Es difícil caminar estos días por Segovia y no toparse con alguna representación de marionetas. Ésa es la magia de Titirimundi que permite a los viandantes encontrarse, de repente, con ‘El cazador del léon’, la representación con la que la compañía Sogolón de Mali muestra algunas tradiciones y creencias africanas. En Mali, el teatro de títeres se utiliza para la celebración de cosechas, ceremonias, rituales y, como en sus orígenes, cumple una función religiosa y social. Esos ideales son trasladados a Segovia gracias a este grupo de bailarines, cantantes, actores, directores o titiriteros, que desde hace 20 años contribuye a la difusión del teatro de marionetas de las tribus y culturas Bamanan, Somono y Bozo. Sus marionetas ancestrales evocan personajes relacionados con el mundo de la selva y sus animales. Las historias que relatan están inspiradas en epopeyas de guerra, cuentos y leyendas de amor, bondad y maldad. Titirimundi acerca todo ese mundo a la capital castellana.

Otra interesante propuesta es la ‘Vida Acuática’ de Ferroluar. El artista Raúl Martínez crea objetos y
animales con materiales reciclados, dando una segunda vida a la chatarra mediante
esculturas en las que se aúnan sensaciones y movimientos. La entrada a este océano de imaginación se hace a través de una mandíbula de tiburón gigante. El espectador se encontrará, así, con cangrejos, caballitos de mar, un peculiar caracol, algas retráctiles y otras especies que funcionan con mecanismos que se activan mediante sensores de movimiento, y que provocan que los visitantes interactúen con cada pieza, creando un lenguaje hombre-máquina. La Casa de la Alhóndiga acoge esta impresionante exposición.

La compañía alemana Theater Meschugge estrena en el Festival Internacional de Títeres su último montaje ‘La vieja dama y la bestia’. Es una representación para público adulto en la que Ilka Schönbein, alma del grupo, rinde homenaje a su padre a través de una historia donde se entremezclan la muerte y la vida dentro de un universo lleno de secretos. Desde los años 80 Ilka Schönbein recorre caminos y carreteras con su Theater Meschugge, palabra de raíz judía que en lenguaje coloquial significa ‘loco’. De hecho, Ilka Schönbein y su compañía teatral dicen estar un poco locos. Viajan en tres grandes autobuses, algo a lo que la artista alemana no quiere renunciar porque su sueño es recorrer el mundo con su teatro ambulante.

También hay presencia española en el festival, como la de los gallegos Tanxarina. Sus obras están dirigidas a todo tipo de público y en ellas combinan diversas técnicas de animación de muñecos con el trabajo actoral de los propios manipuladores, una de sus señas de identidad. En sus espectáculos no faltan las marionetas de hilos, títeres de guante, de varillas o sombras chinas.

La Chana es otro de los incondicionales de Titirimundi. Presenta ‘Gaudeamus’, basado en la novela de Cervantes ‘El licenciado Vidriera’, en la que muestra su particular visión de las peripecias de un joven para hacerse famoso.