queme.

– Añadimos las pasas con el ron del cuenco y calculamos si a nuestro buen juicio la salsa tiene suficiente ron o por el contrario es necesario añadirle otro chorrazo. Removemos bien y añadimos el solomillo. Dejamos al fuego medio unos 5 minutos para que la salsa espese y el alcohol se evapore pero sin remover, mejor agitar la sartén de vez en cuando. Como dice James Bond, mezclado no agitado. Porque el mango tiene que quedar blando pero no tanto que se deshaga.

– Servimos por encima de un buen plato de spaghetti y listo.

Delicioso.