Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) la pirámide poblacional de Castilla y León para dentro de diez años explica que aproximadamente el 40% de la población residente en la Comunidad que legalmente está en edad laboral o en edad económicamente activa mantendrá al 60% restante, o lo que es lo mismo, seis de cada diez habitantes ocuparán la cima de dicha pirámide –serán niños, adolescentes o mayores–, y los cuatro restantes se concentrarán en el centro –tendrán entre 16 y 64 años–.

Sin embargo, de este hecho se desprende que no todos los 1.540.421 habitantes que en 2019 tendrán entre 16 y 64 años estarán ocupados; ni todos los 592.775 mayores de 65 años estarán jubilados y muchas pensiones serán contributivas; ni los demógrafos pueden prever si se producirá o no una avalancha de inmigrantes, que dispare esa tasa de demografía.

Zamora será la segunda provincia española demográficamente más dependiente –por detrás de Orense, con una tasa del 67,9%– y Salamanca, la sexta. La provincia de Castilla y León con menos dependencia será Segovia (con una tasa del 55,2%).

Esta tasa de dependencia demográfica que establece la relación entre la población menor de 16 años o mayor de 64 y la población de 16 a 64 años, y que en Castilla y León es hoy del 53,5% y llegará al 59,7% en 2019.

En el conjunto del país, los datos tampoco son más alentadores. El 47,8% de los residentes en España hoy tiene menos de 16 años o más de 65, porcentaje que ascenderá al 55,2% dentro de una década.