El astronauta español Pedro Duque espera que el Gobierno español pueda empezar a recuperar este año su nivel de participación en la carrera aeroespacial tras el “tremendo bajón” sufrido desde 2012, tiempo en el que “muchos proyectos pensados para España” han terminado en manos de empresas y científicos de otros países. De lo contrario, asegura que se podría perder “gran parte” de lo avanzado en el medio siglo de actividad de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

Duque abrió ayer los Cursos de Verano de la Universidad Politécnica de Madrid en el Real Sitio de San Ildenfonso (Segovia), que alcanzan su décima edición y desde la primera han contado con la participación del primer astronauta de nacionalidad española que fue lanzado al espacio. El curso que dirige, titulado ‘Exploración y estudio del espacio’, incluía en esta ocasión la intervención de Martin Kessler, director del departamento de Operaciones Científicas de la ESA.

Para Duque, que en la actualidad trabaja en un centro de la ESA en Alemania como jefe de la oficina de operaciones de vuelo de los astronautas, “la contribución de España a los proyectos espaciales, y en general de I+D, ha caído mucho especialmente el año pasado y el anterior”, lamentó en declaraciones a la prensa recogidas por Ical. “Ahora estamos viendo cómo va a ser, pero parece que hay una idea por parte de las autoridades de recuperar la participación de España”.

El ingeniero aeronáutico madrileño considera que España necesita que sus empresas y científicos aeroespaciales “sean capaces de volver a una situación más normal después del bache tan tremendo que ha habido”. “Hemos estado en los 50 años de la Agencia (acaba de cumplir medio siglo) y hemos ido hacia arriba, y ahora si no nos recuperamos este año se perdería gran parte”, advirtió.

De hecho, “muchos proyectos que estaban pensados para que España participase de una forma importante se han ido a empresas y científicos de otros países” en estos dos últimos años, “y también las empresas españolas han tenido la necesidad de deslocalizarse y enviar actividad a filiales de otros países”, prosiguió. “Si este proceso continuara sería bastante negativo para la investigación y el desarrollo de tecnologías del país, porque el espacio es una pequeña parte de los presupuestos totales, pero canaliza muchas vocaciones, muchos desarrollos de tecnología específicos que después se utilizan en otros ámbitos”.

 

«Cuestión de políticas y apuestas»

A pesar del alcance internacional de la crisis económica, Duque aseguró que el 90 por ciento de los países han apostado por invertir más en la carrera espacial en estos últimos años. No ha sido el caso de España, cuya aportación es hoy de “uno o dos euros por habitante o contribuyente”, mientras Alemania alcanza los “cinco o seis”.

“Es una cuestión de políticas y apuestas, tú apuestas por que poniendo más en ciertas áreas vas a mantener unas capacidades que después de la crisis te van a poner por delante”, explicó. “Puedes pensar de una manera o de otra”, y “la mayor parte de los países han puesto más dinero” porque “la solución no es siempre recortar para tirar adelante”, sino “pensar en el largo plazo”.

No obstante, Duque subrayó que en el centro alemán de la ESA donde trabaja hay “montones de españoles investigando y haciendo desarrollos”, ya que su nivel está “muy por encima” del volumen de la actividad española. “Exportamos capacidad intelectual, y ese dato indica que si el Gobierno quisiera podría aumentar el producto interno”.

Más llamativo resulta compararse con un incipiente gigante aeroespacial como China, “con una política de Estado muy decidida para ponerse al primer nivel”. En España, “los estudiantes entran a ingeniería un poco con la cabeza gacha, sin saber si tendrán salidas, mientras que en China entran con unos procesos de selección fortísimos, sólo los mejores cerebros, y no sólo saben que tendrán salida, sino que inventarán cosas que nadie sabe todavía qué son y tendrán presupuesto para hacerlas”.

 

Un recuerdo a sus «compañeros de Valladolid»

Duque regresó a la ESA tras una excedencia de cinco años en los que estuvo trabajando en Deimos, con sede en el Parque Tecnológico de Boecillo (Valladolid), hasta 2011. Dentro de ese periodo, en 2009, Deimos Imaging se convirtió en la primera empresa europea completamente privada en lanzar su propio satélite de observación de la Tierra, el Deimos-1; y el mes pasado se producía el lanzamiento del Deimos-2, con imágenes de mayor resolución.

“He visto algunas imágenes y funciona perfectamente”, valoró Duque, quien alabó el “ajuste fino” realizado por sus “compañeros de Valladolid”. “Ahora cualquiera en el mundo puede adquirir imágenes y utilizarlas para cartografía, para el estudio de salud de los cultivos, por ejemplo”, recordó. “Y siendo un instrumento español, esperemos que si hay algún uso posible por parte del Gobierno o de empresas españolas miren primero a éste”.

 

La misión Rosetta

En cuanto a los proyectos en los que se encuentra inmersa la ESA en la actualidad, destacó que el más importante “desde luego” es el de la misión de la nave europea Rosetta, “que lleva diez años viajando en dirección a un cometa y este año es cuando lo alcanza”, reseñó. De hecho, se espera que el hito se produzca el próximo 6 de agosto y a partir de entonces “se podrán empezar a ver nuevas fotos”.

La Rosetta se lanzó en 2004 y analizará el cometa bautizado como Churyumov-Gerasimenko (los apellidos de los dos científicos rusos que lo descubrieron), más conocido como CG. Se trata de “la primera misión que envía el mundo a un cometa para orbitar alrededor de él”, y Duque confía en que “salga muy bien desde el punto de vista científico y también para el fomento del interés en misiones espaciales, porque son cosas nuevas que no han ocurrido nunca”.

“Tiene un valor importante sobre todo en el estudio de las primeras fases de creación del sistema estelar, del sistema de nuestros planetas”, explicó. En este sentido, avanzó que el análisis de la composición de los cometas a partir del CG ayudará a “entender cómo se forman los planetas”.

Como ejemplo, Duque citó que con esta misión se analizará el tipo de agua de los cometas, “si se parece a la nuestra y si nuestros océanos proceden de ahí o no”. Así, “si hay suerte” y se hacen “unos buenos análisis químicos” se podría averiguar “si tienen algo que ver con el inicio de la vida en nuestro planeta” y, por tanto, “podríamos pensar que quizás en otros también podrían haber iniciado algún proceso químico que diera lugar a la vida”.

Ese es el objetivo de la Agencia Espacial Europea, aunque Duque recordó que los cometas son “muy impredecibles” y, al tener el agua como uno de sus principales componentes volátiles, “al calentarse con el sol también podría darse el caso de que destruyera la nave espacial en una explosión”. “Veremos qué pasa”, concluyó.