Las matriculaciones de turismos se redujeron un 36,1 por ciento en Segovia respecto al ejercicio anterior, hasta alcanzar las 1.554 unidades, por encima de la media regional y nacional e igualando el dato con la provincia de Soria. Ambas protagonizan la mayores caídas de Castilla y León cuyos datos se sitúan en el 32,1 por ciento hasta alcanzar las 27.678 unidades. El descenso experimentado en la Comunidad fue 14,4 puntos superior al del conjunto del Estado, donde se vendieron 808.059 vehículos entre enero y diciembre, un 17,7 por ciento menos que en el año anterior, según los datos difundidos por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). 

En todas las comunidades autónomas descendieron las matriculaciones en este periodo, si bien la de Castilla y León fue la quinta más acusada, solo superada por Extremadura (36,3 por ciento menos), Galicia (33,9 por ciento), Castilla-La Mancha (32,9 por ciento) y Navarra (32,2 por ciento de caídas). Aunque en todas las regiones disminuyó la venta de turismos entre enero y diciembre, en algunos casos los porcentajes fueron mucho menores, en especial en regiones insulares y en Madrid. Así, en Baleares descendió sólo un 2 por ciento, mientras que en Canarias lo hizo en un 2,3 por ciento. Por su parte, en Madrid disminuyó un 4,6 por ciento.

Por lo que respecta únicamente al mes de diciembre, se matricularon en Castilla y León 2.490 vehículos, lo que representa un descenso del 11,2 por ciento respecto al mismo mes de 2010, mientras que en España esa cifra fue de 35.657, un 8 por ciento menos. La mayor parte de las comunidades autónomas anotaron descensos en el último mes del año, situación de la que escaparon ocho autonomías, con Baleares a la cabeza, al registrar un incremento del 16,5 por ciento en las matriculaciones. También presentaron saldos positivos Asturias (3,4) , Comunidad Valenciana (2,6), La Rioja y País Vasco (ambas con un crecimiento del 2,4 por ciento), Madrid y Cataluña (con el 1,7 por ciento más en cada caso) y Murcia (0,7). Castilla y León, con el -11,2 por ciento, se situó por encima de la caída media nacional, muy lejos de los descensos contabilizados del 24,6 por ciento en Galicia y el 21,4 por ciento en Cantabria.

En cuanto a las marcas más vendidas en España, Renault ocupó el quinto puesto a lo largo de 2011 (con 63.670 unidades) y la cuarta en diciembre (5.512), aunque el Mègane fue el modelo más vendido tanto en 2011 (35.597 unidades) como el pasado mes (3.288).

Ante este escenario, la directora económica de Anfac, Arancha Mur, explicó que “la debilidad del mercado interno, además de las consecuencias importantes para el envejecimiento del parque, tiene una influencia directa en la reducción de los ingresos fiscales que obtienen las Administraciones Públicas. Hemos estimado que en el año 2011 se dejaron de ingresar cerca de 450 millones de euros por la recaudación en la imposición directa de la compra de automóviles. También hemos estimado que por cada 100.000 matriculaciones nuevas que se produzcan en el canal de particulares, las arcas públicas recibirían una inyección de ingresos de cerca de 320 millones de euros”. Además, recalcó la “buena oportunidad para la adquisición de vehículos, ya que en la actualidad los coches que se venden disponen del doble de equipamiento que los de hace cinco años y, sin embargo, su precio medio está en niveles de finales de 2008”.

Según el presidente de Ganvam, Juan Antonio Sánchez Torres, que representa a 4.600 concesionarios y servicios oficiales y 3.000 compraventas, “el ejercicio 2011 que acaba de concluir fue un año para olvidar que marcará un triste hito para la automoción al igual que ocurrió en 1993, aunque como entonces el sector cuenta con potencial suficiente para recuperarse y seguir adelante.

Así, recordó que «la crisis y la falta de financiación han reducido las matriculaciones a la mitad frente a los niveles previos a la crisis que en sólo doce meses ha provocado el cierre de medio millar de empresas y la pérdida de 5.000 puestos de trabajo. La puesta en marcha de un plan de ayudas a la compra que viene pidiendo el sector de manera unánime no es incompatible con las recientes políticas de reducción del gasto público puestas en marcha por el Gobierno pues contribuirían a recaudar más vía otros impuestos derivados de la venta y uso del automóvil”.