Ya es oficial. Tito Cameron se ha superado a sí mismo. Avatar ha batido el récord de taquilla que desde hace 10 años ostentaba Titanic. Las cifras son tan altas que casi no sé qué significan: 1.288 millones de dólares para los habitantes de Pandora, por encima de 1.242 de los pasajeros del trasatlántico. Impresionante.

Y es que el director norteamericano se reinventa en cada película. Sorprendió con Terminator, volvió a hacerlo con Aliens y, cómo no hay dos sin tres, lo ha vuelto a conseguir. Cameron ha revolucionado el mundo del cine y ha conseguido que los 11 años que ha estado fuera del panorama cinematográfico hayan valido la pena.

Reviso mi página de cabecera (www.imdb.com) y compruebo que Avatar arrasa en taquilla, ha ganado 14 galardones, entre ellos dos Globos de Oro, y leo la siguiente información: “para cada frame de la película se necesitaron 47 horas de trabajo. De nuevo, impresionante. Además me entero de que han dejado de estrenarse algunas películas en 3D porque Avatar no se retira de ninguna sala. De nuevo, impresionante.

Y después de esta revisión yo me pregunto. ¿No creéis que cuando al espectador se le ofrece la posibilidad de observar algo novedoso, arriesgado, diferente y de calidad, responde siempre de manera positiva? Entonces, porqué no hay más directores como James Cameron? No me refiero a que se estrene un Avatar cada año. Me refiero a que la gente se cansa de ver siempre lo mismo. Se cansa de las historias infumables sobre la Guerra Civil, se cansa de las comedias románticas con Sandra Bullock (tengo pendiente ver The Blind side). Se cansa de ver a Cate Blanchett entre las candidatas al Oscar o a Maribel Verdú nominada siempre al Goya. Nos cansamos.

 

                          Avatar, la película más taquillera.