Aunque todo el mundo es consciente de la posibilidad de llegar a una ruptura sentimental, muchas veces cuesta tanto superar la pérdida que se requiere de una ayuda externa. Esto es precisamente lo que hacen en el taller ‘Me separo, ¿y ahora qué?’, impulsado desde una asociación de vecinos de Salamanca, ZOES, y que nació hace seis años para dar respuesta a una necesidad, la de “curar” las heridas del corazón, porque hasta ese momento no había un lugar donde hacerlo de forma profesional y de la mano de especialistas que cubren todos los ámbitos a los que afecta la separación.

De hecho, una de las impulsoras de la iniciativa, la trabajadora social y presidenta de ZOES, Inmaculada Cid, explica que cada vez más llegaban a la sede de la asociación personas que querían “aprender a cocinar”, porque se habían separado y querían además ocupar su tiempo.

Ahí fue, añade, cuando se dieron cuenta de la necesidad de crear este programa por el que ya han pasado 80 personas en total y que poco a poco han ido “perfeccionando”, gracias a la experiencia de los propios participantes.

 

Objetivo: superar una separación

Cuando entras en la sala donde se celebran los encuentros, lo primero que te sorprende es el buen ambiente que se respira, cargado sobre todo de buen humor. No es lo que esperas encontrar, aunque se entiende que es a lo que se aspira, por lo que enseguida te das cuenta de que estos participantes ya han pasado con éxito por el taller.

Uno de ellos, Paco Sierra, confiesa que cuando inició su separación se encontraba “muy afectado, hundido” por la situación, pero tras iniciar las sesiones asumió que es algo que le ocurre a “todo el mundo” y esto ayuda a “normalizarlo” y sobre todo a aceptar finalmente que también te ha ocurrido a ti. En estos encuentros, añade, lograba sin saber porqué abrirse a los demás y reconoce que contaba cosas que no le había contado a nadie más, sin pudor.

Sierra destaca que ahora su vida “se ha normalizado bastante”, también gracias al apoyo de un amigo que estuvo apoyándole y que también había pasado por esta experiencia. Por eso, con una sonrisa sincera, asegura que recomienda esta experiencia a “todo el mundo” y como ejemplo del cambio que ha experimentado en su vida, señala que antes del taller “no hubiera salido en la foto” y quiere dirigirse directamente a los hombres, porque considera que acuden menos a este tipo de iniciativas, para decirles que se “atrevan”, porque merece la pena. 

La Paco es una historia con final feliz, porque aunque todos recalcan que el objetivo del taller no es el de “ligar”, al superar su ruptura ha conocido a una persona especial, dentro del mismo grupo.

Aunque Joaqui no quiere dar su apellido, por cierta timidez, a la hora de contar su experiencia lo hace con total seguridad, porque cree que la ayuda que recibió ella puede servir a otras muchas mujeres que desconocen este tipo de talleres.

Nada más separarse, relata, una buena amiga la apuntó “directamente” y sin preguntarle al taller de Zoes y sin aceptar discusión le explicó cuando tenía la cita programada, ya que hacen una selección de los participantes para comprobar que cumplen con el perfil que más requiere de esta ayuda. Esta mujer recuerda como el primer día que acudió a la reunión fue “un poco reacia” a hablar de si misma y optó por escuchar a los demás, hasta comprobar que en ese lugar, si se sentía a gusto.

Ambos coinciden en que al principio sintieron como su vida caía “al fondo de un pozo”, no comprendían porqué había cambiado su situación personal, pero los pensamientos negativos que eran inevitables en un primer momento, fueron transformándose en ideas más positivas que les devolvió las ganas de vivir.

“Realmente estos sentimientos están generados por una cuestión educacional”, opina Joaqui, para agregar que si se les hubiera educado de otra manera, con otro concepto de familia, no se sentirían de esta forma. Las nuevas generaciones tienen otro concepto, antes te casabas y ya no te separabas por el miedo al que dirán, debaten.

Por su parte, la psicóloga Mayte Vega, recalca que éste es un programa de orientación y apoyo psicosocial destinado a personas separadas, divorciadas o en proceso, que vivencian la pérdida de la pareja como un estado negativo de bienestar físico y psicosocial. En el programa se trata de proporcionar las estrategias adecuadas para que las personas logren una mayor normalización de su situación.

Además, se pretende disminuir los efectos negativos que las situaciones de separación y divorcio producen en la salud física y psicosocial y, de forma indirecta, en el bienestar de familiares, como es el caso de los hijos.

Y por último, a través de la creación de un grupo social “capaz de suministrar ayuda psicosocial para superar la separación de forma positiva”, aspiran a que los participantes superen la separación de forma positiva.

 

Éxito

El programa está dirigido y coordinado por un equipo interdisciplinar formado por una Psicóloga Comunitaria de la Universidad de Salamanca (Mayte Vega) y una Trabajadora Social de ZOES (Inmaculada Cid). También participa una orientadora de grupo que es Psicóloga (Ana García), un Mediador Familiar (Paco Iglesias), un risoterapeuta (María Fraile) y un abogado (Jesús Iván González) .

Se forman grupos de intervención constituidos por un máximo de 12 personas en cada uno. Se trabaja con este número de personas con el fin de que el grupo sea manejable, de lograr cohesión social entre sus componentes, de atender las necesidades de todos, y de favorecer la comunicación, el intercambio y la reflexión conjunta.

Está organizado en 14 sesiones quincenales de hora y media de duración y en dos sesiones de re-encuentro a los seis meses y al año.

En estas sesiones, se abordan, por ejemplo, las falsas creencias y los mitos que se tienen sobre la separación y/o el divorcio, la gestión personal de los nuevos propósitos de vida. las emociones positivas y negativas que se tienen, la mediación familiar, los problemas jurídicos derivados o cómo ayudar a los hijos a adaptarse a la nueva estructura familiar.

Las estadísticas realizadas en este tiempo, apuntan que el 46 por ciento de las personas que han acudido en busca de ayuda son quienes han tomado la decisión de la separación, lo que quiere decir que “ambos lo pasan mal”, al contrario de lo que se pueda creer, mientras que en el 43 por ciento fue la otra pareja. El resto, decidió separase de mutuo acuerdo.

En cuanto al nivel de satisfacción de los participantes, señalan que entre el 80 y el 90 por ciento han afirmado que el programa les ha resultado útil para superar la situación, según los estudios que cada edición realiza la Universidad de Salamanca para comprobar él éxito de la convocatoria. Además y debido a su utilidad, la Junta de Castilla y León ha editado unas guías con la información de este taller, por haberse demostrado la importancia de contar con este tipo de ayudas para superar un período complicado, como es el de la ruptura matrimonial.