Un año más las calles del Real Sitio de San Ildefonso volvieron al siglo XVII gracias a la celebración del XIII Mercado Barroco que, como ya es tradición, contó con la participación ciudadana para impulsar la celebración consiguiendo que muchos granjeños y granjeñas cambiaran sus vestiduras habituales por las del Siglo de Oro. La celebración, cargadas de matices y emociones por la recién proclamación de la Reserva de la Biosfera, como aseguró el alcalde el municipio, José Luis Vázquez, volvió a reunir a cientos de personas llegadas de todas las partes del país.

Entre serpientes, halcones y el olor a la parrilla de los puestos gastronómicos, la compañía toledana La Recua Teatro ofreció el pregón inaugural representando con ironía y sarcasmo la celebración del primer sorteo de Lotería Nacional promovido por Carlos III y que el Mercado Barroco quería conmemorar en esta edición. Ante la multitud congregada en la Plaza de los Dolores, el personaje de la marquesa de Labranza, tía del monarca, recordó entre coplillas el decreto que rezaba que “el que resulte elegido será bendecido”.

Acompañada de su séquito, la anciana marquesa llevó a cabo un dudoso sorteo cuyos tres primeros premios fueron a recaer en su persona. “Aprendamos a soñar que a todos nos puede tocar”, señaló ante las risas de los asistentes. El sorteo, llevado a cabo la ayuda de una joven del Real Sitio de San Ildefonso llamada Minerva, concluyó con música “para que nos llene de alegría porque ha nacido la Lotería”.

El encargado de dar el pistoletazo oficial a la cita fue el alcalde del Real Sitio de San Ildefonso quien animó a los visitantes a llevar el nombre del municipio fuera de sus fronteras. Reconociendo la contribución de los habitantes de localidad con sus formas de vida, respeto y convivencia con el entorno natural que los rodea, Vázquez celebró el reconocimiento otorgado por la Unesco durante esta semana en París e incidió en que además de reales fábricas y palacios o sus paisajes, “el principal patrimonio que atesoramos es la hospitalidad”.

A grito de ‘¡Feliz Barroco!’, las celebraciones continuaron con los pasacalles de legendarios ogros, el comepiedras o la animada fuente de los Jardines del Palacio Real quien acaparó la atención de los viandantes contando los secretos de los personajes que a lo largo de la historia han paseado por los extensos caminos de los jardines en los que habita. Tampoco faltaron las actividades para los más pequeños en el atrio de la iglesia del Cristo como talleres de zancos y malabares, guiñoles o actividades como tiro con arco.

Mientras, fueron cientos de personas las que optaron por pasear por los 140 puestos de alimentación, artesanía, y complementos, entre otros, que este año se prolongaron por la calle Valenciana y la calle Baños. El tiempo dio tregua a la segunda jornada del Mercado Barroco que estuvo en vilo durante toda la semana ante las continuas lluvias.