La fiesta de la Catorcena vuelve un año más a celebrarse en Segovia, con la honda tradición que encierra en nuestra ciudad, del 2 al 5 de septiembre. La celebración tendrá lugar en la que fue Parroquia de San Clemente, en la Avenida Fernández Ladreda, y que desde hace años se encuentra integrada en la de San Millán. Esta homenaje a la Eucaristía comenzará con una conferencia sobre la Iglesia de San Clemente y las pinturas de la capilla de a Paz de la mano de D. Santos Sancristóbal Sebastián a las 18:30 horas, que precederá a la celebración del Santo Rosario y una Eucaristía a las 19:30 horas.

Ya el sábado, a partir de las 19:00 horas, las campanas repicarán por todo lo alto anunciando la fiesta de la Catorcena y darán paso, a las 19:30 horas, al Santo Rosario seguido de una Eucaristía; y a las 20,45 horas,  a la Vigilia de la Adoración Nocturna, hasta las 22,00 de la noche.

El obispo de Segovia, Ángel Rubio, oficiará una solemne Eucaristía en la mañana del domingo 4 de septiembre a las 11:00 horas, a la que seguirá la procesión del Santísimo hasta la Iglesia del Corpus y regreso a San Clemente. Una vez por la tarde, a las 17,30 horas se realizará un acto Eucarístico, vísperas y bendición participando en estos cultos la Venerable Congregación Sacerdotal de San Pedro.

Para finalizar con la celebración de la Catorcena en Segovia, el lunes 5 de septiembre, a las 19:00 horas se llevará a cabo la exposición del Santísimo Sacramento, Santo Rosario y Eucaristía por los difuntos de la parroquia.

 

¿Por qué la Catorcena?

 La leyenda, para unos, o el milagro, para otros, cuenta la historia de un sacristán adeudado que fue a pedir un préstamo a un reconocido médico judío. Éste accedió a cambio de una hostia consagrada, cuyo intercambio se realizaría en el Mal Consejo, calle que aún mantiene su nombre, cuentan, por esta leyenda.

El maestro sanador se reuniría con otros judíos en la Sinagoga para arrojar la cuerpo divino en un caldero de agua hirviendo para cuando antes de rozar el agua, y por sorpresa de los incrédulos judíos, la forma se detuvo en el aire y la Sinagoga empezar a temblar. Los muros se resquebrajaron y de entre sus cimientos los asistentes pudieron observar cómo el cuerpo de Cristo salía para más tarde sobrevolar toda la ciudad para refugiarse en el Monasterio de Santa Cruz. La Sinagoga Mayor de Segovia, no sería nunca más a partir de este suceso, un templo redentor de Yavéh, sino que en ese preciso momento se convirtió al cristianismo, tal y como lo conocemos hoy.

Este acontecimiento dio lugar a la fiesta denominada “La Catorcena” por la que 14 de las 32 parroquias existentes en la ciudad en ese momento, acordaron realizar anualmente una fiesta que recordara este hecho, con actos de exaltación hacia la Eucaristía. Con motivo de todas las catorcenas celebradas en San Clemente se llevaron a cabo obras de reparación y mejoras en el templo. Este año, y con motivo de dicha fiesta, se ha restaurado la imagen de San Clemente que preside el retablo y una talla de Cristo Crucificado del siglo XIV.