Segovia retrasa la maternidad, más madres de 40 que menores de 25
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Segovia dibuja hoy una realidad que va más allá de los datos y entra de lleno en la vida cotidiana de sus jóvenes: tener hijos cada vez llega más tarde. La maternidad se retrasa y, por primera vez, ya hay más nacimientos de madres de 40 años o más que de mujeres menores de 25. Según la Estadística Mensual de Nacimientos del INE, en 2025 el 10,9% de los nacimientos en la provincia correspondieron a madres mayores de 40 años, frente al 8,9% de mujeres menores de 25. Un cambio que refleja una transformación profunda en la forma de construir proyectos de vida.
El fenómeno no es aislado. Castilla y León mantiene una de las situaciones demográficas más complejas del país, con un saldo vegetativo negativo de 16.317 personas el pasado año, nacieron 12.650 bebés frente a 28.967 fallecimientos, el segundo peor dato de España. Pero más allá de las cifras, lo que está cambiando es el momento vital en el que se decide formar una familia. En la Comunidad, el 43% de los nacimientos ya corresponden a mujeres mayores de 35 años y la edad media para tener el primer hijo se sitúa en los 32 años, seis más que hace cuatro décadas.
Detrás de esta realidad hay factores sociales y económicos muy concretos. El profesor de Ciencias Sociales de la UEMC, Eduardo González, apunta a la falta de estabilidad como uno de los principales condicionantes. Tener hijos, explica, requiere un proyecto de vida asentado, algo cada vez más difícil en un contexto de precariedad laboral e incertidumbre. En la misma línea, la presidenta del Consejo de la Juventud de Castilla y León, Ainoa Acebes, subraya que no se trata de una decisión libre aislada, sino de un entorno que condiciona. El acceso a la vivienda, los salarios bajos, la temporalidad o la sobrecualificación retrasan la emancipación, que ya supera los 30 años de media.
Ese retraso impacta directamente en decisiones como la maternidad. No es que no se quiera, es que muchas veces no se puede cuando se desearía. Segovia no es ajena a ese cambio. Al contrario: lo refleja con claridad. Una provincia donde cada vez hay menos nacimientos, más envejecimiento y una generación que sigue esperando el momento adecuado para dar el paso.

