Un hombre de edad avanzada sale de casa para dar su habitual paseo, cuando sufre un mareo y queda inconsciente, en un lugar donde apenas pasa nadie. El tiempo que se tarde en descubrir al herido y avisar a los servicios de emergencias puede ser vital para salvar su vida.

Un móvil con el programa adecuado podría detectar la caída, avisar automáticamente e incluso localizar la situación del herido a través del GPS. No se trata de un proyecto de futuro, sino de una realidad llevada a cabo por un grupo de estudiantes de Informática de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Laura Álvarez, Miguel Sánchez y Patricia Martín han desarrollado un algoritmo, Sistema Inteligente de Detección de Caídas, SIDCA, que es capaz de detectar las caídas y de localizar a las personas que llevan el dispositivo en el móvil, sin que ellos mismos tengan que dar el aviso, como ocurre con otras tecnologías que hay en el mercado.

Patricia Martín explica que cuando idearon el sistema perseguían una motivación social, ya que el proyecto se encuentra enmarcado en el Club de Innovación Universitario y confiesa que se sienten satisfechos con el resultado porque facilitará la vida a numerosas personas y es especialmente útil en una sociedad como la actual, donde los índices de longevidad no paran de crecer.

Según la Organización Mundial de la Salud, el número de personas de más de 60 años, que era de alrededor de 600 millones en el año 2000, llegará a casi 2.000 millones en el 2050.

Una vez encontrado el punto de partida, investigaron sobre los dispositivos actuales con los que cuentan en residencias de ancianos y centros de día, comparando ventajas e inconvenientes y buscando alternativas con mayores posibilidades.

Álvarez explica que muchos mayores son reacios a utilizar estos sistemas que son visibles porque suponen “una marca de fragilidad”, como por ejemplo una pulsera, sin embargo “todo el mundo tiene un móvil” e introducir ahí el programa dejaría de estigmatizarles.

Además, el sistema que han creado no necesita ser activado por el usuario, ya que a través de un acelerómetro, que ya viene incluido en el terminal, se mide la posición y detecta si está sentado, caminando o cuando hay una caída. Es capaz de precisar además si el desvanecimiento se produce hacia delante o atrás y de forma automática se envía una alerta con esa información al personal sanitario o centro médico más cercano.

 

Funcionamiento

Empleando las posibilidades de los terminales de última generación, equipados con Android, SIDCA integra un algoritmo de detección de caídas de gran precisión, capaz de adaptarse al usuario para distinguir entre una caída y cualquier otro movimiento de la vida diaria del usuario, ya sea un paciente de movilidad muy baja que resida en un centro especializado o una persona mayor que viva sola, concreta Miguel Sánchez.

El sistema, añade, aprende en función de los movimientos personales de cada usuario y la conectividad con un servidor permite controlar en tiempo real el aprendizaje y todos los datos, como valores de los ejes del acelerómetro, inclinación o rotación del dispositivo móvil.

A pesar de su complejidad, sus creadores aseguran que el algoritmo es procesado de forma ligera en el móvil y éste puede ser utilizado de forma corriente por el usuario para realizar sus funciones tradicionales, como llamar o recibir mensajes. Sánchez destaca que la interface del proyecto ha sido diseñada para que puedan usarla personas con pérdida de visión, debido a la edad.

 

Coste cero

Sus creadores resaltan que para crear el sistema partieron de cero y el resultado obtenido es satisfactorio, porque es práctico, innovador en su campo, preciso y además es un sistema operativo libre, es decir, con coste cero para el usuario, que tan solo tiene que instalarlo en un terminal de última generación.

Otra de las ventajas que aporta, es que permite una personalización del mismo, y los usuarios pueden elegir por ejemplo a quien avisar en caso de caída.

También destacan que tiene aplicaciones para personas con alzheimer, porque cuando una persona se desorienta y se pierde, sus cuidadores pueden enviarle un mensaje al móvil, que reconoce un código automático y por GPS dice el lugar donde se encuentra el terminal.

 

Club de Innovación

El coordinador de este trabajo, el profesor Javier Bajo, señala que el proyecto se enmarca en el apartado de ‘Proyectos sociales y Ayuda a Discapacitados’, dentro del Club de Innovación, que se creó hace cinco años gracias a la colaboración de la Universidad Pontificia de Salamanca y Caja Duero, para apoyar las iniciativas tecnológicas de los jóvenes emprendedores.

Este programa, facilita un entorno de apoyo, medios y respeto a sus iniciativas, proporcionándoles libertad para proponer ideas y participar en su desarrollo con el asesoramiento de empresas especializadas.

El Club de Innovación se divide en talleres y líneas de proyectos, centrados en el área de la tecnología móvil y chip.