La Catedral de Segovia, el diablo y el pueblo del Reventón, unidos por esta leyenda
Fecha:
Compartir:
El diablo tiene gusto por actuar maliciosamente en Segovia, y más si se trata de sus más emblemáticas construcciones. Todos conocemos ya la leyenda del Acueducto de Segovia, prueba de su repercusión es la estatua del diablillo que tan cómodamente se asienta en la calle San Juan. Pero, de entre todas las historias que nos llegan de la tradición oral, hay una que apenas es conocida por los segovianos: la leyenda de la Catedral de Segovia y el carro del diablo.
La leyenda de la Catedral de Segovia y el carro del diablo
Tal y como explica Ángel Sánchez Crespo en su libro 101 curiosidades de la sierra de Guadarrama, la Catedral de la ciudad está relacionada con el puerto del Reventón a través de una leyenda que involucra al mismísimo diablo.
Debido a la Guerra de las Comunidades de Castilla, la antigua Catedral de Segovia (que se encontraba junto al Alcázar) quedó destruida, por lo que se encargó a un reconocido arquitecto de la época, Juan Guas, que levantara una nueva. Las obras no marchaban a buen ritmo y «preso de la desesperación», Juan Guas hizo un pacto con el diablo para acabar el trabajo. Gracias a este pacto, los carros de piedra llegaban rápidamente a Segovia a través del puerto del reventón, un paso de montaña entre el Valle del Lozoya y La Granja de San Ildefonso.
No obstante, cuando faltaba el último carro de piedra, el arquitecto rompió el pacto, confiado en que ya iban a terminar las obras. Pero el diablo no se tomó muy bien esta acción, así que dejó el cargamento petrificado en el Reventón, para que no llegaran a su destino. Esto impidió que las torres de la Catedral quedaran terminadas.
Según se dice, este supuesto carro petrificado se corresponde con un conjunto de bolos de granito que hay en el enclave montañoso.

