La historia local de Segovia y su tierra se conserva en la Alhóndiga, un edificio del siglo XVI, sede del Archivo Municipal. Los papeles y documentos que abarcan desde 1166 hasta la actualidad están a pocos meses de pasar integrarse en la sede electrónica del Ayuntamiento de la ciudad. Los archiveros se están preparando para vivir su propia revolución digital y tecnológica.

Es esl caso de Rafael Cantalejo e Isabel Álvarez que compaginan su trabajo diario de atender llamadas y visitas presenciales a la Alhóndiga, con el desafío de prepararse para que 2 de en octubre el Archivo de Segovia pase a formar parte de la administración electrónica. Un reto que no es nada fácil y que supondrá un cambio para estos profesionales y para los propios usuarios de los archivos.

Rafael Cantalejo está convencido de que habrá unos meses de transición en los que todavía se trabaje con el papel, “por lo menos hasta que esté finalizado todo el proceso de digitalización”. Esta labor ha comenzado con los archivos “más sensibles”, por ejemplo, “gran parte de los libros de acuerdos de los siglos XVI, XVII y XVIII ya están digitalizados”, señala a ICAL.

Cantalejo recuerda que hay otra parte de los documentos, como los proyectos de obras, con los que que aún no se ha podido empezar porque al ser unos planos de gran tamaño requiere una maquinaría de la que no disponen. En la versión 3.0 del Archivo de Segovia, los usuarios podrán hacer sus peticiones y consultas, resume Rafael Cantalejo, y se establecerán diferentes grados de consultas. Los investigadores y los ciudadanos recibirán en sus casas, en sus dispositivos telemáticos, la información solicitada.

Además, según vayan avanzando, la digitalización se podrá consultar online la historia de la ciudad de Segovia y su Tierra. El archivero municipal recuerda que no sólo hay documentos de carácter histórico también todo lo relacionado con el Urbanismo y el Patrimonio, las licencias de aperturas de los establecimientos, proyectos de obras, los planes de ordenación urbana, etc.

El desafío tecnológico supone para estos expertos un cambio en su forma de trabajar. “Nuestra formación está relacionada con las Humanidades”, con disciplinas como la Historia, la Paleografía (la lectura de la letra antigua) y la Diplomática (el estudio de los documentos antiguos en sus caracteres externos e internos), y ahora también se tienen que formar como técnicos en información digital y tecnología.

Hospitales y la sanidad

El Archivo Municipal de Segovia y otros once archivos de la capital y la provincia preparan la celebración del Día Mundial de los Archivos el 9 de junio de 2018. El tema elegido son los hospitales y la historia de la sanidad a lo largo de los siglos. Rafael Cantalejo se sumerge en los archivos y documentos para rescatar pequeñas joyas porque, “muchas veces, es simplemente un pequeño trozo de papel” que se guardó por su interés.

Los 12 archivos de la provincia divulgarán este año la historia que hay detrás de muchos edificios que fueron hospitales y sanatorios que luego han tenido otros usos. Los archiveros también quieren mostrar cómo ha ido evolucionando la profesión sanitaria.

Desde el siglo XII

El documento más antiguo que se conserva en el Archivo Municipa data de 1116. Es un pergamino de una carta real de Alfonso VIII y hace referencia al regalo que hizo a la ciudad de Segovia, el toledano Castillo de Olmos, “en agradecimiento a su colaboración en la Reconquista, en la expansión cristiana hacia los territorios musulmanes”, recuerda Rafael Cantalejo. Según el archivero e historiador, los segovianos del siglo XII tenían fama de ser un pueblo muy guerrero y “con una potente caballería”.

La naturaleza de este primer documento tiene mucho que ver con el motivo por el que surgieron los archivos para guardar aquello que era valioso y en “un 90 por ciento de los casos” los documentos que se custodiaron a lo largo de los siglos tienen un carácter económico y está relacionados “con las propiedades de bienes y territorios”, resume Rafael Cantalejo. El archivo de la Alhóndiga custodia la historia tanto del Ayuntamiento como los sexmos que conforman la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia.

“Hay cerca de un centenar de privilegios reales”, afirma el archivero municipal, que tienen “la rueda real en el centro” y del documento “colgaban los sellos de plomo” cuyas matrices guardaban los monarcas. Se pueden decir que se tomaban cuantiosas medidas de seguridad para evitar las falsificaciones que eran algo bastante habitual por los altos niveles de analfabetismo. Además, se custodiaban en las llamadas ‘Arcas del Concejo’ que tenía varias cerraduras, cuyas llaves estaban en poder de diferentes personas.

En la Alhóndiga, por problemas de espacio, está el Archivo de Segovia hasta el año 1998. El resto de la documentación municipal hasta 2017, se guarda en las diferentes dependencias de las Concejalías del Ayuntamiento de Segovia. “La falta de espacio es un problema que está pendiente de que nos den una solución”, afirma Rafael Cantalejo.

Más de 200 visitantes

El Archivo de la Alhóndiga es un espacio con mucha vida. En un año, pueden pasar por sus instalaciones entre 200 y 300 personas para hacer todo tipo de consultas. Rafael Cantalejo comenta que no sólo son profesionales también muchos ciudadanos que necesitan, por motivos laborales o personales, datos licencias de apertura de un establecimientos, proyectos y documentacion que han perdido pero sí se conserva en Urbanismo.

También es un archivo que despierta mucha curiosidad y aporta muchos datos de interés para los investigadores, historiadores, escritores o estudiantes para hacer su tesis, que les hacen a Rafael Cantalejo e Isabel Álvarez curiosas peticiones de documentos y temáticas.

 

Imagenes: ICAL