Ecologistas en Acción alertó hoy del “grave problema” de contaminación por ozono troposferico que afecta a la provincia de Segovia que, “es incluso más grave de lo ya conocido” según manifestaron fuentes ecologistas mediante un comunicado. Los ecologistas aseguraron que la estación de Control de la Calidad del Aire de Segovia perteneciente a la Junta de Castilla y León, “sobrepasó en 115 ocasiones el valor límite de concentración de ozono troposférico fijado por la Organización Mundial de la Salud” establecida en 100 micrográmos por metro cúbico.

Según los datos que maneja el colectivo ecologista los límites se superaron casi uno de cada tres días del año lo que marca “todo un record” y durante 29 días, “se superó también el valor objetivo establecido por las legislaciones europea y española  de 120 micrográmos por metro cúbico” que es “más elevado” que el fijado por la Organización Mundial de la Salud”, apuntaron desde el colectivo.

Para Ecolosgistas en Acción los datos muestran con “claridad” que la contaminación por ozono en Segovia se ha convertido en un “problema crónico” y recordaron que alcanzar de forma puntual concentraciones “muy elevadas”  es “muy perjudicial para la salud” y que es “igualmente grave” estar expuesto a niveles altos durante un “elevado número de días”, explicaron.

La legislación europea establece que si se superan los 120 micrográmos por metro cúbico durante 25 días anuales en tres años consecutivos, la administración deberá elaborar un plan de control de la contaminación. En este sentido Ecologistas en Acción aseguraron que en el trienio 2013-2015 “se han superado los valores establecidos” y añadieron que “las medidas siguen sin llegar”.

Las mediciones hechas por la unidad móvil de control de la contaminación atmosférica de la Junta de Castilla y León en Riaza en el año 2015  se efectuaron entre los días 11 de junio al 20 de julio de 2015, utilizándose 39 días para el total de la campaña de medida. Los resultados indican que en 23 de los 39 días en que se realizaron las mediciones se superó el límite-objetivo establecido por la Unión Europea y en tres ocasiones se superó la cifra de 160 micrográmos por metro cúbico.