Ni la adversa climatología y ni la profunda crisis económica han conseguido quitar brillantez al Festival Internacional de Títeres Titirimundi, que se celebra en Segovia desde hace 24 años, y que constituye uno de los principales acontecimientos culturales de la ciudad del Acueducto.

En esta ocasión, en vísperas de sus bodas de plata, Titirimundi continúa como el más importante Festival de Títeres de los que se desarrollan en toda España. Durante toda una semana están actuando 32 compañías -seis españolas, 21 europeas, tres asiáticas y dos americanas- para contabilizar 225 representaciones, 187 en la capital y 38 en la provincia.

Para consolidar su futuro, los organizadores trabajan desde hace unos años en varios proyectos al margen de las numerosas actuaciones que hacen las delicias de grandes y pequeños y que atraen a más de 100.000 visitantes en los siete días en que se celebra esta convocatoria. Por segundo año consecutivo, el Festival tiene una importante vertiente didáctica que puede constituir uno de los pilares fundamentales para garantizar su continuidad, al margen de los apoyos económicos básicos que se requieren cada año. Se trata del taller de talla de títeres para profesionales a cargo de un tallista de la altura de Chris Geris, perteneciente a la Compañía Plansjet. Su actividad, centrada en talleres intensivos, se puede visitar en vivo y en directo en la Casa de los Picos durante todos los días que dura el Festival.

Además este año se ofrece un interesante documental, apoyado por una exhibición, de la trayectoria teatral del titiritero Francisco Peralta, en edificio de La Alhóndiga. A través de varias proyecciones el documental firmado por Gabriel y Simón Fariza repasa su amplísima y brillante trayectoria como constructor de marionetas, así como creador de espectáculos de títeres. Es homenaje audiovisual a quien fue el primer marionetista que recibió la Medalla al Mérito en las Bellas Artes en su categoría de Plata, condecoración que le fue impuesta en 1990. Gaditano afincado en Madrid, el próximo mes de junio cumplirá 80 años y sigue en activo.

 

Jóvenes concienciados

Titirimundi está sentando las bases desde hace años con otra actividad paralela, como es ‘Titiricole’, una propuesta para el público infantil que desde 1998 tiene cada vez más adeptos y a través de la cual los niños pueden realizar sus títeres con la oportunidad de representar sus obras en los mismos espacios que los titiriteros, componen una escenografía donde sólo hay lugar para el encantamiento y la seducción del teatro. Los colegios y profesores son cómplices de esta actividad y de la importancia del desarrollo intelectual de los niños a través de las marionetas y su creación.

El director del Festival, Julio Míchel, está convencido de las numerosas ventajas que ofrece Titirimundi a la ciudad que lo vio nacer. Se trata, dice, de un evento popular y generador de integración social y cultural. Además, fomenta el arte del teatro de títeres y crea un lugar de encuentro e intercambio entre compañías y ciudadanos del mundo donde está presente la fiesta y el arte en toda su esencia.

“Para los que tocan el cielo, para los que saben que las palabras se pueden guardar en los bolsillos y al mismo tiempo volar hasta lugares desconocidos, para los que pretenden una mirada distinta y compartida, para los que viajan sin fronteras en su imaginación, para los que viven la magia del teatro, para aquellos que saben que el títere es un compañero de viaje, Titirimundi privilegia todo un mundo arrastrado por la ilusión instantánea de la fantasía”, explica.

Michel reconoce que la edición del 2010, como la de 2009, ha sufrido un importante recorte presupuestario. Pero se muestra satisfecho de la gran repercusión mediática que tiene para el Festival y para Segovia. “Hemos pasado muchos años de incomprensiones y dificultades, pero lo hemos salvado a base de mucho tesón, ilusión, y convicción en el proyecto”. Y califica de “desacierto” recortar financiación a una empresa que genera beneficios.

El Festival cuenta con la Junta de Castilla y León como principal patrocinadora, ya que cubre el 41 por ciento de sus 392.025 euros de presupuesto, a través de la Fundación Siglo (34 por ciento), de la Consejería de Cultura, y de Tierra de Sabor (7 por ciento), de la Consejería de Agricultura y Ganadería.

El Ayuntamiento de Segovia aporta 100.000 euros, aunque ya ha comprometido cantidades similares para los próximos tres años siguientes. Colaboran igualmente Caja Segovia al que contribuye con el 7 por ciento de su presupuesto; la Diputación provincial, y Renfe, que promociona el Festival con anuncios en todos los trenes que desde Madrid parten al norte de España.

 

Para todos los públicos

Al margen de las incidencias puntuales que ocasione la climatología, hay programadas 324 actuaciones, de las cuales más de la mitad, 187, tienen lugar en Segovia capital, donde se han preparado 31 escenarios diferentes, cubiertos o a cielo abierto. Sólo el lunes 10 y martes 11 no habrá espectáculos al aire libre.

Las marionetas llegarán también a 17 localidades de la provincia, a 8 ciudades de Castilla y León, a 15 sedes de la Comunidad de Madrid, y a Barañáin (Pamplona), Guarda (Portugal) y Benicasim (Castellón).

Las 32 compañías ofrecen desde espectáculos clásicos, hasta las tendencias más modernas del teatro de títeres. Titirimundi logró descolgarse el sambenito de que era un festival infantil. El Espejo Negro es una compañía andaluza que antes desembarcaba en la ciudad con su escandalosa caravana gitana, pero que este año ofrece un espectáculo no apto para menores.

Y si el año pasado se alcanzaron los 70.000 visitantes este año se espera llegar a los 100.000 gracias a sus múltiples formas de expresión. Los más pequeños pueden ver los trabajos de Teloncillo o Alto Teatro, pero son numerosos los teatrillos y pequeñas carpas de circo que se combinan con talleres de globoflexia y actuaciones espontáneas que llenan de magia y color a la ciudad de Segovia.

Pero en la ciudad no podía faltar la gastronomía y así 35 restaurantes de Segovia y la provincia elaboran menús especiales con productos de la marca Tierra de Sabor con motivo del Festival. Junto a las cartas habituales han preparado ofertas gastronómicas donde se incluye el tradicional Cochinillo de Segovia, que cuenta con la marca de garantía.

Y para llevarse otro buen sabor de boca, 20 productores artesanos alimenticios ofrecen sus productos en la carta ‘Tierra de Sabor’ que se encuentra en la Avenida Fernández Ladreda para que se conozcan las ‘delicatessen’ de la región.