El presidente de la Confederación de Sindicatos Independientes de Cajas de Ahorros (CSICA), Félix Torquemada, considera imprescindible que el sector acometa un proceso de reestructuración, para poder afrontar con garantías de futuro la crisis financiera que atraviesa. Torquemada alerta del proceso de privatización que amenaza al modelo de cajas y defiende a ultranza el mantenimiento de la naturaleza jurídica de estas entidades por su servicio a la sociedad. El dirigente sindical valora el inicio del proceso de fusión entre Caja España y Caja Duero en la Comunidad y asume que deberán contener las expectativas de los trabajadores para que salga adelante, durante la negociación del Plan Laboral. Asimismo, aboga por despolitizar las cajas y por acabar con el veto de las autonomías a las fusiones interregionales porque, asegura, “si se dejase a las cajas actuar libremente, muchas buscarían fusiones con las de otras comunidades”.

 

¿Es necesario el actual proceso de fusiones de cajas de ahorro?

Éramos conscientes de que esto tenía que ocurrir. La crisis del sector financiero unido al problema del sector inmobiliario ha creado un problema de liquidez en las entidades. Había que aprovechar el momento, hacer de la necesidad virtud y reordenar el sector. No tenía mucho sentido que el sistema de cajas de ahorro siguiera teniendo cuarentaitantas cajas. Pero habría que hacerlo de manera ordenada, pacífica, buscando la eficiencia, y no desde los criterios políticos que muchas veces se dan. Esa es la cuestión y ese es el problema. Reordenación del sector sí, pero según y cómo. CSICA ante las fusiones nunca ha sido dogmática, no decimos ni sí ni no a las fusiones, sino sí o no a determinadas fusiones en determinadas circunstancias.

 

¿Qué criterios defiende su organización para apoyar o no una fusión?

Siempre hemos puesto cuatro condicionantes: pervivencia de la naturaleza jurídica de las cajas, que ahora está en cuestión; viabilidad del proyecto de futuro, mantenimiento de niveles de empleo y pacto laboral con los empleados. Con esas premisas entenderíamos si es buena, mala o regular. Aún así, creemos que hay que hacerlas. Quizá las cajas están siendo demasiado lentas y algunas con una visión poco amplia se están negando y se pueden ver sometidas a un proceso inducido más allá del que a ellas les gustaría.

 

¿Por qué lo bancos españoles han capeado la crisis mejor?

A los bancos les pasa, pero se habla menos. No les pasa a los grandes bancos. En cualquier caso, el problema de las cajas es que están muy cerca de la sociedad y del sector inmobiliario, y esa crisis le ha afectado mucho más que a la banca. En general se han perdido unas elementales normas de prudencia, porque no puedes dar el 120 por ciento de lo que vale una cosa. En esto ha habido una huida hacia delante, porque todos eran conscientes de que no se podía mantener, pero quién era el primero que cortaba, cuando los demás a su alrededor lo estaban haciendo. En ese sentido, los consejos de administración de los bancos son más rigurosos que los de las cajas.

 

Parece que uno de sus peores temores es un proceso de privatizaciones de las cajas

Las cajas son entidades privadas, con componentes muy especiales, pero entidades privadas. Cuando hablamos de privatizar es que se quieren convertir en sociedades anónimas. Un intento fueron las cuotas participativas, contra las que estuvimos. El problema es que inyectan liquidez, pero hasta cuándo se pueden mantener sin derechos políticos. Quien pone dinero en un negocio quiere poder tener algo que decir. Sin embargo, a lo mejor tenemos que reordenar el discurso, porque a la vista de la situación actual ese puede ser un mal menor.

 

¿Se refiere al caso de Caja Castilla-La Mancha?

Hemos sido la primera voz sindical que ha alertado sobre la desaparición de una caja, así de crudo. Es inquietante que un competidor directo como es la banca, a través de un banco muy concreto, diga que le parece bien la operación entre CCM y Cajastur, cuando se ha maquillado mucho y es la primera desaparición de una caja de ahorros de este país. La operación la podían haber hecho con el Banco de Santander, con el BBV o con el Popular, lo que hubiera sido escandaloso.

 

¿En qué sentido habla de maquillaje?

Se trata de abordar el proceso a través de una caja de ahorros donde parece que todo queda dentro, la caja no desaparece, la obra social continúa, y no es verdad. Caja Castilla-La Mancha pierde su actividad financiera y qué es una caja de ahorros sin actividad financiera. Podrá tener el nombre, pero será una cáscara vacía. Además, con qué beneficios se va a desarrollar la obra social, con el que le va a aportar unas acciones que tiene en un banco y a través de una Fundación. No es la obra social de una caja de ahorros. Todo eso se vende de aquella manera, incluso por el presidente de Castilla-La Mancha, para decir que no pasa nada, pero no es cierto, desaparece, salvo que en la asamblea se vote no.

 

¿Están dispuestos a entrar en un debate sobre la pervivencia o no del modelo de cajas de ahorros?

Como Csica, no nos interesa este debate. Las cajas de ahorros han hecho su labor en este país y la pueden seguir haciendo. Han llevado crédito allá donde las entidades financieras más sujetas a la necesidad de resultados no han querido llegar y han estado muy cerca de los particulares. Sin las cajas, existiría exclusión financiera en este país. Las cajas tienen un modelo, sirven a la sociedad, reparten dividendos a través de su obra social y, por lo tanto, el modelo es bueno y viable. En los últimos años han ganado cuota de merado, son más del 50 por ciento del sector financiero, y por eso son un enemigo mayor para sus competidores, que son la banca. La situación en Castilla-La Mancha se ha dado en parte por un problema de mala gestión política, porque se han dado cerca de 1.000 millones en préstamos a miembros del consejo o afines, eso no se puede mantener.

 

¿La profesionalización y, por tanto, la despolitización en la gestión de estas entidades es básica?

 Sin duda, pero los partidos al final tienen el control y gestionan las cajas. Decir que como las cajas no son de nadie tienen que ser de la sociedad y la sociedad son los partidos, es una tesis que no comparto. La sociedad son las entidades de interés general, los impositores, los empleados y aquellas instituciones que la sociedad ha elegido, pero al final quienes están son los partidos, que presentan listas como partidos políticos, como impositores, muchas veces manejan a los sindicatos y, al final, tienen el control y gestionan la caja. Quizá no sea muy bueno que sean los partidos quienes dirijan por dónde debe ir la obra social, pero al menos es necesario que haya beneficios para que pueda haber obra social. El problema es que los partidos se entrometen en la gestión de la actividad financiera y al final el resultado es poco beneficio.

 

¿Cómo profesionalizar las cajas?

Si lo que queremos es profesionalizar las cajas, lo que hay que hacer es dar más peso a los profesionales, que son los empleados. Esta Comunidad está entre las que mejor porcentaje tienen de representación de empleados, pero evidentemente hay que quitar peso político, es necesario.

 

¿Cómo valora el proceso que lanzó el Gobierno regional en Castilla y León para integrar las seis cajas de ahorro de la Comunidad?

El proceso en Castilla y León empezó regular, porque lo normal es que estos procesos se originen dentro de las entidades. Que sean las cajas las que digan que ante esta situación tienen que ordenar el sector, buscar una mayor competitividad y elementos para conseguir más liquidez. Sin embargo, aquí las cajas no se han movido después de mucho tiempo, hasta que fue la Junta quien empezó a impulsar todo esto. No tengo por qué dudar de que la Junta lo hiciera desde los más estrictos criterios económicos, pero no deja de ser una entidad política y sospecho de que primero los intereses son políticos. Quería una gran caja regional, lo que podía ser bueno o no.

 

Sin embargo, después fueron las propias cajas las que tomaron las riendas y al final sólo se han quedado dos

Si. Después adoptaron el proceso las cajas y ni por esas. Primero se intentó una fusión de dos, porque no había otra posibilidad, y después se incorporó Caja de Burgos, que supuso un retroceso, porque hubo que hacer nuevos estudios y, a última hora, se descolgó. Caja Duero y Caja España van a seguir, algo que es razonable y es bueno.

 

Queda claro que CSICA valora positivamente este proceso

Es bueno, tiene que seguir y pediría que se aborde con celeridad, porque cuanto más rápido se haga y menos se deje secar será más fácil que salgan adelante.

 

Ustedes se sentarán en la mesa de negociación del Plan Laboral. ¿Qué postura va a mantener el sindicato?

La garantía del empleo va a ser fundamental. No quiere decir que no tenga que haber salidas razonables y pactadas de empleados. Ahora Caja España y Caja Duero tienen mucho más volumen de empleados que cuando nacieron de otro proceso de fusión. Esta es una operación de futuro. Habrá que buscar medidas no traumáticas, jubilaciones anticipadas, bajas incentivadas… El pacto laboral debe contemplar las condiciones de los empleados y éstas no son las fusiones de hace años, donde había más alegría en los mercados. Habrá que ser muy prudentes a la hora de pedir. No podemos pedir equiparaciones al alza. Se trata de mantener las cajas y dar viabilidad al proyecto, lo que requiere, no sacrificios, que sería rebajar salarios, pero sí que las expectativas se contengan. La gente piensa que va a igualarse a la que más gana y menos trabaja y hoy en día no es posible. Habrá que intentar homogeneizar las condiciones de los trabajadores de la nueva caja, pero con criterio y con prudencia.

 

En cuanto al cierre de oficinas, ¿cómo lo abordará su organización?

Se deberá producir razonablemente. Eso generará un excedente de personal que habrá que reordenar en otros sitios, teniendo mucho cuidado con la movilidad geográfica, que está muy tasada en convenios colectivos. No se si a la vista de esta situación concreta habrá que pactar algo por encima de lo que el convenio establece, pero siempre negociado y voluntario, con fórmulas que faciliten que el trabajador se pueda ir más allá de los 25 kilómetros que el convenio le permite a la caja.

 

¿Qué ventajas competitivas tendrá la gran caja?

La mayor ventaja de un gran caja en este momento es poder acudir a los mercados mayoristas. Es tener un nombre y un respaldo para poder acudir y recapitalizarte. Es lo fundamental ahora mismo, porque nos encontramos en un problema de liquidez, que puede generar otro de solvencia.

 

¿Comparte que el tamaño perjudica el carácter territorial de una caja?

¿Está más pegada a la sociedad una cajita pequeña que una grandes? No necesariamente. Ese sentimiento de que es mi cajita, es de mi pueblo, es un sentimiento que hay que superar. Al final puede que mañana ni tengas cajita, ni tengas nada.

 

Tiene conocimiento de que existan negociaciones para la fusión del resto de entidades de la Comunidad

Existen exploraciones. Caja de Burgos es consciente de que continuar en solitario no tiene ningún sentido. Si fuera de la Comunidad no puede porque la Junta se lo impide, pues tendrá que mirar dentro. Sin embargo, Caja de Ávila, de Burgos y de Segovia no dejan de ser tres cajas que juntándose van a representar la mitad que Caja España y Caja Duero. No es un proceso que tenga mucha viabilidad de futuro, pero bueno, están hablando.

 

¿Cómo resolver ese muro que constituyen el peso provincial a cualquier proceso de fusión?

Es un problema muy difícil de resolver. Si pensáramos en la viabilidad de un proyecto de caja, esto sería sencillo. Pero miramos más el interés personal de algunos, que tener una visión global de lo que se tiene entre manos. Cuestionar una fusión por dónde va a estar la sede, quién va a ser el presidente o el director….. el reparto de poder se hará después y ya veremos. Primero es si hace falta esta fusión, si es bueno y es viable y si hace que esta Comunidad pueda tener una caja fuerte que siga prestando servicio a los castellanos y leoneses, y que los empleados de las cajas tengan un proyecto de futuro, estable, sin sobresaltos. Sí, pues acometámoslo. El tema de las presidencias, es un tema que vendrá después. Los máximos responsables de las cajas deberían pensarlo.

 

¿En solitario tienen alguna posibilidad?

Estas cajas solas, hoy en día no es posible que sobrevivan. No quiere decir que estén en una mala situación, pueden estar en una situación saneada, pero el mercado hoy en día requiere volumen, tamaño, porque hay que inyectarse liquidez. No es lo mismo ir con una gran marca que con una casita pequeña a los mercados exteriores. Ese es el problema.

 

Frente a la defensa de su solvencia que hacen las más pequeñas para evitar el proceso de fusión, ¿quién debería decidir?

El Banco de España debería ser el que decidiera si una caja es viable por si sola y ya ha dicho a Caja de Burgos que le está estudiando y si decide que no provocará fusiones más bien inducidas, lo que será peor que a mutuo propio teniendo elementos que compartir.

 

La solución estaría en las fusiones interregionales.

El problema entre cajas de una misma región es que hay una duplicidad tremenda de oficinas y, por lo tanto, unos excedentes tremendos de personal. Es verdad que eso supone aligerar costes, pero a un costo humano importante. Todo eso hay que pensarlo. A lo mejor es más interesante mirar una caja más allá de tus fronteras, y que tenga una complementariedad con la tuya, pero ahí tenemos los vetos autonómicos. Con eso de que las cajas no son de nadie, se han puesto en manos de algunos, que no quieren que se desequilibren los pesos en los consejos de administración.

 

Cree entonces que estas entidades estarían dispuestas a explorar esta vía pese a las indicaciones de restringir las operaciones al territorio regional

Si se dejase a las cajas actuar libremente, muchas buscarían fusiones con cajas de otras comunidades, porque serían más complementarias en su red de oficinas. Lo que pasa es que los políticos piensan que es una herramienta al servicio de la sociedad que no les gustaría que se les fuese de las manos. El miedo es más de los políticos que de los gestores de las cajas.

 

¿Cómo va a ser la foto final del mapa del sector de las cajas de ahorro en España?

Es muy difícil de decir. Sería jugar a ser futurólogo, pero creo que en este primer proceso deberían quedar 25 como mucho. Algo más de la mitad podría ser razonable. Pero seguramente en cinco o seis años se deberá acometer otro proceso, y creo que la foto final si podría ser de un tercio. En ese último proceso el veto autonómico tendrá que desaparecer. No tendrá sentido ni posibilidad cuando sólo quede una o dos cajas en una autonomía.

 

¿Y la foto ideal para Castilla y León?

Para la Junta con una, aunque yo he defendido que dos. Lo que pasa es que no tendría mucho sentido que una tuviera 50.000 y otra 26.000 millones en activos, como lo que se plantea en la actualidad. Yo defendí que dos, pilotando una en Caja España y otra en Caja Duero. Fue un intento que se abordó en otro momento y no se llegó a nada porque no había la necesidad que hoy creo que existe.