Política, profesora, feminista y madre, Getrude Mongella lleva más de 40 años promoviendo la igualdad entre hombres y mujeres. Nacida en Tanzania en 1945, la Premio Martin Luther King y Premio Delta de Entendimiento Global, ha sido tres veces ministra en su país ocupando las carteras de Asuntos de la Mujer, Recursos Naturales y el Ministerio de la Presidencia, puestos en los que asegura que también es posible sufrir discriminación sexual.

Conocida como «Mamá Beijing” por presidir la IV Conferencia de la Mujer en Pekín en 1995 culpa a tradiciones, cultura, religión y a hombres y mujeres por partes iguales como raíz de las desigualdades existentes en todas las partes del mundo. A ellos por ejercer su poder sobre las féminas, y a ellas por someterse a determinadas conductas. En este sentido asevera sin rodeos que el primer paso para conseguir una igualdad efectiva es que “todas las sociedades reconozcan que las mujeres son seres humanos”.

Para ello aboga por reeducar a niños y niñas desde la base y apela a gobiernos a realizar leyes y convenciones que contemplen el desarrollo de los países con papeles protagonistas para ambos sexos. “No entiendo por qué si tienes dos piernas utilices solo una; en el desarrollo de la sociedad hay que utilizar a hombres y mujeres”.

Este sábado conversará sobre igualdad y el papel de las mujeres con la periodista Montserrat Domínguez en el III Encuentro de Mujeres que Transforman el Mundo en Segovia organizado por el Ayuntamiento de Segovia y el Campus María Zambrano en un acto que se celebrará en la antigua prisión provincial de la capital.

 

-¿Cómo nace ese deseo de dedicarse a los derechos de las mujeres?

Desde que era joven y veía la diferencia entre chicos y chicas. Odiaba que me dijesen que no podía hacer algo por ser chica. Según crecía veía más discriminaciones simplemente por ser mujer. Esa discriminación se daba especialmente limitando el acceso de las jóvenes a la educación.

Los padres solo enviaban a los chicos al colegio, y eso limitaba el acceso al poder económico de las chicas, que no podían ser ni doctor o abogado. Si son educadas pueden acceder a puestos cualificados y recibir ingresos, lo que les ayuda a salir de la pobreza. A medida de que crecía me daba cuenta del por qué de esta discriminación, en parte por tradición, la gente creía que las mujeres no debían hacer determinadas cosas e incluso se les trataba con violencia por ser mujeres. Además, psicológicamente algunas mujeres lo aceptan.

Otra razón es que no existe el equilibro de poderes y tradicionalmente pertenece a ellos, pasa por ejemplo en las religiones cristiana y musulmana. La mujer en la familia se comporta como si ellos fueran los cabeza mientras que queda como una sirviente. De hecho, a veces la culpa es de las propias mujeres que aceptan esta propia situación. Ellas desde la base, tienen que tener conciencia de que no es adecuado ese trato discriminatorio que elimina oportunidades. Ellas pueden aportar al desarrollo de los países al igual que los hombres.

 

-Encuentro de Mujeres que Transforman el Mundo mujeres es el título del evento en el que vas a participar en Segovia, y tus convicciones son firme ejemplo de ello. En tu opinión. ¿Qué mujeres pueden transformarlo? ¿Cuáles son para ti esos nombres?

Creo que las mujeres que transforman el mundo están en diferentes categorías, algunas en posición de liderazgo que pueden tener un papel esencial y otras en un nivel familiar cuyo rol es muy importante para cambiar la forma de pensar de los niños. En el sector económico, como en el ámbito de la agricultura, su importancia es fundamental y tienen un especial peso en el desarrollo de los países.

Si selecciono un nombre en concreto sería hacerlo estrecho, simplemente las madres tienen un papel importante para transformar el mundo y aunque no sean tan conocidas también lideran el cambio.

 

-¿Qué opinión te merece este tipo de encuentros?

Son muy importantes porque gracias a ellos los países desarrollados pueden conocer cómo se asfixian los derechos de las mujeres en los países en vías de desarrollo, e incluso para que conozcan los efectos de los donativos que envían a estas zonas del planeta, son reales, efectivos y necesarios. Esta interacción entre países desarrollados y en vías de desarrollo, ayudan a paliar la asfixia de los derechos de las mujeres.

 

-En su opinión, ¿cuáles es la raíz de los problemas de la desigualdad?

Tradiciones, cultura, religión y los hombres y las mujeres en partes iguales. Algunas mujeres no están los suficientemente convencidas para luchar por sus derechos, y los hombres deberían de tener conciencia de esta lucha porque pueden ser tanto los padres, como los hijos o maridos de estas mujeres.

 

-¿Es necesario reeducar a la sociedad en materia de igualdad desde la base?

Si, se debe educar desde la familia e incluso tú tendrás una opinión diferente como hombre de la que tendrían tus padres. Este cambio también se da en las mujeres que otras generaciones aceptaban su marginación. Ahora no lo harían o al menos no deben hacerlo. Cuando tienes niños y niñas creciendo a tu alrededor les tienes que dar la misma educación enseñándoles que ambos tienen que ir al colegio. Su éxito solo dependerá de lo duro que trabaje cada uno desde la base.

 

-¿Cuál es el papel de los gobiernos en este proceso de igualdad?

Los gobiernos pueden solventar esos problemas diseñando y poniendo en marcha leyes que penalicen la discriminación de las mujeres. Necesitamos leyes de discriminación positiva que protejan sus derechos. Por parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU) deben también crear convenciones en contra de la discriminación de la mujer. Estas leyes de la ONU serán aceptadas por los gobiernos de cada país.

Y no solo promoviendo leyes contra de la discriminación de la mujer sino desde la infancia, propiciando que las leyes tengan efecto desde pequeños.

 

-¿Es una utopía o un sueño lograr una igualdad efectiva?

Lo conseguiremos. Me gustaría poder ver que cuando la mujer tenga las mismas oportunidades y alcance puestos elevados sepan tratar con igualdad a los hombres para que ellos comprendan que a nadie le gusta estar desplazados. Por ello hay que luchar es por un sistema que garantice tanto el respeto de los hombres como de las mujeres.

-¿A través de qué hechos concretos en el día a día podemos luchar por la igualdad?

Por ejemplo en los medios de comunicación tenéis un papel muy importante. Son una de las vías que suelen mostrar a la mujer como débiles y como objeto de los hombres y no proyectan la imagen de la mujer con capacidades intelectuales. Retratan a la mujer como un objeto sexual o simplemente la usan para publicitar algo, desnudas. Nunca he visto un hombre desnudo, eso podía ser un ejemplo.

En la educación hay que mostrar a los niños y a las niñas iguales, como seres individuales que debe educar a los niños iguales, tampoco se da en los materiales que usamos en la escuela. Mis materiales durante la educación adulta decían que John juega al fútbol y Ana está cocinando. A veces los profesores dicen que tenemos que aprender a pintar y a coser y no podemos aprender ni matemáticas ni tecnología. Profesores y materiales han de cambiarse pero también el liderazgo político.

 

-En 1995 emplazaste a los hombres a unirse a las mujeres en la lucha por la igualdad. ¿Qué pasos se han conseguido durante estos 18 años?

Hace muchos años cuando hablabas de la igualdad de género te miraban como si te hubieras caído de Marte. Y cuando decías que una mujer era ministra la gente ni se lo creía, también cuando buscabas a algún cargo político y aparecía una mujer todavía preguntaban por el hombre.

Eso me ha pasado a mi misma cuando fui ministra, Había una recepción y al presentar al ministro la gente saludaba a mi marido en vez de a mi. Afortunadamente la gente acepta y entiende esta situaciones sin ningún problema

De hecho, el lenguaje es muy machista al diferenciar entre masculino y femenino, si se utilizase un lenguaje neutro como ser humano no se discriminaría a nadie.

 

-¿Cuál es tu mensaje claro a los gobiernos? ¿Se necesitan más mujeres en altos cargos y en los gobiernos

Tanto los hombres como las mujeres pertenecemos a este mundo en partes iguales y ambos contribuimos al desarrollo de este mundo. No entiendo por qué si tienes dos piernas solo utilizas una, en el desarrollo de la sociedad hay que utilizar a hombres y mujeres. Es una función de políticos y padres, convencer a todos de que tantos hombres como mujeres pertenecemos a este mundo y contribuimos al desarrollo para asegurarnos que ambos vivan en paz y armonía.

 

-¿Por qué cree que se siguen violando los derechos de las mujeres?

Definitivamente porque hay diferentes categorías de personas y las que tienen el poder son hombres. Para que haya igualdad, los hombres tienen que estar dispuestos a ceder parte del poder que tienen.

Los hombres no van a ceder el poder por sí solos, tienen que haber técnicas que favorezcan a ambos porque hay mujeres que cuando llegan a posiciones de poder actúan de manera muy grandilocuente por lo que algunos hombres se vuelven temerosos. No creo que sea el camino, la lucha por la igualdad es la propia igualdad de trato.

Mi consejo para las mujeres es que no adelantes a las hombres regodeándose sino que sean educadas para poder llegar a cualquier parte. Es igual que cuando adelantas a un coche, no golpes al coche que estás adelantando, hazlo suavemente, y una vez que lo hayas hecho, vuelve a tu posición con normalidad.

 

-¿Es el mismo mensaje para unas mujeres y otras del planeta?

Definitivamente hay que mandar el mismo mensaje para todas las mujeres. Cuando estuve preparando la conferencia de Beijing estuve viajando por todas partes del mundo y pude comprobar que la marginación es igual en todos los lugares.

 

-Y a los hombres…

Sí, preguntándoles por qué van a discriminar a su madre, a su hermana o a su mujer.

 

-¿Qué metas o pasos se necesitan de cara al futuro?

El primer paso es que todas las sociedades deben reconocer que todas las mujeres son seres humanos. Si tu respetas al ser humano, deberías de respetar a la mujer.