Una agradable jornada protagonizada por temperaturas suaves y un sol intermitente propició hoy que miles de segovianos salieran a la calle para celebrar la festividad de San Frutos, patrón de la capital segoviana, que comenzó con la celebración del tradicional villancico dedicado al santo eremita en la Catedral de Segovia.

El delegado del Gobierno en Castilla y León, Ramiro Ruiz Medrano, asistió a esta cita en la que acompañó al alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, y a los miembros de la corporación municipal, así como al presidente de la Diputación, Francisco Vázquez o la subdelegada del Gobierno en Segovia, Pilar Sanz García.

A las doce de la mañana, en el trascoro de la Catedral, donde se guardan las reliquias del santo eremita, cerca de un millar de personas se agolpaban para escuchar la mítica pieza interpretada por unas 250 voces e instrumentos. Tras concluir el mismo, el obispo de la Diócesis, Ángel Rubio Castro, presidía la misa en honor al patrón de la ciudad.

Poco a poco, la Plaza Mayor de la capital y por tanto los establecimientos hosteleros comenzaron a llenarse de gente que bajo las buenas temperaturas esperaron la entrega del premio de Amigo de San Frutos y la lectura del romance de San Frutos con la música de la Unión Musical Segoviana en el templete, y la exposición micológica y de canarios instaladas en los soportales.

Tras el concierto, el presidente de la Asociación de Pasteleros de Segovia, Jesús Manso recogía de manos del alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, el título de ‘Amigo de San Frutos’, reconocimiento concedido por la Cofradía del Paso de la Hoja y plasmado en una figura del santo, obra de Ignacio Sanz. «Amor y entrega», destacó Manso como los secretos de su relación con Segovia y su negocio y porque además “falta nos hace ahora”. El afamado pastelero abogó por “hacer esta fiesta cada vez más nuestra” para lo que invitó a la participación ciudadana.

Posteriormente el periodista Carlos Álvaro fue el emocionado encargado de dar lectura al romance de San Frutos, en el que se recuerda la vida del santo eremita, que según la leyenda, se retiró a un pequeño cenobio, donde se alza su ermita, en las Hoces del Duratón, tras crear milagrosamente con su cayado las hoces, evitando así un ataque de las tropas musulmanas a la zona. «Segovianos. ¡Viva el Santo! ¡Viva el Santo bendito! clamó para acabar. Álvaro recogió su estatuilla del santo de manos de la concejala de Cultura Clara Luquero.

La celebración finalizó con el canto del Himno a Segovia a los pies del templete e interpretado por miembros de la Corporación junto a los ciudadanos que han querido sumarse a este canto.

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