One Day, Siempre el mismo día

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Es 15 de julio. San Swithin. Los británicos dicen: “Si llueve el día de San Swithin, durante 40 días la lluvia caerá. Si luce el sol el día de San Swithin, durante 40 días la lluvia no aparecerá”. Y así comienza One Day, (Siempre el mismo día), el nuevo trabajo de la realizadora danesa Lone Scherfig, que se estrena en España el próximo 14 de octubre.

Una historia de amor que se prolonga durante 20 años, pero resumidos en 20 días, 20 quinces de julio con encuentros, desencuentros, declaraciones y momentos llenos de ingenuidad y romanticismo. Sin duda es eso lo que más me ha gustado de la película, la inocencia de sus personajes. Las inseguridades y dudas de dos personas que se buscan continuamente y nunca se encuentran.

Anne Hathaway es Emma Morley, una chica tímida, empollona y recatada que sueña con convertirse en escritora. El día de la graduación se encuentra por casualidad con Dexter, un chico igual de atractivo que arrogante y muy seguro de sí mismo. Emma se rinde a sus pies y esa misma noche nace una amistad llena de complicidad y complejidad. Emma aporta frescura e inocencia a la vida de Dexter y éste consigue que Emma se desmelene y aprenda a vivir el “aquí y ahora”. Sus vidas van por senderos separados pero una vez al año, el 15 de julio, se reecuentran. Se ponen al día y así podemos ver la evolución de los personajes. La de Emma mucho mejor conseguida que la de Dexter. Jim Sturgess trata de hacer creíble las idas y venidas de su personaje, sus desfases con las drogas, sus desastrosos líos amorosos y las continuas meteduras de pata con sus padres, pero no lo consigue. Su trabajo actoral se queda muy lejos del de Anne Hathaway, que demuestra una vez más que las historias con magia y los cuentos de hadas se le dan muy bien.

Luego están las tramas secundarias. No he leído el libro de Nichols, pero sospecho que la historia entre Dexter y sus padres, es mucho más intensa en el libro. En la película es difusa, débil, apunta maneras pero no termina de emocionar. Y con una Patricia Clarkson enferma de cáncer, si no te emocionas es que algo falla…

Hace años descubrí por casualidad Wilbur se quiere suicidar y aquella peli me marcó. Me acuerdo muchas veces de ella, de sus extraños personajes y de las emociones que me produjo verla. También me encantó An education y me supieron a poco sus tres nominaciones al Oscar el año pasado. Definitivamente Lone Scherfig sabe hablar de amor y sabe cómo poner en el espectador ese nudo en el estómago con el que te cuesta mucho evitar la lágrima. La estética es siempre impecable (al margen del cuestionable catálogo de estilismos y peinados de los personajes) y juega con los diálogos como nadie, tratando de encontrar la mayor complicidad entre los personajes. Y lo consigue.

Intuyo que a los seguidores del libro, la película les sabrá a poco, lo de siempre. Y a los ingleses más acérrimos, les chirriará el acento forzado de Hathaway. Pero a mí, que ni soy inglesa ni me he leído el libro, me entretuvo, me emocionó y pasé un buen rato viendo One Day.

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