Cuando Javi estudiaba en Zaragoza y yo en Salamanca, hablábamos por la noches toooodos los días y os puedo asegurar que cinco de cada diez veces él estaba cenando cous-cous, una versión personalísima de Cheff Javier con una mezcla imposible de cous-cous, mortadela siciliana del Lidl y tomate troceado. Un plato que a él le encantaba y que no desentonaba nada con aquella cocina asquerosa que compartía con tres muchachotes de Tudela, una cocina en la que lo mismo te encontrabas un tetrabrik de tomate frito que llevaba cinco meses abierto como una madalena petrificada en una armario o una rebanada de pan con tanto moho que había desarrollado la misma civilización que consiguió Lisa en aquel capítulo de Los Simpson. Era una cosa asquerosa que a él le encantaba.
El caso es que, conforme han ido pasando los años, mientras nuestra relación maduraba (jaja) la suya con el cous-cous, afortunadamente, también. El cous-cous que hace ahora (racalco el ahora) es el mejor que he probado en mi vida. No es por supuesto cous cous tabulé, es, como casi todo lo que cocinamos en casa, una mezcla de todo y una mezcla de nada de la que al final sacamos algo decentísimo. En verano comemos un montón, con la ventana del balcón abierta, y aunque normalmente lo comemos como un primer plato, resulta delicioso como acompañante de pescados a la plancha o incluso con pollo.

Seguro que si cualquier marroquí viera o leyera lo que le hacemos al cous-cous en esta casa le daría un infarto, pero esta versión españolizada está derrechupete (sí, qué pasa, he dicho rechupete, no reírse) y es superfácil de hacer. Tiempo: si digo 20 minutos me parece que estoy exagerando. Ingredientes: fondo de nevera, nada especial, al margen del cous-cous. Por cierto que este ingrediente clave puede comprarse hoy en día en cualquier supermercado pero en la mayoría de los casos es carísimo. Bueno, tampoco es tan caro, porque cunde un montón pero aún así, cada vez que veo los precios, me sale la rácana que llevo dentro. Por eso recomiendo acudir, cómo no, a mi hombre de confianza para estos casos: el calvo del Lidl. Ya sabéis, la calidad no tiene porqué ser cara. Pues eso, que te lo digo tó, y no te digo ná.


Cous-Cous con verduras:
Ingredientes para dos
-Media cebolleta de esa buenísimas que ya se empiezan a ver en las tiendas de ultramarinos.
-1 pimiento verde italiano pequeño o medio grande
– Medio calabacín tamaño estándar
– Media berenjena
– Un tomate
– Un limón
– Un vaso de cous-cous
– Aceite de oliva

Troceamos todas la hortalizas en trozos menudos (a la berenjena hay que cortarla primero en rodajas, ponerle un poco de sal, y dejarla que sude por lo menos 5 minutos, ok? Después quitaís el líquido amargo que le sale con un papel absorbente de cocina y troceáis) y salteamos en la sartén en este orden:
1. Cebolleta
2. Pimiento
3. Calabacín
4. Berenjena

Los ingredientes no tienen que cocerse del todo, sabe mejor si se quedan algo crujientitos. 10 minutos a fuego medio removiendo de vez en cuando.

Manera de cocer el cous cous:

Ponemos en un cazo la misma medida de agua que cous cous vayamos a cocinar. Es decir, una vaso de agua por un vaso de cous cous. Añadimos a este agua un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal.Cuando el agua hierva, añadimos el cous cous, tapamos con una tapa y lo retiramos del fuego. Lo dejamos reposar cinco minutos, tapado y sin remover, y ya está cocido.

Llegados a este punto, retiramos la tapa, partimos una nuez de mantequilla y la añadimos al cous cous. Con dos tenedores vamos separando los granos de cous cous, dejando que la mantequilla se vaya derritiendo con el calor. Cuando los granos estén separados unos de otros, exprimimos medio limón por encima y mezclamos bien.

Añadimos las verduras rehogadas y listo.

Se puede añadir especias tan fáciles de encontrar como menta troceada o cilantro. Si no, pues nada.

Se sirve frío, por favor y en el último momento, se puede añadir un chorrito de aceite de oliva que le hace ganar mucho en sabor y textura. Buenísimo. Ya me contaréis este finde.