Santiago Segura se colgó de uno de sus famosos carteles en El día de la Bestia, Concha Velasco paseó por ella con la hucha de la Cruz Roja, Eduardo Noriega la recorrió vacía en Abre los ojos, y así podríamos contar hasta 100, 1000, 10.000. Quién sabe la cantidad de cámaras que han filmado algo en la Gran Vía. Si hay un escenario al aire libre por definición, ésa es la vía centenaria de Madrid.

Y ¿por qué hablo hoy de ella? Porque la Gran Vía ha sido un personaje más en muchas películas pero ahora cuatro directores españoles la han convertido en protagonista absoluta. “Historias pequeñas para una Gran Vía” es el título de una pieza de una hora creada a partir de historias, de retales, de vidas que pasan por esta calle y dan alma a sus 1300 metros de longitud.

En el colegio, de pequeña, siempre nos traían a Madrid para pasar el día en el Parque de atracciones. Era lo único que conocía de la ciudad y pensaba que Madrid era eso, un parque temático lleno de atracciones. Cuando volví unos años más tarde y pisé la Gran Vía por primera vez, me di cuenta de que no estaba equivocada. Las luces, el ruido, la gente, los colores, el cielo… todo en ella era mágico como en una feria.

Juana Macías, Max Lemcke, Chus Gutiérrez y Sergio Candel son los directores de cuatro cortometrajes que, al estilo de Paris Je t’aime o New York I love You tratan de homenajear a la vía madrileña a través de pequeñas historias que suceden en ella. Cuatro fragmentos que simulan las cuatro etapas en la vida de una persona: infancia, adolescencia, edad adulta y madurez.

El cine la ha retratado de todas las formas posibles, de día, de noche, con sol y lluvia, ha mostrado su cara más alegre y la más fea. No es difícil encontrarte a algún actor paseando por ella o a alguien intentando rodar una secuencia. Y ella siempre dispuesta, preparada para la mejor toma, sin necesidad de ensayos, sin objeciones ni preguntas.

“Historias pequeñas para una Gran Vía” se estrenará el próximo jueves en los cines Callao. Su suelo se cubrirá de alfombra roja, como se engalanan las estrellas cuando acuden a una première y sus luces brillarán con más fuerza para anunciar que comienza la sesión.