Segovia y el resto de las capitales de provincia crecen mientras el medio rural profundo pierde habitantes
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La población sigue ganando terreno en Segovia capital y en algunos de los municipios de su entorno, pero el crecimiento convive con una realidad muy diferente en buena parte de los pequeños pueblos de Castilla y León. En 2025, la capital segoviana aumentó su población un 1,55%, mientras que El Espinar registró uno de los mayores incrementos entre los municipios de más de 10.000 habitantes, con un 2,87% más.
El contraste refleja una de las principales características de la evolución demográfica de Castilla y León: el crecimiento se concentra cada vez más en las capitales, sus áreas periurbanas y determinados municipios de mayor tamaño, mientras el denominado medio rural profundo continúa perdiendo población. Así lo recoge el informe anual del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León, elaborado a partir de los datos demográficos de la Comunidad y consultado por Ical.
El medio rural profundo sigue su caída en Castilla y León con casi 11.000 habitantes menos en dos años
Según el estudio, los municipios de menos de 2.000 habitantes que no ejercen como centros de prestación de servicios perdieron 5.292 habitantes durante 2025. Es el segundo año consecutivo de descenso, después de los 5.544 habitantes perdidos en 2024.
En total, 445.510 personas viven actualmente en estos 1.970 pueblos, que representan el 87,6% de los municipios de Castilla y León, aunque concentran únicamente el 18,5% de la población de la Comunidad.
Una Segovia que crece de forma desigual
El comportamiento de la población en la provincia de Segovia permite observar ese contraste. Segovia capital creció un 1,55% en 2025, y se enmarca en un escenario autonómico en el que las capitales de provincia ganaron 8.695 habitantes durante el último año, hasta alcanzar los 1.039.678 residentes. Su población representa ya el 43,27% del total de Castilla y León.

Pero, el crecimiento no se limita a las capitales. Las áreas periurbanas sumaron 2.090 habitantes y las áreas de influencia urbana incorporaron otros 1.948. Tal es el caso de los municipios que forman parte del alfoz de Segovia, el entorno metropolitano de la ciudad, una zona que muestra un gran dinamismo demográfico y laboral frente a la pérdida de población del medio rural profundo.
También crecieron, aunque en menor medida, los municipios que funcionan como centros rurales y prestan servicios a localidades de su entorno. El Espinar avanzó un 2,87%, situándose como el municipio de más de 10.000 habitantes que más aumentó su población en Castilla y León.
12 años de diferencia entre el alfoz y el medio rural
La pérdida de habitantes no es el único problema al que se enfrenta el medio rural profundo. La estructura de esa población también evidencia una brecha importante respecto a las zonas urbanas y periurbanas. La edad media de quienes viven en los municipios de menos de 2.000 habitantes que no ejercen como centros de servicios alcanza los 55,2 años, más de seis años y medio por encima de la media de Castilla y León, situada en 48,61 años.
La diferencia es todavía más evidente al comparar estos pueblos con las áreas periurbanas. En los municipios del alfoz, la edad media se sitúa en 43,08 años, mientras que en las áreas de influencia urbana es de 43,31 años.
No se trata únicamente de una cuestión de edad. El medio rural profundo también presenta una marcada «masculinización» de su población: el 54,03% de sus habitantes son hombres frente al 45,97% de mujeres. En las capitales ocurre prácticamente lo contrario, con un 53,36% de mujeres frente a un 46,64% de hombres.

Más población donde hay más servicios
La fotografía demográfica plantea así una cuestión que va más allá de las cifras: la población no se distribuye de forma homogénea porque tampoco lo hacen las oportunidades y los servicios.
Los municipios que concentran población, empleo, comunicaciones y servicios tienen mayor capacidad para atraer y retener habitantes. En el extremo contrario, los pueblos más pequeños afrontan una combinación especialmente compleja: menos residentes, mayor edad media y una menor proporción de población en edad laboral.
De hecho, mientras más de dos tercios de los habitantes de las áreas periurbanas y de influencia urbana se encuentran en edad laboral, en el medio rural profundo este porcentaje se reduce hasta aproximadamente el 56%.
La inmigración aporta población, pero no revierte por sí sola la tendencia
Finalmente, la estadística del CES, recogida por Ical, refleja como el saldo entre los migrantes llegados del extranjero y los castellanos y leoneses que salieron a vivir fuera de España es positivo para la Comunidad, que creció en este sentido en 24.322 habitantes en 2024 gracias a los 42.368 migrantes recibidos, frente a los 18.046 ciudadanos que salieron del territorio con rumbo al extranjero.
En este ámbito, incluso el conjunto del medio rural presenta un saldo positivo, con 6.163 habitantes más gracias a los 11.318 migrantes llegados del extranjero frente a los 5.155 castellanos y leoneses que se marcharon fuera de nuestras fronteras. No obstante, el saldo positivo principal lo vuelven a presentar las capitales, con 13.320, dado que llegaron 22.853 migrantes y solo salieron al extranjero 9.533 personas.
En este contexto, el crecimiento de Segovia capital y de municipios como El Espinar ofrece una imagen diferente dentro de la provincia, pero también evidencia el reto que supone conseguir que ese dinamismo poblacional se extienda al conjunto del territorio y no deje atrás a los pueblos más pequeños.

