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Segovia
martes, 7 abril, 2026

La UCI de Segovia se mantiene en riesgo medio

La ocupación de camas de las unidades de cuidados intensivos de la comunidad por COVID continúa en riesgo medio con un 14,97 por ciento. El hospital de Palencia, con una ocupación del 45 por cineto y los hospitales de Burgos, con un 26,67 por ciento, son los únicos que se encuentran en riesgo alto, mientras que el de Soria (21,43 por ciento) se encuentra en riesgo alto. Zamora (10,53 por ciento), Valladolid (14,29 por ciento), Segovia (12,90 por ciento), León (10,87 por ciento) y Ávila (11,11 por ciento) se ubican en la zona de riesgo medio. Solo Salamanca sigue en nueva normalidad, 3,77 por ciento.

En cuanto a la situación en las plantas de los hospitales de Castilla y León en relación al COVID, también aumentó y ha pasado de un 2,59 por ciento del pasado lunes al 6,46 por ciento. Burgos (12,02 por ciento) y Zamora (10,68 por ciento) se encuentra en riesgo alto, mientras que Ávila (1,22 por ciento), Salamanca (1,99 por ciento) y Segovia (1,23 por ciento) están en situación de normalidad. Soria (3,25 por ciento) se encuentra en riego bajo y Valladolid (6,54 por ciento), Palencia (7,12 por ciento) y León (6,63 por ciento), en riesgo medio.

La positividad global de las pruebas diagnósticas se encuentra en riesgo extremo al reflejar un 17,8 por ciento y el porcentaje de casos con trazabilidad sigue disminuyendo hasta el 39,1 por ciento.

Por último, el índice reproductivo básico se sitúa en el 0,92, por debajo del 1,33 notificado el pasado lunes. Zamora (0,74), Salamanca (0,77), Burgos (0,89), León (0,93), Palencia (0,95) y Segovia (0,99) se encuentra por debajo de la unidad máxima recomendada por las autoridades sanitarias, mientras que Soria (1,15) y Ávila (1,13) están por encima y Valladolid se sitúa en el 1.

Castilla y León realizó 79.905 pruebas diagnósticas de COVID-19 en la última semana

La Gerencia de Atención Primaria de León inicia el cribado masivo con test de antígenos abierto a toda la población de la ciudad. En la imagen, resultado negativo de un test

El personal sanitario de Castilla y León realizó un total de 76.905 pruebas diagnósticas de COVID-19 a los ciudadanos de la Comunidad durante la semana transcurrida entre el 9 y el 15 de julio, lo que supone un incremento del 31,4 por ciento con relación a los siete días inmediatamente anteriores, cuando ascendieron a 60.807. Con estas cifras la Comunidad alcanza una tasa de 1.166,74 por cada mil habitantes, 122 puntos más que la media nacional.

De esta forma, se eleva el conjunto de PCR y test de antígenos realizados desde el inicio de la pandemia en Castilla y León hasta los 2,80 millones.

De las pruebas realizadas durante la última semana, 44.393 correspondieron a PCR mientras que 32.512 fueron pruebas de antígenos, según los datos del Ministerio de Sanidad. A éstas se unen 15 test rápidos y 69 pruebas de detección diferentes a las ya mencionadas, llevadas a cabo durante la última semana.

En total, Castilla y León realizó 464.235 test rápidos desde el inicio de la pandemia y 85.381 pruebas de detección diferentes a PCR, antígenos y test rápidos. En el conjunto de España, el número de pruebas realizadas para la detección del COVID-19 se eleva hasta 49,19 millones, de las que 693.179 fueron PCR llevadas a cabo durante la última semana.

Las fundaciones Siro y Mapfre presentan en El Espinar la primera galleta para reducir las carencias nutricionales

Las fundaciones Mapfre y del Grupo Siro dan a conocer este miércoles, a las 10.30 horas, en el Centro de Innovación de El Espinar, el proceso de desarrollo llevado a cabo por el equipo de investigación que ha creado la primera galleta nutricional del mundo para contribuir a reducir las carencias nutricionales de muchas familias.

Durante el acto se explicarán las propiedades nutricionales de este producto, pionero en España y en el mundo; y se detallarán los términos de la colaboración entre ambas fundaciones, entre ellos, el número de galletas que Fundación Mapfre proporcionará próximamente; el coste que tiene, así como las entidades, bancos de alimentos y voluntarios de la compañía que colaborarán en su distribución.

En este acto participarán el presidente de Fundación Grupo Siro, Juan Manuel González Serna, y el director general de la Fundación Mapfre, Julio Domingo. Tras la rueda de prensa, los medios de comunicación podrán realizar un recorrido por las instalaciones del centro, donde trabaja el equipo de investigadores, y donde se llevará a cabo la firma del convenio de colaboración entre ambas entidades.

En el recorrido, estará presente la directora de proyectos de Fundación Mapfre, la infanta Elena, los directores de ambas fundaciones y el director de Acción Social de Fundación Mapfre, Daniel Restrepo, y el alcalde de El Espinar, Javier Figueredo.

Recaudados casi 21.000 euros ‘Piedra a Piedra’

El proyecto solidario ‘Piedra a Piedra’ de la Fundación Caja Rural de Segovia y la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFA) ha recaudado ya 20.970 euros, de los 30.000 euros marcados inicialmente, con lo que fácilmente se superará la cifra marcada para conseguir hasta el 21 de septiembre, que irán destinados íntegramente a la construcción del Centro Alzheimer de Segovia.

Para seguir recaudando fondos económicos para este fin la Fundación Caja Rural organiza el concierto solidario ‘Piedra a Piedra’ el martes 27 de julio, a las 21.00 horas, en el Aula Magna de IE University, a cargo del trio ‘Joan Manuel Serrat’, formado por el violinista Javier Fernández, el violonchelista Diego Jiménez y el pianista Manuel Tévar.

Los asistentes podrán disfrutar de la interpretación de un repertorio con temas de Serrat, Los Beatles o Piazzola, entre otros.Las entradas tienen un precio de 12 euros y se donarán íntegramente a AFA Segovia. Se pueden comprar en www.fundacioncajaruraldesegovia.es.

El proyecto ‘Piedra a Piedra’ busca sumar todos los apoyos posibles para la construcción del Centro de Alzhéimer de Segovia, a través de la compra simbólica de diferentes partes del edificio o ‘piedras’ por parte de toda la sociedad, de(instituciones, empresas y ciudadanía, y así, euro a euro, piedra a piedra, mejorar la calidad de vida de los enfermos de Alzhéimer y sus familias.

Desde cinco euros, que es el precio simbólico de una piedra, hasta 1.000 mil euros, que es el importe de los colaboradores ‘oro’ cualquier persona, empresa o institución que quiera colaborar, podrá sumar su granito de arena al proyecto. La participación se puede hacer a través de la web www.fundacioncajaruraldesegovia.es/piedraapiedra y el cien por cien de la recaudación irá destinado a AFA Segovia.

El Centro Alzheimer de Segovia que está previsto finalice su construcción en el último trimestre de este año. Se trata de un edificio dotacional para el desarrollo de los servicios y actividades de AFA Segovia, para la atención a las personas con Alzheimer u otras demencias y a sus familiares y cuidadores.

Se proyecta en una planta baja, con varias áreas. El Centro de Día, que está formado por tres unidades de convivencia, cada una de ellas contará con cocina, comedor, zona de estar y dos aseos con duchas accesibles. Cada unidad de convivencia está vinculada con un patio al que tienen acceso directo desde cada sala. En estas unidades pueden convivir hasta 16 personas, por lo que podríamos atender a un máximo de 48 personas con Alzheimer u otras demencias.

En segundo lugar, el área de espacios comunes que estará integrado por cuatro despachos y vestuarios para el personal. Un despacho tendrá una función administrativa y en el resto se desarrollarán las intervenciones psicológicas, la información a familiares, las valoraciones neuropsicológicas o las intervenciones terapéuticas individuales.

El área de servicios generales comprende los espacios destinados a la recepción y el control del centro: vestíbulo, recepción de despachos y aseo, mientras que el área de servicios complementarios está integrado por dos salas de estimulación, donde se podrán realizar hasta ocho talleres de Estimulación Cognitiva, en grupos de 10 personas. Una sala polivalente, para diferentes actividades de la Asociación como son cursos de formación, grupos de ayuda mutua, reuniones grupales, etc. Gimnasio, para los distintos servicios y programas de AFA Segovia

Otros espacios serán un office y los aseos. Por último, en la planta sótano, se encuentra el garaje, almacén/archivo, sala de instalaciones, vestíbulos, ascensor y escalera.

Barrera natural contra los mosquitos

Plantas aromáticas contra los insectos en el vivero los Enebros

Lavanda, albahaca, romero, el tomillo de limón, la salvia, la menta o el geranio citrodorum se convierten en las principales armas para combatir la acción de los mosquitos en verano, más si cabe para aquellas personas con fincas, jardines o merenderos que sufren con mayor intensidad su acción. Y es que, son efectivas todas aquellas plantas aromáticas o las que tienen citronelas, según explica en declaraciones a la Agencia Ical la técnico y administradora de Viveros Los Enebros, ubicado en la capital palentina, Consuelo Serrano.

Señala que, actualmente, el geranio citrodorum es el que mayor consumo se está produciendo, ya que también ahuyenta a los mosquitos, al tener, de igual forma, un componente de citronela. No obstante, comenta que ese geranio ya no queda en existencias, porque se ha agotado debido a su alta demanda para protegerse de los mosquitos e insectos.

«Si ponemos un geranio en un espacio muy grande y abierto no vamos a conseguir nada. A la contra, si hay un cenador o un patio cerrado y llevamos media docena de geranios, se conseguirá crear una barrera natural contra los mosquitos». Esta metodología sirve para el resto de plantas, dado que todo depende de los espacios y el lugar, aclara.

Con respecto a otros insectos que pueden afectar a los jardines y que a las personas les resultan molestos, como las avispas o las abejas, indica que el aspecto esencial es la floración, que es lo que las atrae. Y es que, la misma planta, como por ejemplo la lavanda, es útil contra los mosquitos, pero, al mismo tiempo, atrae a las abejas y avispas. Por ello, recomienda cortar la floración, además de conseguir que la planta se ponga más frondosa y bonita.

Serrano explica que todos los años se deben de cortar las plantas aromáticas en torno a los diez centímetros de altura, ya que «al año siguiente será el doble de grande». Es decir, cada año es recomendable podarlas para aumentar el tamaño y su acción. En el caso de no ser podadas, puntualiza que se convierten en leñosas, por lo que al cortarlas, su capacidad de rebrote se pierde y se secan, asevera.

Misión: salvar al aguilucho cenizo

Reportaje cuidados SEO/BirdLife

Entre 2012 y 2013, SEO Segovia, grupo local de SEO-BirdLife, puso en marcha la campaña de protección del aguilucho cenizo. Un trabajo eficaz y sencillo para poner a salvo nidos y polluelos de esta especie vulnerable para que nunca sea especie amenazada. Esta campaña, han localizado en campos de cultivo de cereal de la campiña un total de 94 nidos, de los que 31 requirieron un vallado de protección, gracias a la labor de cerca de medio centenar de voluntarios que también llegaron de SEO Guadarrama (Madrid).

El responsable SEO Segovia, Fernando Arribas, cifra en casi 300 los nidos localizados desde que comenzaron este proyecto y esta campaña de 2021 ha sido la más exitosa con casi un centenar de nidos. La difusión de un vídeo con el trabajo que vienen realizando durante estos últimos años ha contribuido a que haya más personas voluntarias en el campo, recorriendo los municipios.

La llegada de más voluntarios a la campaña de protección del aguilucho cenizo “ha sido decisiva y muy importante, hay que agradecérselo”, remarca Arribas. Además de lanzar un agradecimiento también muy especial a los agricultores de la provincia de Segovia, que están muy sensibilizados y son muy pocas las excepciones que se niega la colaboración.

En esta cruzada medioambiental por esta especie vulnerable, que se ve afectada por la pérdida de su hábitat. «Hay menos linderos y menos y menos zonas de herbazal, de vegetación espontánea”, afirma. También está la Diputación de Segovia, con una aportación económica, que les permite afrontar los gastos de gasolina y de materiales para hacer los vallados, así como los efectivos del Seprona de la Guardia Civil.

El aguilucho cenizo es una especie menos conocida y está intrínsecamente ligada con los campos de cereal, donde cría, caza y habita. Una situación que le ha hecho pagar un precio muy alto, por anidar en el suelo y que sus polluelos murieran antes de poder levantar el vuelo al pasar las cosechadoras por encima de los nidos.

Vallados salvadores

Con la mecanización de las labores del campo, los años de sequía que obligan a adelantar la cosecha, son factores que se pueden revertir de una manera sencilla. El primee paso de estos voluntarios es la localización de parejas reproductoras de aguilucho cenizo, y después dónde hacen los nidos. Una tarea donde los agricultores hacen también un gran trabajo llamando a los miembros de SEO Segovia.

“La mayoría de los nidos siguen su curso natural”, detalla Fernando Arribas, y “consiguen volar sus pollos”, que inician así su camino como ave migratoria, camino del continente africano, para después iniciar el camino inverso, de vuelta a la campiña segoviana para criar.

El aguilucho cenizo como ave migratoria viven en dos lugares durante el año. “Vienen a finales de marzo, principios de abril, con la primavera, crían en la Península Ibérica y a finales de verano regresan al África Subsahariana, en zonas de sabana como Mali, Senegal o Gambia”.

El gran objetivo es salvar los nidos de las cosechadoras. Son una especie que a diferencia de muchas aves rapaces no anida en árboles o roquedos, sino que son más como las perdices, aves esteparias o de la campaña. Para su hábitat y alimentación buscan herbazales y si no los encuentran eligen campos de cereal.

Los agricultores tienen muchas razones para echar una mano en la exitosa campaña de protección del aguilucho cenizo pero, una muy importante es su alimentación a base de insectos y roedores pequeños, como los topillos que “tantos quebraderos les dan”, resume Fernando Arribas, aportan una ayuda “de forma natural”, en el control

En los campos de cultivo, una vez localizado el nido, hasta una treintena esta temporada, es necesario vallar para protegerlos e intentar, subraya el experto, que “sus condiciones naturales de reproducción se mantengan los más naturales posibles”. Es más fácil vallar el nido que cambiarlos de sitio. “El vallado es un método exitoso y permite que los padres sigan alimentando a los polluelos”. Además, las crías también se sienten protegidas no intentan huir porque, hay que reconocer, que las cosechadoras les genera mucho estrés por el ruido.

La zona vallada no se cosecha, con lo que ese cereal ya crecido y con una cierta altura, también tienen otra misión, proteger a los polluelos de los depredadores aéreos, como el águila calzada, el búho real o el milano negro.

Excelente censo de aguiluchos segovianos

Salamanca inició el camino y fue la primera referencia en campañas de protección del aguilucho cenizo. Segovia lleva desde 2012-2013 y ha tenido mucho éxito también. En 2019, tras ocho años de campaña, el balance era de: 299 nidos localizados en campos segovianos 110 nidos vallados, con 660 pollos de aguilucho cenizo que partieron.

Empezaron de una forma modesta como lo están haciendo ahora los grupos locales de SEO de Ávila y Valladolid. “Están arrancando con ello y es muy de agradecer”, resalta Fernando Arribas. La naturaleza brinda, como se recoge en el vídeo de SEO Segovia, un nido en un hueco en el suelo entre los trigales, que pertenece a una especie considerada vulnerable, que pesa 350 gramos y mide 40 centímetros.

El aguilucho cenizo tiene a la campiña cerealista segoviana como lugar escogido para reproducirse en las tierras de cultivo. Aquí cada primavera, en junio, “nacen los nuevos aguiluchos segovianos y pronto aguiluchos segovianos por el mundo”. Si paseando por los campos de cereal, se ven estos trozos de parcela sin siembra y además están vallados, ya sabemos que significa que se está protegiendo un nido. Con este esfuerzo anual, la reproducción del aguilucho cenizo será un éxito y al final del verano podrán partir.

Arte al natural

Los ganadores de los Premios San Marcos realizan una inmersión artística en San Esteban de la Sierra

Al paso ligero del intrépido caminante que se adentra, mochila al hombro, en el corazón de Las Quilamas, resuena un leve repicar, como en tonos metálicos, advirtiendo acerca de la suave brisa que, atemporal, navega en libertad por la Sierra de Francia (Salamanca). Delante, dos regias sillas le invitan a sentarse y a detener consigo el tiempo, incluso a hacerlo retroceder. Frente a sí, la recóndita belleza del paisaje serrano y una privilegiada perspectiva del ‘skyline’ de un pueblo, San Esteban de la Sierra, escondido entre verdes y frondosas peñas, que presta su inspiración más sugerente a los ocho alumnos de Bellas Artes que, durante dos semanas, realizan allí una inmersión artística.

No son ocho estudiantes al azar. Son los ganadores de los Premios San Marcos de la Facultad de Bellas Artes y tienen por delante una estimulante misión: dejar su impronta artística en la provincia salmantina. Para ello, cuentan, eso sí, con el empuje y la financiación de la Diputación de Salamanca que, a través de su Área de Cultura, decidió becar, y dejar a hacer, a los mejores de su promoción. Con ellos, dos profesores que tutorizan el proyecto: Aquilino González, quien les enseña escultura, y Juan Sebastián González, maestro pintor. Así, María Martín, Kevin Prieto, Rodrigo Díaz, Alicia Prieto, Verónica Alvez, Germán Domínguez, Elena Pérez y Mario Valle hacen su particular ‘mili’ en la montaña.

El resultado final, como comenta a Ical Aquilino González, es una ruta y “casi un ecoproyecto”, un modesto espacio museístico que convive, como pidiendo permiso, con la vasta naturaleza que desborda la zona. “El espectador puede pasear, ver el pueblo desde una perspectiva muy bonita y, al mismo tiempo, ser evocado por unas piezas muy sutiles, y muy bien integradas, en las que no hay nada fuera de contexto. No queremos llamar la atención, ni que el arte contemporáneo sea la cosa primaria en este lugar, sino que sea la naturaleza la que se incorpore a la obra”, resume el otro profesor, Juan Sebastián González.

Proceso creativo

Antes de coronar el pastel con la guinda, los diez de San Esteban, tutores y estudiantes incluidos, recorrieron paso a paso un arduo proceso creativo que, según explican, les llevó por diferentes etapas bien diferenciadas. La primera, desechar toda idea preconcebida y todo plan de acción elaborado antes de arribar a terreno firme. Nada de lo que salió de las aulas, se pudo llevar al bosque. “Los alumnos trajeron unas ideas que se desmontaron por completo al llegar, porque aquí ocurre otra cosa completamente distinta. Hemos cambiado conceptos y materiales. Hemos venido con las manos en los bolsillos y nos ha tocado aprender a buscarnos la vida”, comenta Aquilino.

Ningún problema. Ya allí, desde el cuartel general de operaciones, un espacio en la plaza gentilmente cedido por el Ayuntamiento y que los alumnos apodan ‘la nevera’, a saber por qué, el equipo comenzó a trabajar en nuevas ideas y nuevos conceptos desde cero. Pienso, y luego actúo. Si la intención era crear algo para enriquecer el pueblo, concluyeron debían conocerlo bien. Empaparse de su tradición y de la idiosincrasia de sus gentes. Así que iniciaron una detallada labor de documentación mediante entrevistas a los lugareños. Así conocieron, entre otros usos y costumbres, la huella del bordado serrano como máximo exponente de la expresión artística autóctona. Ya tenían algo.

De forma paralela, la idea de intervenir en la naturaleza imantaba el proyecto de tal manera que resultó absolutamente irrenunciable. El entorno era demasiado atractivo como para ignorarlo. Desecharon trabajar en la casa del cura, epicentro cultural del municipio, y se fueron al campo. Una vez allí, la labor se endureció y hubo que tomar ‘las armas’. “Ya no solo se trataba de realizar una obra de arte contemporáneo, sino de abrir una ruta nueva que no existía en los alrededores del pueblo”, matiza el profesor de escultura. Fue una de las claves del proyecto. Así que el equipo abrió un paso inexistente para generar un nuevo sendero en la zona conocida popularmente como ‘El Atajo’.

Inmersión extrema

A las 6.30 horas tocaban diana. Desbrozadora en mano, alumnos y profesores se dedicaron cada mañana a limpiar la zona de maleza para convertir en realidad su ecoproyecto, su pequeña ruta artística en homenaje a la tradición serrana. Su voluntad y determinación fue importante pero, según reconocen con insistencia, la colaboración e implicación de los lugareños resultó decisiva. “La gente se ha volcado. Sin su ayuda, habríamos tardado más de un mes en hacer este trabajo”, apostilla Aquilino. Presente, Luis, el alguacil del pueblo, maneja el ‘dumper’ por los intrincados caminos del Picuruche como quien baja al centro en patinete. Luis ejecuta y asesora. El cariño que se ha granjeado entre sus visitantes es notable. “¡Venga Luis, ponte en la foto!”, le imploran.

Sin duda, la integración en el lugar es otra de las claves de este proyecto impulsado por La Salina en la provincia salmantina. “Ha sido muy fácil porque la gente del pueblo es muy abierta. En cualquier sitio te invitan a tomar algo. A veces, incluso era difícil, porque querían invitarte a estar con ellos todo el tiempo, pero teníamos que trabajar”, comenta Kevin a Ical. Mientras, Elena recuerda con Mario que durante las entrevistas siempre les ofrecían algo de comer y, por supuesto, un poco de anisete típico de la zona. “Por la noches íbamos con la guitarra a la plaza y cantábamos todos juntos con la gente joven del pueblo”, recuerda. Parece que además de pasar por San Esteban de la Sierra, San Esteban de la Sierra pasó también por ellos.

La instalación

Una vez terminado el trabajo de limpieza del monte para abrir la nueva ruta, tocaba plasmar las ideas. Llevar el arte contemporáneo a la naturaleza. Parte de la obra, según explica Juan Sebastián, reside en la cuidada señalética que indica a lo largo del sendero lo que el espectador, el caminante aventurero, está en disposición de descubrir. Además, cuenta con un logotipo específico diseñado para la ocasión. Por otro lado, como la reutilización es indispensable cuando se habla de un ecoproyecto, las maderas encontradas por la zona se convirtieron en nuevos bancos decorados a fin de contemplar los espectaculares paisajes “desde otro punto de vista”.

Una de las piezas centrales, según explican los alumnos, es una instalación que se compone de un puñado de dedales adheridos a la rama de un árbol. El aire los convierte en una pieza sonora que llama la atención de quien sigue el sendero. Los dedales representan, no solo el ancestral arte del bordado serrano, sino el zurcido cotidiano que las mujeres realizaban otrora en ese mismo lugar. “Sabemos por las entrevistas que aquí venían a lavar la ropa y que, muchas veces, se sentaban a remendar las prendas rotas”, confirma Kevin. De hecho, la obra se completa con dos sillas de hierro, diseñadas por ellos y forjadas por una empresa autóctona, con las que buscan que “el espectador pueda hacer una pausa y retomar esa conversación con la historia”, según argumenta el profesor de pintura.

En la parte final del sendero, donde arranca el Camino del Río Arriba, se insinúa la última de las obras. Según explica Elena, son varios postes de madera que, al acercarse, permiten leer frases textuales extraídas de las entrevistas con la gente del pueblo. “Son testimonios anónimos sobre este camino, el bordado serrano y otras labores que se enseñaban en la escuela”, puntualiza. En síntesis, son piezas sutiles que “no distraen la atención” del camino. “Lo importante es que esta parte del pueblo, menos promocionada, se realce”, según Kevin. Elena añade que la rehabilitación del sendero y su recreación como espacio museístico debe servir para “proporcionarles una zona turística que pueda alzar y publicitar a San Esteban de la Sierra”.

Lecciones de arte

Como no deja de ser una experiencia lectiva en un entorno educativo, los estudiantes destacan todo lo aprendido. Mario, por ejemplo, se lleva “todas y cada una de las formas de trabajar de los demás” y se queda con la manera de ayudarse los unos a los otros. “Saber escuchar, saber ceder, adaptarse tanto al grupo como a la zona. Saber qué puedes aportar y qué te puedes llevar. Me han gustado mucho los testimonios de la gente sobre cómo era el pueblo, qué se hacía, qué se trabajaba y todas esas indicaciones han sido un pilar fundamental”, valora.

Elena, por su parte, valora asimismo el proceso de creación colectiva. “El arte suele centrarse en algo muy individualista pero, ahora mismo, lo colaborativo está muy en auge. Por eso son muy necesarias estas prácticas. En grupo nos aportamos mucho más y aprendemos un montón. Y del pueblo también hemos aprendido otras formas de hacer”, manifiesta. En esa misma línea, Kevin agradece la experiencia de inmersión. “El simple hecho de integrarte, conocer a la gente del pueblo y que te cuenten aunque sea un cotilleo que no tiene nada que ver con el trabajo, hace que te involucres mucho más. Ha sido bastante enriquecedor”, reconoce.

Además de la obra permanente, que ya forma parte del paisaje, existe otra parte más efímera que está reservada a los más astutos y avezados visitantes. El simple hecho de utilizar materiales respetuosos con el medio ambiente hace que algunas pinturas, por ejemplo, no vayan a aguantar la llegada del frío y de la lluvia. Eso les confiere el encanto de lo fugaz y además premia a los espectadores pioneros. Sin embargo, para que nada quede en el olvido, el grupo elaboró un trabajo paralelo de documentación exhaustiva sobre todo lo acontecido. Cada paso quedó registrado gráficamente y atestiguado por taquígrafos. Su intención última es editar una memoria en papel que quede para los anales y sirva para explicar al mundo cómo una decena de artistas, unos en ciernes y otros con solera, se echó al monte en pleno mes de julio y dejó tras de sí un valioso legado que pervivirá para siempre.

Riaza vive la ‘Noche en Blanco y Negro’ con la música como protagonista

La ‘Noche en Blanco y Negro’ retomó este sábado su camino y pudo celebrar su cuarta edición en Riaza (Segovia), entre la precaución de las medidas de seguridad y el entusiasmo por recuperar una propuesta cultural de la Diputación Provincial en el que la música fue protagonista.

Así, desde las 19.30 horas, el municipio segoviano recibió a centenares de visitantes que fueron descubriendo, guiados por el sonido de las teclas, los tres pianos de cola que habían sido ubicados en la plaza Mayor, en el entorno de la iglesia de Nuestra Señora del Manto y en los jardines del Centro Cultural.

En un principio, y como suele ser habitual en esta propuesta, las teclas fueron puestas, durante la primera hora, a disposición del talento de los propios visitantes; algunos de los cuales demostraron grandes aptitudes para formar parte algún día del programa profesional de la iniciativa. Ése en el que en la noche de ayer participaron un total de doce músicos, entre pianistas, clarinetistas, violinistas, percusionistas o contrabajistas.

Con las piezas clásicas y jazzísticas de Vicente Uñón, la canción de autor de Daniel Romano y las obras también clásicas interpretadas por el Dúo Ces-Guijarro tomando la iniciativa en los tres pianos, la noche fue transcurriendo con pequeños conciertos de 25 minutos en los que, entre encendidos de velas para hacer la noche más cálida, se fue alternando la fusión flamenca de Miguel Ángel Recio y Raúl Olivar, el jazz latino de Pedro Ojesto Trío, la fusión de pop y obras clásicas del Dúo 3T y el piano flamenco de Lorenzo Moya.

La velada concluyó en la plaza Mayor, pasada la una de la madrugada, con un público muy atento y dispuesto a escuchar de principio a fin un concierto conjunto en el que hubo piezas de Chopin y sonatas de Camille Saint-Saëns, tangos del sultán, temas de Leonard Cohen, Amy Winehouse, Raphael o Luis Fonsi y un ‘Entre dos aguas’ que dejó a los espectadores tan saciados como expectantes por saber dónde tendrá lugar la quinta edición de la ‘Noche en Blanco y Negro’.

La infancia ante el COVID: Uno de cada cuatro niños de Castilla y León ya eran pobres antes de la pandemia

Uno de cada cuatro niños de Castilla y León ya sufría las consecuencias de la pobreza moderada antes de que el COVID-19 irrumpiera en el mundo y generara una pandemia, con consecuencias sanitarias, pero también sociales y económicas. Esto refleja la vulnerabilidad con la que los menores se enfrentan a la crisis del coronavirus, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) para 2019, recogida en un informe de Unicef, consultado por Ical.

Esto, según la organización, arroja «evidencia» sobre la «elevada vulnerabilidad» de la infancia en España y explica que «tantas familias hayan empobrecido tan rápido». De hecho, Castilla y León afrontó la mayor crisis del último siglo con una tasa de pobreza moderada infantil antes del coronavirus de entre el 20 y el 25 por ciento, por encima de Navarra y La Rioja, ambas con una tasa de pobreza por debajo de los 20 puntos porcentuales, del 17,3 y el 18,6 por ciento respectivamente.

Sin embargo, esta tasa alcanza el 37 por ciento en Extremadura y se sitúa en torno al 50 por ciento en Ceuta y Melilla. Otras comunidades con cifras elevadas son Andalucía, con un 36,9 por ciento; Murcia, con un 34,4 por ciento; Canarias, con un 33,5 por ciento; y Asturias, con un 32,5 por ciento. En estas autonomías, uno de cada tres niños, niñas y adolescentes vivía en situación de pobreza relativa, ya antes de la crisis de la COVID-19.

Las desigualdades socioeconómicas y en el ámbito digital no solamente se observan entre familias con más y menos recursos, sino también entre distintos territorios. Las diferencias entre comunidades o entre zonas urbanas y rurales son también una fuente de desigualdad de oportunidades: el lugar de residencia de las familias determina también sus oportunidades laborales, educativas y de acceso a la vivienda y a la tecnología.

Además de la tasa de pobreza, el indicador AROPE de riesgo de pobreza y/o exclusión social también analiza la carencia severa de material y la intensidad de empleo en los hogares. De esa forma, en el primero de los casos, dentro de una horquilla que oscila entre menos del 1,5 por ciento (cifra mínima) a más del seis por ciento (cifra máxima), Castilla y León se localiza entre la zona comprendida entre el 1,5 y el tres por ciento, al igual que Aragón.

A la contra, las tasas de carencia material severa más elevadas se observan en Castilla-La Mancha, con un 13,7 por ciento, y Cataluña, con un 8,2 por ciento. Ello indicaría que, en estas comunidades, si bien las tasas de pobreza relativa no son tan elevadas como en otras, sí que albergan importantes bolsas de pobreza infantil.

Por lo que se refiere a la intensidad del empleo, el informe desgrana que Castilla y León registra unos porcentajes comprendidos entre el cuatro y siete por ciento, unos datos que muestran como la escasez de empleo se convierte en un problema en toda España, pero más acuciante en Ceuta y Melilla, pero también en regiones como Andalucía, Asturias o País Vasco, donde más del diez por ciento de los niños pertenecen a familias en las que el sustentador principal no tiene empleo o se ve afectado por una baja intensidad de empleo.

El entorno, en función de si es urbano o rural, también puede determinar las oportunidades de las familias, incluso dentro de una misma comunidad autónoma. Y es que, según la tasa de pobreza en función del grado de urbanización del lugar de residencia de los niños, niñas y adolescentes, se observa cómo ésta es mayor a medida que se reduce el tamaño de la población, siendo la diferencia de casi tres puntos porcentuales entre las zonas más pobladas y las menos pobladas.

Vivienda y ocupación hogares

Entre las principales consecuencias de la desigualdad económica se encuentran las dificultades de algunas familias para pagar los gastos de su vivienda. Al respecto, la Comunidad registra un 19,4 por ciento de niños, niñas y adolescentes en hogares con sobrecarga del alquiler o la hipoteca.

Una problemática que empeora hasta el 30 por ciento en Melilla y en Islas Baleares, donde asciende a un 35,8 y 35,4 por ciento, respectivamente. A estas autonomías les siguen Asturias, con un 26 por ciento; Madrid, donde es del 24,7 por ciento; Ceuta, con el 24,2 por ciento; Cataluña, con el 23,4 por ciento; y la Comunidad Valenciana, con el 20,4 por ciento. En cambio, el resto de comunidades autónomas se situaría por debajo, con La Rioja (7,8 por ciento) y Aragón (7,4 por ciento) en el lado opuesto.

Por otro lado, la tasa de disminución de la ocupación ha sido muy distinta en función de la comunidad autónoma, ya que mientras la reducción media de la ocupación en los hogares con niños, niñas y adolescentes, ya sean monoparentales, monoparentales o con dos adultos ocupados antes de la crisis ha sido del 8,9 por ciento en España, Castilla y León se posiciona por debajo de la media nacional, con un 6,9 por ciento, según los datos entre el cuarto trimestre de 2019 y el segundo de 2020.

Esta tasa de variación oscila según los territorios, entre el 1,9 por ciento en Extremadura hasta el 16,2 por ciento en Canarias, una diferencia de más de 14 puntos porcentuales. Además, se analiza cómo se ha distribuido la pérdida de ocupación de las familias analizadas entre comunidades autónomas, en las se incluye también el peso que representaba la ocupación de las familias de cada comunidad sobre el total del país antes de la crisis.

Así, se observa cómo Castilla y León se localiza en el séptimo lugar, con un 3,6 por ciento, superado por Castilla-La Mancha y Canarias, con un peso de prácticamente el siete por ciento cada una; Comunidad Valenciana y Cataluña, con un peso de en torno a los 13 puntos porcentuales cada una.

En la cúspide se posicionan Andalucía y Madrid, que son las comunidades con una mayor proporción de familias que se han visto afectadas por la reducción de la ocupación, con un peso que se encuentra por encima de los 20 puntos porcentuales cada una. La reducción del empleo de las familias analizadas en el resto de las comunidades autónomas representaría menos del cuatro por ciento para cada una de ellas.

Soluciones 

Unicef expuso que la hoja de ruta que debe orientar los esfuerzos de España en la recuperación es la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuyos objetivos están más vigentes que nunca. El Gobierno, recordó, ya ha reconocido y asumido este camino, lo que se ha reflejado en el Informe de Progreso 2020: Reconstruir lo Común, donde se establecen las prioridades para que las bases de la reconstrucción permitan avanzar hacia un país más justo y sostenible.

Las siguientes recomendaciones de políticas públicas ponen el foco en las medidas más relevantes para revertir las condiciones de mayor vulnerabilidad que enfrentan los niños y las niñas, y que se convierten en medidas urgentes en el marco de la crisis que enfrentamos en la actualidad.

Al tomar como referencia las últimas Observaciones finales a España del Comité de los Derechos del Niño y el Informe del Relator Especial de Naciones Unidas sobre Pobreza Extrema y Derechos Humanos (Naciones Unidas, 2020)13, ya antes de la pandemia, era “urgente abordar los problemas” de asignación de recursos, la no discriminación, el nivel de vida, la educación, los niños privados de un entorno familiar y víctimas de violencia, los niños y niñas solicitantes de asilo y refugiados, y los niños y niñas migrantes no acompañados, apuntaron.

Los ganaderos del sur de Castilla y León advierten de un aumento de los ataques de meloncillo

Los ganaderos del sur de Castilla y León, principalmente de la provincia de Salamanca, advierten de un aumento de los ataques de meloncillo en el último lustro, lo que está causando cada vez mayores trastornos en las explotaciones, que a la presencia del lobo y al crecimiento de los ataques de buitre suma la cada vez mayor población de este tipo de mangosta procedente del sur de España.

El meloncillo es un mamífero carnívoro, que principalmente se alimenta de otros pequeños mamíferos y de reptiles, cuyo origen se sitúa en la zona sur del Sahel, en el continente africano, pero que lleva varios siglos en la Península Ibérica, concretamente en la región suroccidental, si bien en los últimos años su presencia, que se circunscribía a Andalucía y al sur de Extremadura y Castilla-La Mancha, ha empezado a detectarse en el norte de estas dos últimas comunidades y en el sur de Castilla y León.

Así, tal y como explica a Ical el presidente de Asaja Salamanca, Juan Luis Delgado, su proliferación en las provincias del sur de Castilla y León, principalmente Salamanca y la zona suroccidental de Ávila, se ha dado “en los últimos cinco años”, en que los ganaderos han tenido “más constancia” de estas poblaciones por lo que la organización profesional agraria denuncia como ataques a la cabaña ganadera, en manada y principalmente cuando las vacas parturientas se encuentran dando a luz a los terneros.

“Ataca a los animales cuando están más débiles, sobre todo durante el parto, porque al estar inmóviles, no pueden escapar ni defenderse”, señala Delgado, explicando que las mordeduras “crean muchas pequeñas heridas que causan la muerte” tanto a la vaca como, principalmente, al ternero.

Dos de los ganaderos afectados, Ángel José Calderero y Javier Velázquez, explican con más detalle los ataques. Calderero, que cuenta con varias explotaciones en las localidades de Aldea del Obispo y Villar del Ciervo, en el oeste de la provincia salmantina, señala que el primero tuvo lugar sobre un ternero que “apareció sin cola” y que inicialmente pensó que era “culpa de los zorros”.

Sin embargo, en conversaciones con otros ganaderos de los municipios adyacentes a esta zona de Ciudad Rodrigo, comenzó a advertir la presencia del meloncillo y, desde entonces, durante los últimos seis años, afirma haber tenido ocho ataques de este animal que “actúa en manadas que se han adaptado a la zona y a atacar a los terneros recién nacidos y las vacas parturientas, cuando se acalostran, sobre todo en invierno y de día”.

Por su parte, Javier Velázquez revela que, en los dos años que lleva siendo titular de una explotación en San Pedro de Rozados, sus animales ya han recibido “dos ataques en esta última paridera” de un grupo “bastante grande” de meloncillos que “se reproducen rápido y son muy agresivos con los animales que ven indefensos”.

De hecho, Velázquez señala que en los dos ataques recibidos por este animal “le comieron el hocico, la lengua y las orejas al ternero nada más salir de la madre”, una vaca a la que esta manada de meloncillos también comió “la parte exterior de la vulva y las ubres”, provocando que “se tenga que sacrificar”, en un tipo de ataque que, como revela este ganadero salmantino, “los ganaderos de la zona comentan que cada vez tienen más”.

Gestión o indemnización

En la misma línea se expresa Calderero, que revela que “hace diez años era anecdótico tener un ataque de meloncillo, y ahora comienza a ser un problema serio para la ganadería de bravo, donde empieza a hacer daño”, dado que la zona del oeste salmantino es una de las regiones que más tipo de este ganado tiene en todo el país.

Y es que el meloncillo, como especie “superviviente, que se adapta a comer todo”, ha pasado de alimentarse, según estos ganaderos, de pequeños mamíferos como el conejo a terneros recién nacidos, por lo que “no solo hace daño a la ganadería sino a toda la fauna local”. No obstante, como explica Calderero, “el número de perdices y conejos ha bajado desde que apareció el meloncillo”, por lo que se muestra partidario de “permitir su caza” porque mientras que el lobo “es una especie autóctona y patrimonio de todos”, este tipo de mangosta “es una especie invasora y no pinta nada aquí”.

En este sentido, desde Asaja llevan varios meses denunciando la situación ante la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta para que “se actúe sobre esta especie”, dado que, al ser considerada invasora y no estar catalogada como cinegética, no se puede gestionar, dejando a los ganaderos “indefensos”.

“Las especies invasoras desplazan a las autóctonas y no entendemos que no haya gestión o control por parte de la Administración ante el repunte considerable de los ataques”, defiende el presidente de Asaja Salamanca, Juan Luis Delgado, que pide que si no la Junta “asuma los costes que supone al ganadero”, cifrados en el entorno de 300 euros por animal más el lucro cesante, dada la proliferación y la “presión” del meloncillo “durante los cuatro últimos años” en el sur de Castilla y León, concretamente en Salamanca y Ávila, puesto que como explica Delgado, “es donde mejor se están adaptando estos animales por las características de la dehesa”.

Denuncias para elaborar un censo

Sin embargo, el propio Delgado reconoce que, para que la Junta intervenga y asuma el control y la gestión del meloncillo, o la indemnización por los daños que causa, necesitan “datos” y, al no haber apenas denuncias, “es muy difícil que haya una compensación o que se permita la caza del meloncillo”, que Delgado circunscribiría a los cotos porque “por hobby, los cazadores pueden solucionar un problema que para otros es una desgracia”.

Al respecto, desde Asaja se comprometieron con la Consejería de Fomento y Medio Ambiente a tomar la iniciativa estadística y elaborar un censo de ataques tanto de buitre como de meloncillo, pero Delgado lamenta que “hay poca mentalidad por parte del ganadero” para denunciar ataques con fecha, fotos, la titularidad de la explotación y los animales atacados porque “de momento, aunque denuncie, no va a tener compensación”.

Es por ello que el presidente de Asaja Salamanca hace un llamamiento a los ganaderos que sufran este tipo de ataques para comunicarlo a la organización profesional agraria aunque no reciban compensación, porque la elaboración de ese censo permitirá “que haya conciencia de este problema por parte de la Administración” ante una situación que Delgado, como presidente de Asaja Salamanca pero también como ganadero de extensivo, califica como “cada vez más común” en las explotaciones ganaderas del sur de Castilla y León.

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