Dos años después del homicidio que costó la vida a Carlos y Ana, vecinos de Torrecaballeros, el pueblo segoviano ubicado a 15 kilómetros de la capital sale a la calle para mostrar su repulsa contra la violencia de género. Este caso, en el que fallecieron madre e hijo y que se convirtió en el primer caso de violencia en 2011, conmocionó a toda la provincia después de que el marido y padre de las víctimas acabara con su vida y se suicidara posteriormente hace hoy un año. Años más tarde, los vecinos continúan recordándoles en una cita que ha cumplido su segunda edición, impulsada por el Ayuntamiento de Torrecaballeros y por el Club Deportivo San Medel de la localidad, del que las víctimas eran socios, y que cada segundo domingo del mes celebra una marcha.

En esta ocasión, más de cincuenta personas han participado en la iniciativa cuya recaudación será destinada a la Asociación de Mujeres para la Igualdad de Segovia (AMIS). El alcalde de la localidad, acompañado de otros diputados provinciales, participaron en la iniciativa que recorrió ocho kilómetros y contó con una duración estimada de dos horas y media. Desde la plaza Mayor de Torrecaballeros, la ruta se dirigió hacia la Cañada Real Soriana por el paraje de la Colada de los Camochos para regresar a la localidad segoviana por el núcleo de Cabanillas del Monte bajo una temperatura de cero grados y un clima húmedo y frío que se suavizó con un caliente caldo y un aperitivo tras la finalización de la marcha.

Más violencia entre los adolescentes.
El alcalde del municipio, Serafín Sanz, aseguró que con esta propuesta el municipio pretende que el caso de sus vecinos “no quede en el olvido”. Por su parte, la representante de la asociación AMIS, Natalia del Barrio, aplaudió la iniciativa y consideró que es importante realizar propuestas que nos permitan recordar que este tipo de sucesos “nos pueden pasar a cualquiera y en cualquier momento”. Según explicó, la asociación detectó en 2012 un incremento de casos de violencia de género entre adolescentes mientras que los casos de mujeres de mediana edad “se normalizaron”. Aún así, más de quince mujeres en Segovia recurrieron a ellos en una provincia que, a juicio de la representante de AMIS, es muy pequeña y genera un sentimiento de “desprotección”. En este sentido, desde la asociación y a través de sus trabajadores sociales y su asesoramiento jurídico, trabajan con las víctimas en aras de conseguir una identidad de grupo y en la realización de talleres que permitan impulsar su autoestima con objeto de que “poco a poco puedan salir de esta situación”, recalcó.