Es la historia de una evolución, de un pintor que se forma tras sus experiencias y vivencias personales. Un camino que se va construyendo paso a paso tras las vueltas que da la vida. Desde que el lenguaje de Mon Montoya, se identificara en un principio con las vanguardias españolas, y por el mestizaje y el afán de recuperar el tiempo perdido; rasgos comunes a los artistas españoles de su generación; mucho ha ido cambiando a través de los años el estilo inconfundible de este pintor, que vuelve al escenario pictórico español con una nueva exposición en la Galería Kaibide de Madrid, que podrá visitarse del 10 de febrero al 2 de abril.

La reinterpretación plástica de algunos sucesos de su infancia le sirve Montoya para explorar la dimensión sensible de la memoria infantil. Son pinturas habitadas por numerosos personajes, transparentes, planos, sumarios y maleables, protagonistas de fábulas pictóricas llenas de ironía, humor y ternura. En el caso de Mon Montoya se resume plásticamente en la reducción del número de figuras y en su mayor tamaño.

Sus experiencias personales hacen que el espacio se haga cada vez más proyectivo y aparezca un nuevo elemento organizador: una figura yacente en primer plano, que vendría a ser una suerte de autorretrato. Son años de viraje hacia la abstracción, de cromatismo más oscuro, de una presencia cada vez más enfatizada del simbolismo y del predominio de la geometría en detrimento del antropomorfismo. Las figuras, cada vez menos figurativas, expresan se convierten en toda una entidad descriptiva y narrativa.

La pérdida de dos de sus seres queridos, hacen que la melancolía y la tendencia introspectiva estén aún más presentes en las obras que realiza, momento que coincide con la construcción de su nuevo estudio en una pequeña localidad próxima a Segovia. Desde este lugar de retiro va afirmándose una nueva actitud, caracterizada por un cierto distanciamiento escéptico frente a la vida y a las nuevas corrientes estéticas. Fueron momentos de ensayos, avances y retrocesos, tanteos en busca de la definición de un lenguaje plástico propio y nuevo.

El pintor, hijo adoptivo de Segovia, con su taller en Palazuelos de Eresma, realizó sus primeros estudios artísticos en las Escuelas de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Ciudad Real y Madrid. Fue profesor suyo, entre otros, el gran artista clásico manchego Antonio López Torres.

Durante su estancia de seis meses en Lugano, podrá empaparse de diferentes estilos e influencias y en 1971 decide ingresar en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, dónde obtendrá la licenciatura en 1975. Es en la Galería La Casa del Siglo XV de Segovia, donde tiene lugar la primera exposición individual de Montoya, sala a la que volverá en 1977 para exponer “Personajes de mi historia… y fin”, una muestra que significa el fin de un largo proceso de búsqueda de un lenguaje propio.

Montoya puede presumir de haber expuesto, entre otros lugares en París, en la XI Bienal de París en 1980 junto a Rafael Baixeras, dónde dos de sus grandes telas serán adquiridas por el Estado español para ser alojadas en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid y que ahora pertenecen a los fondos del Museo Reina Sofía. Además, en 1981 participa en la exposición itinerante “Spanish Art Tomorrow”, que viaja por varias ciudades importantes de Estados Unidos.

En el 1998, el artista retorna a La Casa del Siglo XV de Segovia con “Tardes cárdenas” y en el año 2000, la galería Almirante de Madrid reúne, bajo el título “Uno”, una muestra de sus últimas obras. En ellas reafirma su actitud introspectiva, instalándose en lo que cabría llamar un «diálogo con las sombras».

En el año 2002, y por mediación del Museo Esteban Vicente de Arte Contemporáneo de Segovia, viaja a Estados Unidos gracias a una beca otorgada por la Fundación Yaddo, con una muestra que refleja el contraste entre su apacible lugar de trabajo y la destrucción de las Torres Gemelas, que inspira la obra que lleva el título genérico de “The Bird House” (2002). Las casas de los pájaros reemplazan a la ciudad destruida, acogiendo a todos los espíritus aniquilados. Son piezas que reflejan la depuración y contención de los gestos, la reorganización, geometrización y racionalización de las composiciones: un universo plástico en el que se observa un evidente componente narrativo.

Las piezas realizadas durante 2003, compuestas por redes y tormentas de trazos, están, no obstante, llenas de preciosismo y delicadeza. Es una época en la que su pintura se condensa con infinitas sensaciones y reflexiones. Se produce en su creación un trayecto de ida y vuelta de la realidad a la abstracción. En 2006, la exposición “La gran capea”, dedicada a su único hermano, Federico, fallecido en Petra (Jordania) unos meses antes y con el que acostumbraba a asistir a las corridas de toros, sirve a Montoya para introducir el tema de la tauromaquia como metáfora de la lucha entre la vida y la muerte.También encuentra un medio para describir ciertos rasgos de la idiosincrasia española que acaso confieren un carácter singular a nuestro arte. Series como “La gran capea nacional”, (una de estas obras es adquirida por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía), o “La caída, metáfora del fracaso”, son un exponente de esta nueva orientación en su trabajo.

Durante todo el año 2007 y parte del 2008 realiza varias series de obras de evidente contenido dramático, en las que reinterpreta sin descanso algunos temas, como el Descenso y la Piedad, ya tratados por los maestros clásicos, modernos y actuales.

Su trabajo actual intenta recobrar cierto optimismo e ironía. Estampas, lecturas y observaciones varias, dibujos y reflexiones suscitados por los viajes a otros continentes y el conocimiento de otras civilizaciones son el punto de partida de sus series más recientes Destacan las series “Paraíso”, “Paraíso para contentos”, “Paraíso de Cenizas” y “El árbol del rescate”, realizadas en 2008 y 2009.

Ha participado activamente en numerosas exposiciones colectivas y eventos artísticos organizados en Extremadura, Castilla la Mancha y Castilla y León, y representado a España en exposiciones individuales y colectivas celebradas en diferentes países del mundo.