El índice de pobreza en Castilla y León alcanza un 23,5 por ciento de la población en la actualidad, por encima de la media nacional establecida en 21,8 por ciento. Casi una de cada cuatro personas sufren riesgo de pobreza en la región, según los datos del informe elaborado a iniciativa de Cáritas Segovia con el equipo de Estudios y Desarrollo Social Institucional de Cáritas Española. La cifra supone un aumento de un 4,2 por ciento, respecto al año 2009 cuando el índice se situaba en el 19,3 por ciento.

Los datos extraídos señalan que más de 38.000 personas en Segovia se encuentran por debajo del umbral de la pobreza, incrementándose en más de 7.000 personas durante los dos últimos años, como explicó Raúl López, sociólogo de Cáritas Española. Además, la intensidad de la pobreza en Castilla y León pasó del 6,6 por ciento de 2009 a un 9,1 por ciento en 2011, “alcanzando el índice más alto de la última década”.

El estudio presentado junto a la presidenta de Cáritas Segovia, Concepción Díaz, desvela además que la tasa de pobreza severa alcanza en la Comunidad un 6,8 por ciento. El dato, que informa de aquellos hogares unipersonales que ingresen menos de 313 euros al mes o 470 euros en hogares con un padre o madre y un hijo, supera la media nacional establecida en un 6,4 por ciento. En Segovia, la cifra afecta a más de 11.000 personas.

El estudio, que toma datos oficiales del padrón municipal de habitantes, encuesta de condiciones de vida, censo de población y vivienda o encuesta de población activa del Instituto Nacional de Estadística (INE), indica además el descenso progresivo del gasto medio en los hogares de Castilla y León en un 2,5 por ciento entre los años 2006 y el 2011. “Una primera manifestación de los efectos de la crisis”, explicó López.

En el capítulo de tipo de gastos, Cáritas destacó el incremento de aquellos gastos destinados a vivienda (23,5 por ciento) y salud (18,6) mientras disminuyen los del equipamiento y mobiliario del hogar (29,1) así como los artículos de vestir y calzado (26,4). Según los datos ofrecidos, en 2011 los castellano leoneses dedicaron más de un 30 por ciento de sus ingresos a pagos relacionados con la vivienda, lo que contrasta con el 15 por ciento que se destinó a la alimentación como una “pesada herencia de la burbuja inmobiliaria a través de la crisis”.

En el caso de Segovia la renta media de los hogares, ligeramente inferior a la media nacional, disminuyó desde el año 2009, situada en 24.971 euros; a los 23.534 euros del 2011.

 

Paro y exclusión social

Especialmente “pesados” se hacen los factores del paro de larga duración y el número de habitantes parados en los hogares a la hora de estudiar la problemática de la exclusión social. En Castilla y León, según la tasa AROPE formulada por la Unión Europea, el 26,6 por ciento de la población se encuentra en riesgo de exclusión social, lo que condiciona en Segovia la vida de más de 43.000 personas.

Un 46,8 por ciento de los parados de Castilla y León son considerados de larga duración. La cifra aumentó notablemente desde el año 2009, cuando un 10,9 por ciento de los parados se encontraban en situación de desempleo durante más de un año. Además, el paro de muy larga duración, personas que no han trabajado en dos años, alcanza ya al 24,8 por ciento de los desempleados de la región.

Respecto al desempleo de todas las personas activas del hogar, Castilla y León registra un 10,3 por ciento de los hogares, lo que en Segovia se traduce a que más de 6.000 hogares sufren esta situación. Aunque la tasa es inferior a la del conjunto nacional situada en 13,3 por ciento, la evolución de la región ha experimentado un incremento muy notable desde el 3,8 por ciento registrado en 2008.

Respecto a los indicadores de privación material estudiados para la provincia de Segovia, el estudio desvela que un 21,9 por ciento de los hogares no puede afrontar gastos imprevistos o un 29,9 por ciento no puede permitirse una semana de vacaciones al año. En total, son casi 10.000 hogares (15,2 por ciento) los que tienen serias dificultades económicas para llegar a fin de mes.

 

 

Alimentación, empleo y escucha

Las personas atendidas a través de Cáritas Segovia, colaboradoras con el propio estudio, reclamaron como necesidades principales la alimentación (7,9), el empleo (7,6) y la escucha (7,1). Raúl López destacó la necesidad del apoyo psicológico al amplio espectro de personas en riesgo cuya petición inmediatamente posterior es la vivienda (6,6). Asimismo, apuntó que son precisamente estas demandas últimas las que no pueden ser cubiertas y que cada vez se pronuncian en mayor grado debido a la situación de desempleo y la limitación de las prestaciones sociales.

Entre la población atendida, el perfil de personas más vulnerables son parejas con hijos, personas entre 45 y 64 años desempleados, así como aquellos que han perdido su vivienda, carecen de ingresos y las personas extracomunitarias irregulares. Los perfiles que más ayuda demandan en los últimos tres años son parejas con hijos, personas de 30 a 44 años desempleados, aquellas con alto riesgo de perder la vivienda y que cuentan con ingresos procedentes de servicios sociales o de renta mínima, todos con nacionalidad española; así como las personas extracomunitarias con irregularidad sobrevenida.

Agentes sociales, instituciones y las diferentes delegaciones de Cáritas en la provincia de Segovia se involucraron para llevar a cabo este estudio coordinado desde el equipo de Estudios y Desarrollo Social Institucional de Cáritas Española, quienes no descartan la posibilidad de llevarlo a cabo en otras provincias.

 

Cáritas Segovia

Durante el año 2012, Cáritas Segovia atendió a un total de 2.182 personas en los diferentes programas que se desarrollan tales como atención primaria, infancia y juventud, mujer, empleo, sin techo, parroquias, mayores, asesoría jurídica, piso de acogida, toxicomanías, prisión y prevención.

Además, la organización completó sus servicios con un ropero que atendió a 2.586 personas. Del total de las personas más de 11 por ciento fueron atendidas por primera vez durante al año pasado.

En este sentido apuntaron a los grupos más vulnerables desde el comienzo de la crisis, a familias unipersonales que han perdido su empleo tras el inicio de la misma, las familias monoparentales, recientemente separadas y con viviendas perdidas o con riesgo, familias cuyo sustentador principal es un autónomo con más de 50 años y con altos niveles de endeudamiento, familias compuestas por jóvenes recientemente independizadas o familias llegadas a la provincia en la última década con desarraigo con hijos preadolescentes o adolescentes.