Hablar de la población de Castilla y León se ha convertido en estos momentos en un hecho recurrente. La despoblación del medio rural es un tema presente en las agendas de los partidos políticos y el propio Presidente de la Junta de Castilla y León ha manifestado recientemente que en el mes de febrero presentará la Agenda de la Población. No es la primera vez que esto sucede. Recordemos el Pacto por la Población entre PP y PSOE en 2005, en el que se consensuaron 70 medidas, y cuyos resultados son hoy cuestionados. El elevado número de asentamientos, su tamaño y los perfiles demográficos de sus habitantes provocan que la población sea un tema frecuente en el debate político regional.

Entre los años 2001 y 2009, la provincia de Segovia ha pasado de 147.028 habitantes a los 164.441 actuales, 17.413 habitantes más, un 11,84%. Castilla y León ha crecido en 80.606 habitantes, un 3,25%. Finalmente, España ha pasado en este periodo de 41.116.842 habitantes a 46.661.950, 5.545.108 habitantes más, un crecimiento del 13,48%. El total de España aventaja a Segovia en crecimiento en un punto y medio y ambas multiplican por cuatro el porcentaje de crecimiento regional.

Las poblaciones varían en función del comportamiento del movimiento natural (nacimientos y defunciones) y del movimiento migratorio (inmigrantes y emigrantes). En el caso de nuestra provincia, el movimiento natural arroja un crecimiento negativo ya que entre 2001 y 2008 las defunciones ascendieron a 12.614, mientras que los nacimientos alcanzaron la cifra de 10.851. Si el saldo del movimiento natural es negativo y hemos visto que nuestra provincia ha crecido resulta obvio que el crecimiento se ha debido al movimiento migratorio. Efectivamente, mientras en 2001 el número de inmigrantes empadronados en nuestra provincia era de 2.480, esta cifra se va a elevar hasta los 20.451 en 2008. De representar el 1,69% del conjunto de la población provincial, hemos pasado al 12,48% actual, superior a la media nacional, 11,41% y el doble que la media regional, 6,05%. Aquí encontramos la explicación al crecimiento demográfico de la provincia en estos últimos años.

Pero la inmigración no sólo ha hecho crecer nuestros Padrones Municipales, también ha mejorado sensiblemente nuestros índices demográficos. El índice de envejecimiento de los inmigrantes se sitúa 20 puntos por debajo del conjunto provincial; el índice de juventud es 4 puntos superior al provincial; el número de nacimientos de padre o madre extranjero se ha multiplicado por cuatro; ha descendido el índice de dependencia ya que mayoritariamente son personas en edad de trabajar (el 25% de la población segoviana comprendida entre los 20 y los 34 años es inmigrante).

 

La Segovia que crece y la Segovia regresiva

La cuestión es que este crecimiento no ha afectado a todo el territorio provincial. Muy al contrario se han acentuado las diferencias entre la «Segovia que crece» que estaría representada por la capital, además de los municipios de su alfoz (Palazuelos de Eresma, La Lastrilla y San Cristóbal) a los que hay que añadir los situados en el segundo cinturón ( Hontanares de Eresma, Espirdo, Torrecaballeros, Trescasas, Valverde del Majano, Roda de Eresma, etc) y la «Segovia regresiva» a la que pertenecerían municipios ubicados en los territorios de la Comunidades de Fuentidueña, Maderuelo, Pedraza y tierras de Santa Mª la Real de Nieva y La Pedriza.

Existe un fuerte proceso de concentración de la población en Segovia capital y su entorno, a la vez que se produce un proceso de desertización demográfica de amplias zonas de nuestra provincia. Esto provoca que la vertebración territorial y funcional del espacio provincial sea cada vez más precaria, lo que acarrea no pocos problemas a la hora de la prestación de servicios de calidad.