La crisis económica de los últimos años obligó al cierre de dos históricos aserraderos de la provincia, los de El Espinar y Valsaín. Testigos en ambos casos del crecimiento de estos municipios durante el siglo XX, el descenso de los pedidos de madera y los elevados costes económicos de mantenimiento terminaron provocando su desaparición. Ahora, los organismos públicos de los que dependen intentan relanzar su actividad con nuevas fórmulas de gestión que pasan por privatizar su actividad, lo que marcará una nueva etapa para estas empresas.

En el caso de El Espinar, la antigua fábrica de maderas, creada en el año 1901, tuvo que echar el cierre en 2012 ahogada por las deudas y tras varios intentos del Ayuntamiento, entidad de la que depende esta sociedad, por salvarla. Tras su disolución definitiva a finales de 2013, que dejó a seis personas sin empleo, el Consistorio de El Espinar ha optado finalmente por arrendar sus instalaciones para que se encargue de impulsarla una empresa privada.

Tras varios meses analizando cuál sería la mejor fórmula para ello, el pasado mes de mayo se publicó el pliego para optar a su explotación, aunque finalmente la convocatoria quedó desierta, como confirmaron fuentes municipales a la agencia Ical, por lo que el Consistorio se plantea ahora la modificación de las condiciones para volver a intentar la vía del arrendamiento.

Más allá de la cuantía económica, las trabas por las que el concurso no recibió ofertas se encontraban en algunos de los matices incluidos en el pliego, como los que hacían referencia a la subasta de la madera y otros requisitos, según señalaron las mismas fuentes, que concretaron que durante el periodo de exposición pública sí atendieron numerosas llamadas de empresas interesadas en gestionar la antigua fábrica.

La mayoría de estas solicitudes provenían del norte de España y ninguna de la zona de El Espinar, pese a que el Consistorio prefiera que la gestión de la empresa “quede en manos de alguien del pueblo” y pueda servir de nuevo para revitalizar la economía del municipio.

Con los ojos puestos en el concurso convocado por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales para adjudicar el aserradero de Valsaín, el Consistorio espinariego busca que la extinta sociedad municipal Maderas El Espinar S. A. siga dedicándose a actividades de transformación de la madera, teniendo en cuenta que es propietario de diversos montes de utilidad pública y en la localidad existe personal especializado en trabajos forestales. Por este motivo, una de las posibilidades que se barajó fue la creación de una fábrica de pellets.

El arrendamiento de esta finca, ubicada en la carretera nacional VI Madrid-La Coruña, incluye la disponibilidad de varios edificios (oficinas, nave industrial del aserradero, silo de hormigón, cobertizo para depósitos de gasoil y una nave para el almacenamiento de la madera), así como la maquinaría de la fábrica, entre ella un secadero que se incorporó en el año 2006. Lo único que quedaría fuera del contrato es el espacio que ocupa el punto limpio y otro terreno de mil metros cuadrados donde se encuentran depositados diversos vehículos a instancias de la Guardia Civil y de diferentes juzgados.

Si finalmente se alcanza un acuerdo con alguna empresa, el pliego recoge que el Ayuntamiento percibiría como mínimo 40.000 euros anuales durante los diez años de duración previstos del contrato, que serían prorrogables por dos más. Dada la situación actual y considerando los gastos derivados de la implantación del proyecto, el Consistorio propone la reducción de un 50 por ciento en el importe del coste mensual durante los años 2014 y 2015.

Además, una de las exigencias del Ayuntamiento a los nuevos gestores del aserradero es que, durante la vigencia del contrato, tienen que optar siempre a los procedimientos licitatorios convocados por el Consistorio para la venta de lotes de madera de los montes municipales. Ahora, tras quedarse desierta la primera convocatoria, la intención del Consistorio espinariego es volver a convocar el concurso “lo antes posible” con las modificaciones oportunas para que finalmente pueda lograrse su reapertura.

 

Valsaín, a la espera de una firma

La situación vivida por el histórico Real Aserrío de Valsaín, ubicado en el municipio del Real Sitio de San Ildefonso y que abrió en 1884, es similar a la de El Espinar. Este complejo, que es competencia del Organismo Autónomo de Parques Nacionales, funcionó durante más de cien años, aunque sufrió un incendio en 2005 que ocasionó que estuviera cerrado hasta 2010 y se invirtiera en su restauración más de tres millones de euros.

La crisis también llevó al cierre de este histórico lugar durante el verano de 2012, aunque los empleados fueron reubicados en otras dependencias de Parques Nacionales. En un primer intento por relanzar su actividad, el Ministerio de Agricultura convocó un concurso para su arrendamiento en el año 2013 al que optó una propuesta de empresarios locales que finalmente no fraguó por problemas con los avales necesarios.

Ante esta situación, el Gobierno volvió a sacar el pasado mes de febrero la licitación, “por cero euros”, del arrendamiento y explotación del aserradero real por diez años, prorrogable por otros diez, aunque las bases incluían que al interesado se le exigiría “una garantía definitiva del cinco por ciento del valor contable actual de la maquinaria del aserradero, que supone una cantidad de 95.618 euros”, así como la certificación de solvencia económica, financiera, técnica y personal.

Finalmente, en el mes de abril, el Ministerio anunció la adjudicación del Real Aserrío a la granjeña Auténtica Generación Distribuidora, que se podría dedicar a la comercialización de pellet y el tablón de pino de Valsaín. Sin embargo, pese a este avance, fuentes de la empresa aseguraron a Ical que, de momento, el contrato no se ha firmado y no han recibido comunicación alguna del Organismo Autónomo de Parques Nacionales para poner en marcha el proyecto que plantearon para recuperar su actividad y con ello, la creación de nuevos empleos en el municipio.

Así, tras haber pasado varios años desde que cerraron sus puertas, tanto la antigua fábrica de maderas de El Espinar como el Real Aserradero de Valsaín siguen esperando la llegada de nuevas ideas que permitan recuperar un sector que siempre ha estado muy ligado a estos pueblos y a sus tradiciones.