Ya está firmada la recepción de las obras de restauración de los sepulcros de la Iglesia de San Esteban, en Cuéllar. El acto ha supuesto la finalización oficial de la intervención y la entrega de la obra restaurada a la Diócesis de Segovia.

La Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León ha restaurado los cuatro sepulcros del presbiterio y otros bienes muebles de la iglesia de San Esteban, como la hornacina y el retablo del Descendimiento, la hornacina del Crucificado, los murales de la capilla más próxima al lado del Evangelio y el retablo de la Virgen de la nave de la Epístola.

La actuación ha supuesto una inversión de 200.000 euros y completa la rehabilitación del edificio que ya acometió la propia Fundación con una inversión de 420.000 euros, y que sirvió para reparar las cubiertas, restaurar la torre, corregir problemas de humedad y limpiar las fábricas. A todo ello, se suma el proyecto desarrollado en el exterior de la Iglesia, con una inversión de 207.235 euros de la Consejería de Interior y Justicia, a través del Fondo de Cooperación Local, para la supresión de barreras arquitectónicas y adecuación del entorno.

 

El hallazgo de las bulas

Las obras de restauración de los sepulcros del presbiterio han supuesto el hallazgo de un conjunto de bulas impresas de finales del siglo XV y primer tercio del siglo XVI, que se conservaban en la sepultura de Isabel de Zuazo, esposa de Martín López de Córdoba y Señora de Cuéllar.

Los documentos encontrados se trasladaron al Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León. En total, se han recuperado 47 bulas y 16 fragmentos, aunque hay algún fragmento más en proceso de identificación. Dos de ellos, los más antiguos, están impresos en pergamino, lo que hace que se encuentren en mejor estado de conservación

El carácter excepcional de este descubrimiento radica en el escaso número de ejemplares de este tipo de trabajos de imprenta que se conserva. La colección de bulas de Isabel de Zuazo es un tesoro para el estudio de los primeros momentos de la imprenta en Castilla y León y en España y para el mejor conocimiento de la producción incunable, de la que se conservan pocos testimonios.