Un grupo de Investigación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León, INCYL, compuesto por los científicos Rafael Coveñas, Arturo Mangas y Soraya Tabera han concluido un ensayo clínico para probar las efectividad y toxicidad del medicamento GEMSP, contra la esclerosis múltiple, gracias a un convenio firmado con el laboratorio francés Emacbio.

Entre las conclusiones publicadas, destaca que el 55 por ciento de los pacientes se mantenían estables tras el tratamiento y en el 18 por ciento de los casos se observó una disminución de la EDSS, que es la escala clínica que se utiliza en esclerosis múltiple.

Aunque, según explicó uno de los investigadores, Arturo Mangas, se trata de una fase de investigación inicial, de no toxicidad, “no hay ningún medicamento que tenga estos porcentajes de éxito”.

De hecho, añadió que al término del ensayo clínico, que duró seis meses, muchos pacientes solicitaron continuar con el tratamiento porque “parece ser que mejora el score clínico en un porcentaje de pacientes”. En concreto, detalló que aunque los datos recogidos en la investigación no suponen una prueba en si mismos, si dan “una perspectivas muy buenas” por lo que se mostró “esperanzado” por los resultados que arrojará la continuación de este trabajo en el futuro.

 

Sin efectos secundarios

Este científico recordó que la esclerosis múltiple es una enfermedad desmielinizante, neurodegenerativa y crónica del sistema nervioso central, de la que por el momento se considera que no tiene cura, debido a que las causas exactas son desconocidas. Puede presentar una serie de síntomas que aparecen en brotes o que progresan lentamente a lo largo del tiempo.

Por tanto, ninguno de los medicamentos que existen en el mercado puede parar la enfermedad, aunque algunos si la retrasan, en cierta medida. El problema de estos fármacos radica en que llega un momento en el que hay que parar de suministrarlos, porque los efectos secundarios son tan grandes que los perjuicios son mayores que el beneficio para el paciente.

Mangas señaló que pueden provocar desde reacciones locales por la inyección, hasta alteraciones en el sistema inmune e incluso la muerte. Sin embargo, el GEMSP, “no tiene ningún efecto secundario”, porque las dosis que se aplican son “ínfimas”, en comparación con otros medicamentos.

Las investigaciones de este grupo se basan en la consideración de que la enfermedad es “multifactorial” y aunque no se conoce el origen de la misma, tratan de abordar todos los factores que influyen en su desarrollo. Los medicamentos actuales actúan sobre la inflamación y producen una modulación del sistema inmune y solo tratan ese aspecto, algo que en su opinión es “insuficiente”.

Por este motivo, señaló que “hace falta que lleguen otros medicamentos a los pacientes, que tengan un espectro más amplio de acción y que puedan tratar todo, no solo la inflamación”.

 

Financiación

En la actualidad están a la espera de financiación para continuar con las investigaciones en esta línea y pasar a lo que se llamaría la fase 3, que incluiría la investigación en distintos países del mundo.

El coste de un ensayo clínico de estas características oscila entre los 8 y los 20 millones de euros, pero recordó que se trata de una “enfermedad crónica, de larga duración y que produce invalidez”, características que en su opinión justifican un esfuerzo inversor en este sentido, aunque reconoció que en la actualidad la situación económica es difícil y que además “hace falta concienciación”.

El único objetivo que persiguen, añadió, es que si el medicamento es eficaz, se lleve al mercado por el interés del paciente. En cuanto al plazo previsto para que esto sea una realidad, calculó que si se consigue el aporte financiero, la siguiente fase, la 3, les llevaría dos o tres años, mientras que la fase 4 se centraría en obtener el permiso de la Agencia Europea del Medicamento para su comercialización.