Francisco Caballero, natural de Saldaña (Palencia), donde posee un albergue que incluye la recreación de un antiguo poblado romano y un amplio recinto para actividades de multiaventura, ha impulsado un reciente acuerdo entre las asociaciones Aclap, Atacyl y Acaltur para la promoción conjunta de alojamientos y turismo activo en diferentes ferias. En una entrevista, concedida a la agencia Ical, el presidente de la Asociación Castellano y Leonesa de Albergues Privados (Aclap) confía en la pujanza del sector e invita a empresarios y administraciones “a ir de la mano”.

 

Desde que accedió a la presidencia de Aclap en marzo de este año, con un 90 por ciento de los votos, ¿cuáles han sido sus principales objetivos?

Había varios retos y el primero pasaba por reorganizar internamente la asociación tras el abandono de algunos socios por discrepancias con la anterior Junta Directiva, lo que provocó la Asamblea Extraordinaria en la que yo salí elegido. Era una pena que una asociación con 26 años de vida desapareciera. Después mi prioridad se basó en informar a todos los socios de su situación legal frente al decreto de albergues turísticos en Castilla y León, y encauzar sus inquietudes y dudas hacia la legalización como albergue turístico o albergue turístico superior. Estamos aún en ese proceso y facilitando la incorporación de nuevos socios que nos han solicitado entrar en Aclap.

 

Tras la reciente asamblea extraordinaria, ¿qué acuerdos se han tomado para mejorar el funcionamiento del colectivo?

Mi primer objetivo era que se aprobara la reducción de la cuota de ingreso, que estaba en 1.000 euros, para bajarla a 300 y así poder incorporar a la asociación a nuevos socios que estaban esperando esta noticia para tramitar su ingreso. Otro punto importante ha sido la ratificación del acuerdo que desde Aclap firmamos con Atacyl y Acaltur este mismo año, para la promoción en las diferentes ferias de turismo. Este aspecto ha supuesto un ahorro económico importantísimo y una mayor unión entre las tres asociaciones, así como nuestra integración en el programa de Puntos Activos en Castilla y León, que nos proporcionará mayor solvencia y promoción.

 

¿La reciente presencia en la Feria Intur ha contribuido a difundir entre los alberguistas lo mucho y bueno que se les puede ofrecer en todas las provincias de Castilla y León?

Ha servido, sobre todo, para posicionar la Asociación en aspectos básicos como ser el mejor referente a la hora de elegir como destino un albergue en nuestra Comunidad por calidad, solvencia y precios. También por la diversidad de entornos que ofrecen nuestros albergues, así como para poder conseguir nuestra integración promocional con otros productos turísticos como las casas de turismo rural de Acaltur y las empresas de turismo activo de Atacyl.

 

En la Comunidad los albergues de titularidad pública y los privados han mejorado sustancialmente tanto en cantidad como en calidad. ¿Cómo es posible entonces que un reciente estudio de la Junta diga que este tipo de instalación turística es poco conocida en su entorno cercano?

Eso es cierto pero con matices, ya que la encuesta telefónica que realizó una empresa por encargo de Sotur (la sociedad pública promotora de turismo de la Junta), efectivamente arroja una cifra del conocimiento de los albergues por parte de la población castellano y leonesa de entorno al 26 por ciento. Es muy poco y merece una reflexión y sobre todo una buena promoción. Lo que también es cierto y ha de valorarse es que los albergues de Aclap tienen un índice de procedencias de entre el 80,4 y el 95,6 por ciento de fuera de nuestra Comunidad. Primero estaría Madrid con casi el 40 por ciento, después el País Vasco, Asturias, Cantabria, y Galicia y, en las últimas posiciones Cataluña y Andalucía. El resto, es decir entre el 20 y el 50 por ciento, dependiendo de la ubicación del albergue, sería público procedente de Castilla y León. También es positivo que al menos un 26 por ciento nos conoce en la Comunidad, pero sería más fiable un muestreo dirigido hacia fuera de nuestras fronteras autonómicas.

 

El albergue ‘El Valle’, que usted abrió en Saldaña (Palencia) en 2003, ha demostrado que este tipo de negocio es rentable a medio plazo con una promoción e inversión adecuadas. ¿Apuesta el empresariado de esta Comunidad por atraer más visitantes?

No es fácil ser emprendedor, por desgracia abunda más el criticón que el emprendedor en nuestra Comunidad. La Junta, a través de Sotur, hace un trabajo fantástico de promoción, sobre todo con los mercados de contratación y las ferias, pero los empresarios aún estamos poco unidos en la realización de paquetes turísticos que provoquen la atención del posible cliente. Por ejemplo, uniendo rutas y a varios empresarios del sector al mismo tiempo, sin temor a la competencia entre nosotros mismos, que es lo que al final nos perjudica en favor de otras comunidades. Es precisamente lo que Aclap, Atacyl y Acaltur hemos hecho para la promoción y que particularmente me encantaría poder hacer también con el producto turístico. De esta forma, en función del perfil del cliente o los grupos puedan pernoctar en un albergue o una casa de turismo rural, se trata de que una empresa de turismo activo les realice las actividades, y esa es la fortaleza de la unión y el futuro. También en ese aspecto los patronatos provinciales de turismo tienen que colaborar, no sólo promocionando su producto sino uniendo empresarios en torno a él. De nada sirve tener un buen producto y promocionarlo si administración y empresarios no van de la mano.

 

¿Una oferta de alojamiento destinada a un turismo familiar con actividades complementarias de naturaleza, deporte y cultural es suficiente o cabe aún poder ofrecer algo más?

Cabe todo y sigue habiendo gente que va a una casa rural a respirar aire puro y ver pasar a las ovejas tras los silbidos del pastor, pero si además les ofreces montar a caballo, tirarse por una tirolina, pescar truchas y visitar de forma guiada nuestro inmenso patrimonio cultural y paisajístico, para finalizar con una comida típica de la zona ajustada de precio, pues ya me contarás quién se queda en casa con los niños. Hay que hilar muy fino para ofrecer un buen precio sin mermar la calidad y eso no lo puede hacer ninguna administración, sólo los empresarios. Pero crear un producto imaginativo y novedoso es labor de todos, como si de un laboratorio se tratara, e investigar con nuevas fórmulas turísticas e inventar productos de calidad con costes adecuados.

 

A veces las instituciones públicas invierten mucho dinero público en instalaciones turísticas que luego quedan en desuso. ¿Deben sacarse a concurso para su gestión privada más recintos de este tipo, como el que usted convertirá en breve en hotel de cuatro estrellas en Saldaña?

Bueno, no suelen ser instalaciones turísticas las que quedan en desuso. En el caso al que te refieres, se trataba de un centro de formación, pero con alojamientos. Para mí ha sido fácil imaginarlo como un hotel, que es muy sencillo en decoración y estructuras pero muy confortable y el contacto con la naturaleza se produce al abrir la ventana. En cuanto a la privatización de los servicios estoy total y absolutamente de acuerdo, ya que es normal ver un edificio abandonado en mitad de una selva de maleza o un convento en ruinas o unas antiguas escuelas derrumbándose, sólo porque son propiedad de la Administración. Es casi un insulto a la razón y no sé qué seré capaz de hacer con el hotel. De momento ahorrar dinero a la Junta, pagar un alquiler y crear algún puesto de trabajo. También deben privatizarse todos los albergues juveniles que le quedan y Aclap y su gestión privada redundarían en beneficio de la economía regional.

 

Con todo el potencial turístico que esta región tiene en diversidad de paisaje natural, patrimonio histórico-artístico y riqueza gastronómica, ¿a qué se debe que varias provincias estén a la cola en número de turistas y pernoctaciones?

Hasta este año los albergues no contábamos como miembros de este ‘club’ y, después de la regulación como albergues turísticos y turísticos superiores, vamos a aportar a la Administración buenos datos que seguro notarán y agradecerán. Por ejemplo, en la provincia de Palencia tan sólo dos albergues suman más de 30.0000 pernoctaciones. Esto es una guerra de cifras y no hay disparos pero sí heridos. Todo el mundo se pelea por atraer visitantes a su localidad, provincia, región o país y el nivel de competencia es descomunal. La promoción turística supone para las administraciones un esfuerzo económico muy importante y aquí, como en todo, los hay más arriesgados o con más recursos económicos que otros. No se puede bajar la guardia y hay que aunar esfuerzos entre la Administración y los empresarios. A estos últimos les recomiendo que se unan, ahora más que nunca, porque si vas solo en esta guerra no duras ni un minuto vivo.