La Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades confía en cerrar a lo largo del próximo año el mapa de mini residencias de atención integral a las personas con enfermedad mental, que permitirá que cada provincia cuente con una de estas instalaciones, tras una inversión de 20 millones en las infraestructuras, partida a la que se sumarán la cuantía en equipamientos.

El consejero del ramo, César Antón, precisó, en declaraciones a Ical, que los proyectos avanzan a buen ritmo y que, además, supondrán en su conjunto la creación de 225 puestos de trabajo, algunos de ellos en el medio rural.

Incluyen perfiles profesionales que abarcan desde psicólogos y pedagogos a trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, fisioterapeuta, cuidadores y educadores como personal de atención directa.

En concreto, la primera mini residencia que entró en funcionamiento fue la de Toro (Zamora), en 2008. Está gestionada por la Fundación Intras y cuenta con 42 plazas residenciales y una plantilla de 25 personas. Mientras, se encuentran en construcción las de Ávila, Burgos y Salamanca. Las dos primeras serán de titularidad de la Junta, de la Gerencia de Servicios Sociales y contarán con 45 y 40 plazas, en cada caso, mientras que la de Salamanca estará gestionada por la Diputación Provincial y contará con 40 plazas.

Finalmente, el resto de las mini residencias están todas en fase de elaboración de proyecto y cada una dispondrá de 40 plazas. Se trata de las de León, que gestionará la Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos Mentales (Álfame); Segovia, la Diputación; Soria, la Asociación de Familiares de Enfermos Psíquicos (Asovica), y la de Valladolid, dependiente de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, Padre Benito Menni.

 

Nuevo modelo de atención

Esas instalaciones están enfocadas a prestar una atención “innovadora”, ya que une los ámbitos social y sanitario, y sus características facilitarán la integración socio-laboral de los residentes, a la vez que favorecen la convivencia, el respeto a la intimidad y la autodeterminación personal.

El modelo de las instalaciones ofrece plazas temporales y permanentes. Las temporales están dirigidas a personas con pocas habilidades de autonomía personal que las ocupan mientras dure su entrenamiento o para aquellas personas cuya residencia habitual esté en núcleos rurales en los que no existan recursos de centros de día y necesiten de un alojamiento para poder asistir de lunes a viernes a instalaciones en las que puedan adquirir habilidades que favorezcan su integración sociolaboral.

Asimismo, también es susceptible su utilización como recurso de respiro familiar. En cuanto a las plazas permanentes, se dirigen a personas con discapacidad y enfermedad mental crónica que, sin necesitar de atención hospitalaria, carecen de modo permanente de soporte social, lo que dificulta su integración en la comunidad.