La provincia de Albacete se caracteriza por ser la salida natural de la meseta sur hacia el mar mediterráneo, comunicándolo con el levante español. Se trata de la provincia más poblada de Castilla-La Mancha y en ella se pueden encontrar, desde los paisajes más típicos de la llanura manchega, hasta las sierras de Alcaraz y del Segura.

El nombre de la ciudad, procede del musulmán “Al-Bassit”, que se traduce como “la llanura”, por la ubicación geográfica de la ciudad. La población albaceteña heredó numerosas tradiciones de la ocupación musulmana que se asentó allí durante mucho tiempo, pero sin duda, la mayor herencia de este pueblo, procede de la artesanía, principalmente en la fabricación de navajas y objetos de cuchillería, cuya historia se desarrolla en el Museo de la Cuchillería.

La capital de la provincia albaceteña, posee algunos monumentos de gran interés artístico y cultural, como el Monasterio de la Encarnación, o la Casa Perona, construida en el Siglo XVIII, un edificio palacete del Rococó tardío, que ha sufrido varias transformaciones durante los siglos posteriores. Pero sin duda, uno de los edificios más característicos de esta ciudad es la Catedral de San Juan, que comenzó a construirse durante el Siglo XVI en el que conviven varios estilos artísticos y en cuyo interior se puede admirar su sacristía con pinturas murales del mismo siglo y una capilla dedicada a la Virgen de los Llanos.

La Fábrica de Harinas, era uno de los patrimonios industriales más preciados de la ciudad, que hoy alberga la sede del Gobierno Regional y muestra el interés por recobrar espacios en la ciudad, como ocurre con los Depósitos del Sol, antiguos depósitos de agua, que hoy se han convertido en la Biblioteca Municipal.

La ciudad de Albacete es conocida también por sus fiestas en honor a la Virgen de los Llanos, que se celebran a finales de agosto y que acogen una importante feria que en 2010 conmemoró su III centenario y que se ha ido enriqueciendo con el paso del tiempo hasta llegar a conformarse como una Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Pueblos con historia y encanto

Muchas de las poblaciones situadas en la provincia de Albacete, poseen un importante valor histórico y artístico como es el caso de Almansa, famosa por la batalla que se produjo en dicha localidad en el año 1.707, así como por su espectacular castillo, construido sobre una piedra que preside toda la localidad.

Alcalá del Júcar, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1982, es una de las localidades más impresionantes de Albacete por su situación y por el excepcional paisaje que conforma la Hoz del río Júcar. Las casas de la localidad están construidas en la propia roca que conforma la hoz y en cuya cima se encuentra un castillo medieval. Pasear por las calles de Alcalá del Júcar, que se adaptan al terreno, puede convertirse en una experiencia inolvidable.

Hellín es otra de las localidades que destacan en la provincia albaceteña, sobre todo por las pinturas rupestres de Minateda, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, o Letur, que posee un importante casco histórico de estilo musulmán.

 

El entorno natural de Albacete

El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, está considerado como uno de los lugares más húmedos de la Península Ibérica y lo comparte con Ciudad Real, un oasis de vegetación de 4.000 hectáreas con numerosas lagunas que conectan entre ellas a través de cascadas y con una fauna y una flora en la que que conviven aves acuáticas con olmos, álamos y espinos.

Por otro lado, encontramos el Parque Natural Los Calares del Río Mundo y de la Sima, situado entre varios términos municipales de la Sierra de Alcaraz y la Sierra del Segura, donde se puede encontrar un karst muy importante, con ecosistemas en muy buen grado de consevación. En este mismo parque se encuentra también “la Cueva de los Chorros”, con más de 85 cavidades exploradas, entre las que destaca la propia Cueva de los Chorros, considerada la primera cavidad de la mitad meridional peninsular y la octava en la Península Ibérica.