Un grupo de profesionales sanitarios del SUAP y de Segovia Rural hemos hecho llegar al Gerente de Atención Primaria y al Delegado Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia nuestras reflexiones sobre la reapertura de los subcentros de guardia de Atención Primaria. Hasta el momento no se ha recibido respuesta alguna a la misma.

En la carta se señalan las siguientes cuestiones:

– la falta de evaluación sobre lo que en su día supuso el cierre y sobre lo que supone la reapertura de centros

– la única justificación de la medida se basa en un acuerdo parlamentario, no en una decisión de la administración sanitaria que hubiera contado con la participación de los profesionales

– la oportunidad que ha perdido Sacyl de hacer una planificación adecuada, con criterios sanitarios y de población de la atención sanitaria tanto urgente como ordinaria

Esta es una carta abierta apoyada por varios médicos y enfermeras de atención primaria y especializada de Segovia, la Sociedad Castellanoleonesa de Medicina de Familia (Socalemfyc), Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) Segovia, los sindicatos UGT y SATSE, Marea Blanca y Foro Social de Segovia.

Recientemente hemos conocido la instrucción del Gerente de Atención Primaria por la que van a reabrirse a partir del 30 de agosto de 2013, en horario completo, los Centros de Guardias Médicas que se cerraron en horario nocturno el pasado mes de octubre; esta modificación se justifica por el acuerdo alcanzado en las Cortes de Castila y León entre los grupos popular y socialista para volver a la situación previa al 1 de octubre de 2012, acuerdo que se ha alcanzado sin contar con los profesionales (colegios profesionales y sindicatos) y sin haber hecho ninguna evaluación técnico-sanitaria ni una planificación coherente de la atención continuada. Simplemente se abre lo que se cerró. La única explicación que se nos ocurre es el miedo de los partidos políticos a la movilización ciudadana, que ha visto el cierre de centros sanitarios como una pérdida de derechos y de prestaciones esenciales y que ha llevado a la población a hacer públicas sus protestas. Sería muy interesante conocer el texto completo del acuerdo, y qué previsiones tiene.

Hay que recordar que Sacyl justificó entonces esta medida por la necesidad de ahorro en las administraciones públicas y que coincidió con otros recortes en los servicios públicos a los ciudadanos y en las retribuciones y derechos de los trabajadores públicos (reducción de días de permisos, ampliación de jornada laboral, eliminación de la manutención -comida y cena- de los sanitarios de guardia, reducción de los servicios de limpieza de los centros sanitarios…). Además, los responsables de la Gerencia Regional de Salud, de la Consejería de Sanidad y sus correspondientes portavoces locales, el Delegado Territorial de la JCyL y los Gerentes de Area y de Atención Primaria, afirmaron entonces que estas medidas iban acompañadas de una evaluación de la situación sanitaria buscando una mejor distribución de los recursos y, en ningún caso, un recorte de derechos o prestaciones. Entonces, ¿por qué este cambio de criterio?. Es cierto que los centros cuyo horario se restringía pertenecían a zonas básicas de salud (ZBS) en las que ya existía un centro de salud prestando asistencia 24 horas. Esta situación supone una anomalía de partida, ya que una adecuada organización sanitaria implica un Centro de Salud para atender a una población en un territorio limitado a la ZBS, y ésta se define por el número de habitantes (no debería contar con más de 25.000 habitantes) y por la dispersión (el acceso por los medios de transporte habituales no debe suponer más de 30 minutos). Estos criterios fueron establecidos en el Decreto de Estructuras Básicas de Salud de 1984 y en la Ley General de Sanidad de 1986.

La existencia de Centros de guardia diferentes del centro de salud refleja, a nuestro juicio, una mala planificación sanitaria y, en muchos casos, es evidente la motivación política en el establecimiento de los centros, sin atender ni a criterios sanitarios ni de ordenación del territorio, si no a los intereses de caciques locales.

Es en pleno verano cuando se anuncia un pacto en las Cortes de Castilla y León entre PP y PSOE para volver a abrir los centros de guardia, aprovechando la relajación en el objetivo de déficit para las Comunidades Autónomas. Nos resulta difícil de entender la capacidad de la administración sanitaria para revocar decisiones sin más análisis. Por ejemplo, en la provincia de Segovia, en verano los pueblos están llenos de personas que acuden a las fiestas patronales o a pasar los meses de julio y agosto de vacaciones y, sin embargo, la reapertura de los Centros Médicos de Guardia se ha producido a partir del 30 de agosto, coincidiendo con el final de la temporada de vacaciones, lo que pone de manifiesto que no se ha pensado para nada en la atención sanitaria de la población. Los intereses son otros.

Además de esta circunstancia, que podríamos calificar de inoportuna, también es evidente que se ha perdido la oportunidad de mejorar las cosas. En varios foros se ha puesto de manifiesto que los Centros de Guardia son ineficientes por varios motivos:

1. Su actividad no es muy grande, porque atienden a grupos de población muy pequeños, aunque es cierto que con una dispersión amplia y a una distancia del centro de salud que podría superar la isócrona recomendada.

2. Las poblaciones en las que se ubican los Centros de Guardia no cuentan con atención farmacéutica 24 horas, siendo frecuente que una vez atendida la persona, ésta tenga que acudir a otra localidad (donde se encuentra el centro de salud) a buscar la medicación.

3. Su dotación de material y, sobre todo, de personal es más reducida que la de los Centros de Salud. Las guardias en estos centros están cubiertas a diario sólo por un médico, y los fines de semana y festivos por un médico y una enfermera.

4. La dispersión de recursos, sobre todo de personal, al tener que cubrir un centro de salud y un centro de guardia puede acercar la asistencia a la población en algunos casos, pero en casos de urgencia y emergencia (que es la justificación de los centros) es ineficiente y supone largos periodos de tiempo en los que los centros están cerrados porque el profesional está atendiendo una urgencia fuera del mismo (y sin enfermera).

5. En el siglo XXI no es aceptable un dispositivo de atención sanitaria de urgencia y emergencias que cuente con una sola persona. Para atender correctamente una emergencia es necesario un equipo compuesto, como mínimo, por un médico y una enfermera. Mientras haya centros sin enfermera habrá ciudadanos engañados y de segunda clase, que no van a poder recibir una atención sanitaria de la misma calidad ni en las mismas condiciones que los ciudadanos de localidades con centros con una dotación adecuada de personal.

A estos motivos se podría añadir (y cuestionar) uno más, y es que la oferta de atención continuada o de guardias médicas, en muchos casos, está supliendo una escasa oferta de servicios sanitarios. La mayor parte de la demanda de los centros de guardias médicas son de atención continuada por problemas que deberían abordarse en las consultas ordinarias de atención primaria.

La reapertura de los Centros de Guardia y volver a la situación que teníamos en 1 de octubre de 2012 no puede ser el final de la movilización de ciudadanos y profesionales, porque en ningún caso es un logro del que podamos sentirnos satisfechos. Más bien es un punto de partida para poder negociar mejoras en la atención urgente en nuestro área de salud. Y para ello tenemos que ser capaces de analizar lo que tenemos, lo que ha ocurrido durante los meses de cierre (si la población ha demandado más atención en el hospital, por ejemplo) y la atención sanitaria que queremos y, en función de esto, planificar el mapa sanitario, tanto para la atención ordinaria como para la atención urgente, con criterios claros de accesibilidad, calidad y eficiencia, y dotar a los centros de guardias médicas del personal necesario (médicos y enfermeras) para garantizar una respuesta adecuada a una emergencia dentro de su área de influencia en un tiempo razonable, y que un ciudadano que acude a su centro de referencia en busca de asistencia no lo encuentre cerrado por falta de personal.

En el caso de las urgencias de Segovia rural y del SUAP de la capital no se ha cumplido la vuelta a la situación previa, lo que conlleva además el desmantelamiento del Centro de Salud de Segovia rural.

Los servicios de urgencias y emergencias médicas, como otros servicios de emergencias (bomberos, policía, etc.) deben estar dotados adecuadamente tanto de medios como de personal para garantizar que, en caso ser necesaria su de intervención, se pueda resolver la situación de forma satisfactoria.”