Los peritos del Instituto Nacional de Toxicología de Madrid encargados de investigar la causa de la muerte del recién nacido abandonado en un pinar en las inmediaciones de Chatún (Segovia) aseguraron hoy que las prueba realizadas determinaron que el bebé estuvo con vida entre 15 y 20 horas. Durante su declaración en la tercera sesión del juicio que juzga a Magdalena K.C.H como presunta infanticida, los peritos explicaron que las larvas situadas en la zona cabeza del cadáver ayudaron a determinar el tiempo que estuvo con vida tras ser dado a luz.

Según explicaron, los resultados del análisis histopatológico, que ayuda a determinar lesiones y enfermedades en los órganos, dictaminaron que el pulmón sometido a análisis presentaba una leve distensión, lo que puede suponer que el bebé respiró durante poco tiempo, como también lo corroboraron los peritos encargados de realizar la prueba radiológica en el Hospital de Segovia. Las pruebas arrojaron la existencia de algunas erosiones en el cuerpo del bebé, como en los muslos, que podrían haberse producido por uñas, así como lesiones en hombros y brazos, y un sufrimiento por falta de oxígeno el aspirar el líquido amniótico, algo frecuente en partos que se producen en situaciones normales.

Tras escuchar la declaración de los peritos y de la ginecóloga que corroboró su parto, la acusada insistió en que «estaba en una situación crítica en mi vida» y negó rotundamente que su intención fuera dejar morir al bebé. «Podría haberlo matado si hubiese querido, pero me adentré en el pinar para cobijarlo del frío con los árboles”, señaló durante la tercera y última toma de declaraciones del juicio.

Magdalena K.C.H, de 30 años, aseguró ante el jurado popular que le juzgará en los próximos días que «su mayor deseo era que alguien encontrase a ese niño» a la vez que señaló que su «mayor castigo» es el de no poder estar con sus otras tres hijas residentes en Polonia y por las que vino a España «para darles lo mejor».

El jurado, compuesto por siete hombres y dos mujeres, se reunirá mañana antes de dar ofrecer un veredicto, para el que la fiscal pide 18 años de prisión y una indemnización de 150.000 euros a su exmarido por los perjuicios morales y la defensa la libre absolución de la acusada.

 

Alegaciones finales

Por su parte, mientras la defensa de la acusada alegó que «no es lo mismo abandonar que asesinar», el Ministerio Fiscal incidió en al bebé se le privó de la posibilidad de vivir de «la forma más inhumana». Durante su discurso final, el Ministerio Fiscal pidió el agravante por parentesco y la aceptación de los hechos por parte de la acusada mientras que el abogado defensor, apuntó la constante colaboración de la acusada en cuanto a las declaraciones prestadas.

«A este recién nacido se le privó de la posibilidad de vivir de la forma más inhumana y delemnable que puede hacerse: de la mano de su propia madre”, señaló el Ministerio Fiscal quien se dirigió al jurado popular explicando que la situación económica y personas es «injustificable» para cometer un delito de tal manera. Además, argumentó que aceptar los hechos es una muestra que se trata de un acto “consciente, premeditado, deliberado y alevoso” y que en cualquier caso Magdalena K.H.C solo reconoció los hechos “cuando se encontró acorralada”. En palabras del Ministerio Fiscal la madre “no quería tener a su hijo, suponía un estorbo para ella”.

Por otro lado, la acusación puso en duda la intencionalidad de tapar al bebé con las prendas de ropa, explicando que podrían haber sido utilizadas para limpiar restos de sangre. En este sentido, añadió que a pesar de que cortó el cordón umbilical, éste no se ató en ningún momento, por lo que a su parecer «a Magda no le importaba que su hijo muriese desangrado. El bebé necesariamente iba a morir”.

Según manifestó, existe una contradicción en la noche del parto, ya que cuando se dirigió a su casa tras dar a luz, la acusada manifestó a su pareja la necesidad de estar sola, pernoctando sin compañía en la habitación. En este sentido, explicó, la contradicción se hace evidente ya que, la expareja de la mujer aseguró haber dormido con la acusada pero en camas separadas. Tampoco tuvo en cuenta el Ministerio Fiscal el trastorno mental transitorio o el miedo insuperable, ya que, en su opinión, «el miedo insuperable a perder su trabajo no cabe en esta historia”, puesto que en el momento del parto su trabajo ya estaba a punto de finalizar.

Por su parte, la defensa volvió a apelar al jurado popular solicitando “que se pusiesen en el lugar de la acusada”. Así, recordó que Magdalena K.H.C sintió «pánico» por perder su trabajo y que en el momento en que comenzaron las contracciones, fue complicado actuar con cordura. El abogado achacó la risa nerviosa y el temblor de manos de la acusada cuando acudieron a tomar declaración como la “imagen clara de una persona enajenada”.

Respecto al recién nacido, la defensa insistió en que la mujer polaca dejó al bebé en una zona próxima a la carretera y lo envolvió con ropa para evitar que éste pasase frío, por lo que negó el agravante de la alevosía. Para finalizar, Fraile recordó la colaboración de la acusada, que en ningún momento negó que el bebé naciese vivo. “Sabemos que el bebé nació vivo porque Magda nos lo ha dicho. Podría haberlo ocultado, tuvo la opción de engañar y no lo hizo”, lo que demuestra, según su abogado, que la madre no tenía intención alguna de que el niño muriese.

“Si ella hubiese querido que el niño muriese, podría haber hecho algo mucho más dramático”, argumentó, por lo que según el abogado, pidió que la mujer sea acusada de un delito por abandono de menores. “Ese es el delito de Magda. No es lo mismo matar que asesinar”.